La Diada de los dos adversarios
¿Dónde está realmente el adversario político, en la inmigración o en la asfixia financiera y competencial?
A la vuelta de la celebración de la Diada en Barcelona, he oído que los manifestantes hacían el mismo resumen demográfico: había gente de más de 50 y de menos de 25. Y la presencia de gente joven se interpreta como un brote verde que aleja la idea de que el final del proceso de 2017 hizo un corte que no tenía cola por detrás. A esto ayuda el hecho de que el fracaso en el objetivo del proceso de 2017, más la posterior represión del Estado y la división de los partidos, aparte de dejar el Gobierno en manos del PSC, ha movido de sitio el centro del debate político en Cataluña, de manera que problemas como la falta de vivienda, la inseguridad en la calle, el mal servicio de Cercanías, las huelgas de Educación, Sanidad o las protestas de los agricultores, el uso de la lengua… todo esto ha acabado llenando las encuestas de intención de voto de Aliança Catalana, que calca los mensajes de toda la extrema derecha europea: hay colectivos imposibles de incorporarse a la catalanidad, que además delinquen y se llevan las ayudas, con el visto bueno de los partidos tradicionales, algunos corruptos y todos pendientes de sus poltronas. Y así, el debate de toda la vida, el Cataluña-España, queda sustituido por la versión local de una agenda global más oscura y autoritaria. Sí, tenemos un debate sobre el sistema de financiación autonómico o la aplicación de la amnistía, pero el voto de protesta, de cambio radical, se desplaza, dicen las encuestas, hacia Aliança Catalana, de la mano del voto identitario en sentido radical (particularmente islamófobo, como oímos en los discursos del partido en la Diada) y del voto de castigo a las instituciones.¿De dónde vienen, estos votos? Hay muchos que vienen del soberanismo, sobre todo de Junts, y ahora Vox pretende atraer el voto desencantado más español del PSC, aprovechando también que ahora ha llegado a la mitad de la legislatura con problemas de gestión graves en todas las consejerías más importantes por presupuesto e incidencia en la vida de la mayoría. A finales de semana vendrá Santiago Abascal a Cataluña a abrir el curso político, aprovechando que Aliança Catalana ha puesto en el centro el debate sobre el tema favorito que comparten, que es la inmigración. Para Vox, los enemigos son la inmigración y Sánchez, que no defiende las fronteras de España. Y para Aliança Catalana, los enemigos son la inmigración y el resto de partidos, que no defienden la seguridad, los servicios públicos; es decir, la catalanidad y la occidentalidad.
Ante este planteamiento, preguntémonos: ¿dónde está realmente el adversario político? ¿De dónde vienen la mayoría de problemas, de la inmigración o de la asfixia financiera premeditada? Y no perdamos de vista a todos aquellos que se exclaman por los extranjeros pero los quieren en sus empresas o de cuidadores en su casa.
Buenos días.