Vivir al lado de La Pegaso, el parque infantil donde han matado a tiros a un menor
Algunos vecinos de La Sagrera sienten que el barrio es más inseguro y otros lo relativizan
BarcelonaHace poco más de 12 horas los servicios de emergencias atendían al adolescente que acabó muriendo por un disparo en el estómago, ahora nada haría pensar que es el escenario de un asesinato. Tal como lo describe Loli, que hace 50 años que vive en el barrio, el Parc de la Pegaso es "una institución" de la Sagrera. Sus hijos hacían los desfiles de carnaval en el parque, "cuando en el lago había barcas y peces". Ahora, ella y su vecina Àngels –que también hace cinco décadas que vive aquí– comentan que anoche un grupo de jóvenes abrieron fuego contra otros en este mismo parque, junto a las pistas polideportivas.
Loli se enteró por la mañana cuando se lo explicó un vecino. Ayer desde la ventana vio coches de policía, pero no sabía qué había pasado. Àngels sí lo sabía, porque le llamó su hijo, que estaba en la calle y "vio el coche fúnebre". Ambas creen que el barrio "está peor", que es más inseguro y hay más personas sin hogar, aunque no acaban de coincidir desde cuándo: hace unos meses, hace tres años, o hace diez.
"El barrio está como todos los barrios de Barcelona", comenta un trabajador que dice que un incidente como el de ayer puede pasar en cualquier sitio, no solo en el barrio de La Sagrera. Coincide una farmacéutica que trabaja a pocos metros del parque. Tanto ella como sus compañeros lo cruzan cada día para ir y volver del trabajo, también por la noche, y también suelen ir a la hora del descanso. Ayer ya habían terminado cuando el menor murió a pocos metros de su farmacia, y asegura que cuando ha habido algún incidente la policía ha venido deprisa. "Llevamos 20 años aquí y estamos muy tranquilos, y lo seguiremos estando", afirma.
Policías de noche desde este año
En el mismo lado del parque donde ayer ocurrió el tiroteo, también hay una guardería, y ya no queda ningún rastro de los trágicos sucesos. De hecho, donde se ven más agentes y coches de policía es en el otro extremo del parque, donde está la comisaría de la Guardia Urbana del distrito de Sant Andreu. Está justo bajo la portalada que aún conserva el letrero de la antigua constructora de camiones Pegaso.
Para ir desde la comisaría hasta el punto del crimen de anoche, bastaría con recorrer unos metros de la calle Gran de la Sagrera y otros más de la calle Portugal. También se puede llegar cruzando el parque, que cada noche queda cerrado, según fuentes municipales. Este viernes al mediodía no hay mucha gente. Una decena de niños que juegan al fútbol bajo el sol. Una mujer que aprovecha la sombra de los árboles mientras mira a tres criaturas que juegan en las tirolinas. Dos jardineros municipales que repasan la vegetación del parque. También hay un hombre mayor, con bastón, que se fija en los patos de la balsa y un chico que descansa tumbado en un banco. Los toboganes metálicos con forma de pulpo gigante ahora están vacíos, pero sí que hay algunos niños jugando en los columpios. De hecho, este es un espacio muy familiar.
Desde este año, el distrito tiene una unidad nocturna propia, con guardias urbanos activos durante el turno de noche de viernes y sábados. Antes, este turno de noche se compartía con las comisarías de Horta-Guinardó y Nou Barris.
Según fuentes municipales, en este parque los agentes de la Guardia Urbana realizan "tareas ordinarias de prevención, proximidad y mantenimiento de la convivencia que corresponden a cualquier espacio público de la ciudad". Subrayan que otros incidentes que pueda haber en este punto no están necesariamente relacionados con el de ayer, que investigan los Mossos d'Esquadra y describen como "una acción directa".
Hace unos meses, el ARA explicó que los vecinos del Parc de la Pegaso afirmaban ver más agentes de los Mossos en la zona, sobre todo por las noches. La policía había identificado un grupo juvenil en la zona, y de vez en cuando había peleas y carreras. En uno de los casos, explicaban algunos residentes, alguno iba con un hacha en la mano. Pero a finales de abril la sensación vecinal era que la presencia policial había reducido estas situaciones.