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De Muller, de Tarragona a Reus

La historia de la familia de la bodega de la calle Real, impulsora de la llegada del Chartreuse a Tarragona

Mas Valls, en Reus, sede de De Muller desde hace tres décadas, cuando el empresario de Reus Pere Martorell Aguiló adquirió la sociedad.
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En 1851, con veintidós años, Augusto de Muller y Ruinart de Brimont (1829-1893) llegó a Tarragona, procedente de Reims. Perteneciente a una importante familia vitivinícola de Alsacia, De Muller buscó una zona en España a la que no hubiera llegado la plaga de la filoxera en la que centró su actividad en la crianza y exportación de vinos. Los volúmenes de sus ventas en el exterior, con sucursales en Burdeos y Londres, le convirtieron en el empresario de referencia en Tarragona de su época, una ciudad en la que durante buena parte del primer tercio del siglo XX el comercio del vino fue el principal estandarte económico, frente a otras actividades de mucha menor entidad. El puerto de Tarragona se convirtió en la base exportadora de De Muller.

El patriarca de los De Muller fue también el artífice del establecimiento en Tarragona de los cartujos de la Grande Chartreuse, en 1882, a los que cedió la antigua Fabril Tarraconense (una fábrica de hilados y tejidos, sin actividad desde 1869), donde producirían el licor. Augusto de Muller contribuyó en otras acciones de mecenazgo, muchas de ellas vinculadas con la Iglesia. Empresarialmente, junto al sector vinícola, De Muller actuó también como importador y distribuidor de azufre de origen siciliano, creó una línea de pasajeros que unió Tarragona con Buenos Aires e intentó aventurarse en la industria del ferrocarril.

Con la incorporación de su hijo Josep Maria de Muller y Patxot (1861-1920) a la empresa, la compañía inició las exportaciones a Estados Unidos, China, India y el sudeste de Asia. Según la contabilidad de la empresa, a finales de la década de los años veinte del pasado siglo se habrían exportado más de 250 millones de litros. Lo que realmente catapultó la fama de De Muller fueron los vinos dulces y de misa, gracias a las distinciones conseguidas por parte del Vaticano, que convirtió la firma tarraconense en proveedora pontificia de vino de misa, privilegio otorgado por Pío X y que se fue renovando en sucesivos papados hasta el de Juan XXIII, momento en el que a marcas privadas.

La vocación industrial de los De Muller –conocidas popularmente como "la bodega de la calle Real"– se manifestó en la inversión en avances técnicos muy relevantes para la época, como fue, por ejemplo, la instalación en 1928 de la primera cámara frigorífica industrial de España, destinada principalmente a los vinos. La pérdida del privilegio vaticano en la década de 1960 no mermó la producción, ya que las redes comerciales abiertas por De Muller se mantuvieron e hicieron que el vino de misa elaborado en Tarragona continuara presente en medio mundo durante las décadas siguientes.

En el último tercio del siglo XX la empresa experimentó toda una serie de dificultades que fueron finalmente insalvables, y que la abocaron a presentar, en 1993, la suspensión de pagos. En el documento dirigido al juzgado, De Muller SA hace hincapié en los problemas de tesorería, la escasez de la demanda y la crisis vinícola. También expone como garantías para su reflotamiento la viabilidad de los pagos a proveedores, puesto que estaba garantizada por las obras de arte del fondo familiar y también por su participación accionarial en las sociedades Saint-Galmier (compañía de botones de nácar) y Vinos Solé y Cía., con sede en Constantí, entre otros activos.

El empresario reusense Pere Martorell Aguiló (1932-2025), uno de los grandes hombres de empresa que ha dado Reus en la segunda mitad del último siglo, negoció con la familia De Muller la adquisición de la sociedad. Primero reunió a todos los accionistas para explicarles su oferta; el encuentro se celebró en el Teatro Metropol, con más de un centenar de accionistas presentes. Martorell pagará una cantidad a la familia y después levantará la suspensión de pagos en el juzgado (las deudas de la sociedad se cifraban en unos 200 millones de pesetas). Así, en junio de 1995, Martorell, que ya había construido una bodega en Reus en 1994, en la finca Mas Valls, adquirió todos los activos de De Muller SA y, en 1996, inició el traslado de las botas y parte de la maquinaria de la calle Real de Tarragona al nuevo emplazamiento. La venta de las naves de Tarragona proporcionó al nuevo propietario oxígeno financiero para hacer frente a la operación de adquisición. Al mismo tiempo, Martorell Aguiló adquirió a los hermanos Albert y Antoni Cochs la marca reusense de vermut Iris, un sello histórico que no pasaba por su mejor momento.

De Muller, en manos de los Martorell, produce otros vinos bajo las denominaciones de origen Tarragonès y Priorat. En la actualidad, la firma elabora dos millones de litros anuales, de los cuales un 30% corresponden a vermut y una parte aún más significativa en su vino de misa, bajo la etiqueta De Muller. La bodega está dirigida actualmente por Pere Martorell García.

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