Eli Maragall: el gol olímpico y una vida lejos del deporte de élite

Después de marcar el gol que dio el oro al hockey hierba español, dejó la selección y estudió turismo, sector en el que es empresaria desde hace 25 años

Eli Maragall, después de ganar la final olímpica de hockey hierba, el 7 de agosto de 1992
Sebastián Marín
25/08/2026 - 08:01 h.
3 min

BarcelonaEn 1992 Eli Maragall marcó el gol que dio a la selección española de hockey hierba la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona. Treinta y cuatro años después su vida tiene poco que ver con aquel momento de gloria. “Soy una persona totalmente normal”, explica a ARA. Trabaja en una agencia de viajes que ella misma fundó en 2001 y que este año celebra el 25º aniversario. Diseña viajes y lleva clientes por todo el mundo. Y por la calle casi nadie la reconoce.

Maragall tenía 21 años cuando decidió que los Juegos serían el punto final de su etapa con la selección. Había empezado a jugar con 15, y compaginar el deporte de élite con los estudios no había sido fácil. Después de Barcelona 92 dejó la selección pero no el hockey: continuó jugando a nivel de club mientras empezaba los estudios de turismo en el CETT-UB. Con 26 años acabó la carrera, y después de pasar por diversos trabajos decidió dar el paso de abrir su propio negocio.

La elección no fue casual. Los viajes ya le despertaban curiosidad de pequeña. Recuerda que un día le dijo a su madre que quería ir a Suiza, y su madre la cogió a ella y a las hermanas y las llevó allí en furgoneta. Pero fue con la selección que descubrió hasta qué punto le gustaba viajar: coger un avión y aparecer en algún lugar exótico. Aquella afición acabaría convirtiéndose en profesión.

Eli Maragall, en una imagen de archivo, en el Tíbet indio

De la etapa olímpica, sin embargo, no renegó del todo. Justo después de los Juegos cogió a un grupo de niñas de seis y siete años para entrenarlas durante un par de años. Continuó jugando hasta los 30, cuando dejó el hockey a escala estatal. Unos años más tarde, sin embargo, volvió a competir en una liga de Segunda División y jugó cuatro temporadas, hasta finales de 2019. La pandemia acabó de interrumpir aquella etapa.

Se prepara para un regreso al césped

Ahora lo ha recuperado de otra manera. Este año se ha apuntado con las compañeras de su equipo de toda la vida, el Junior de Sant Cugat, a la Liga Vintage de 7x7. Un partido al mes, aproximadamente, "sin la presión de la competición y con la voluntad de pasarlo bien". “Nos gusta estar juntas”, resume. El hockey ya no es una profesión ni una obligación: es una manera de reencontrarse.

La selección española femenina de hockey hierba en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92.

El gol de la final olímpica, en cambio, continúa formando parte de su historia. También el apellido. Maragall es sobrina de Pasqual Maragall, expresidente de la Generalitat y alcalde de Barcelona durante los Juegos, pero ella asegura que eso no ha condicionado su día a día. La casualidad hizo que compitiera en los Juegos con el apellido Maragall, y después de marcar el gol de la victoria aquella coincidencia adquirió una dimensión especial.

Es consciente, eso sí, que el apellido ha contribuido a mantenerla más presente en la memoria mediática que a algunas de sus compañeras. “A mí me llaman porque tengo este apellido”, admite. Con los años incluso ha reclamado a los medios que den más voz a las otras campeonas: todas ganaron aquella medalla, aunque fuera ella quien marcara el último gol.

Hoy, sin embargo, Maragall no vive pendiente de aquella noche. Es asesora y diseñadora de viajes, pasa buena parte del día trabajando y mantiene una vida discreta. El deporte de élite ha quedado atrás, pero no del todo. De vez en cuando vuelve a ponerse las zapatillas, coge el palo y se reencuentra con las mismas jugadoras con quienes compartió el momento más importante de su carrera.

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