Tierra -no sueños-

Un Priorato de piel blanca (II)

Josep Grau probando la evolución de Carenes, un blanco de viñas viejas.
20/01/2026
2 min

"El cambio climático se traduce en más horas de sol y calor y menos lluvia. Si es persistente y los estudios científicos son precisos, seguramente uno de los grandes revulsivos que puede haber en el Priorat es el auge de los blancos. Plantaremos variedades más adaptadas. Y, en este escenario, parece que las blancas tienen cada vez más presencia y atractivo", reflejo. Cree que podrían llegar a representar entre un 30% y un 40% en los próximos 20 años. "Las variedades blancas sobre suelos de pizarra tienen un muy buen comportamiento. Plantadas en altura, con un pH bajo, dan vinos con estructura y mineralidad", comenta el enólogo Jordi Vidal de La Conreria de Scala Dei. Primera Vinya, 100% garnacha blanca, es un Vino de Vila que ha dado el salto a Vinya Clasificada por las virtudes excepcionales del lugar de origen, coronando una colina. Hace casi veinte años abrió el camino de los blancos con Les Brugueres. Es consciente de todos los retos que afronta el sector, pero no se achica: "Estamos en una rampa de bajada a nivel mundial, pero la DOQ Priorat, como zona reconocida en todo el mundo, tiene un flotador que nos mantiene o nos hace bajar más lentamente". Vidal piensa que se puede sortear la crisis "si seguimos creando vinos expresivos y con mucha identidad".

Marc Aguiló inició su proyecto hace 10 años. No le dio respeto entrar en un ecosistema complejo y reconocido, porque sumó su exigencia. Elabora, entre otros, Aretheal, un monovarietal de garnacha blanca que nace en los Colls de Porrera, a 700 metros de altura. "Me he atrevido por un factor pasional. Necesitamos nuevos proyectos e ilusiones en el Priorat. He buscado hacer las cosas bien, crear un producto excelente", confirma. Dice: "Los blancos del Priorat tienen complejidad, pero los hacemos fáciles de beber y muy gastronómicos". "Hay que recuperar la ilusión que había hace 40 años. El discurso del esfuerzo y el sacrificio y las crisis que nos rodean, lo han apagado", advierte el viticultor Josep Grau, con bodega en Gratallops. "No tenemos el potencial de viñedo viejo de los tintos, pero el mercado gira hacia aquí. Es una rara avis mostrar este estilo al mundo porque no lo esperan, pero eso no quiere decir que el futuro no esté muy ligado". Elabora Carenes, un vino de alta gama, de viñas viejas de garnacha blanca, macabeo y taladrado blanco. "La situación es complicada, el ecosistema de viñedos es pequeño y la producción escasa. Debemos ganar entusiasmo", reclama. Pero también reconoce que el cambio ha sido abismal: "Los vinos han evolucionado mucho y para bien. ¡Qué cambio en cuatro décadas! Lo que nunca debemos perder es la personalidad", exclama.

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