Abrió Casa Rufo justo antes de Semana Santa y ya oye decir a los comensales "está buenísimo", mientras confirma que "todos los platos entran limpios a la cocina". Lleonard Cardona Rufo es un cocinero autodidacta; ha aprendido de sus padres, que trabajaron primero en una carnicería y después en Casa Jesús, en las Cases d’Alcanar. En el mismo lugar, pero con un concepto totalmente renovado, él insiste en decir que ha abierto bar de vinos, pero que también se "come". "En el "terreno", comemos siempre muy bien, de la huerta, del mar... y cuando oyes decir "buenísimo", puedes estar tranquilo", comparte. "Los padres eran unos artistas. Hacían desayunos, menú para trabajadores y carta, tanto al mediodía como por la noche", recuerda. Les ha copiado un poco el formato, sin comidas. En Casa Rufo ofrece desayuno de tenedor, vermut y platillos por la noche. A menudo se hace cola porque, de momento, no reserva. Abre de jueves a domingo.
Hace dos años que volvió de Australia y quería ir de vinos por las Cases d’Alcanar. No encontró opciones. Así que creó el lugar. "Tenemos vinos honestos, un repertorio diverso desde la Terra Alta hasta el Penedès. Estamos descubriendo estilos muy diferentes a los clientes, desde el ancestral hasta el cava o el corpinnat, los brisados, el vino picante, las variedades autóctonas como el morenillo, el sumoll, el cartoixà o el trepat", repasa. Resigue la proximidad, pero busca sobre todo personas y paisajes con quien dialogar. "He ido a visitar a los vinateros y creo que les doy alegría porque pasan por un momento delicado. Quiero hacer comunidad con ellos; Casa Rufo es suya". Y enseguida confiesa: "Nuestros clientes están dejando la cerveza". Los vinos se sirven a copas y por botella. De hecho, exhibe todo el repertorio en una estantería: "También me ayuda a recordar qué quiere cada cliente y me adelanto a ofrecerle aquello que le gusta o lo que le sorprenderá".
, vamos siempre muy bien, del huerto, del mar... y cuando oyes decir