Llevar a Pujol a Madrid para condenarlo o para apartarlo de la causa?
Que lo hagan ir a Madrid también puede tener otro sentido (además del escarnio): que el juez se cubra, pueda decir que, después de hacerlo ir y de hacerlo examinar por los forenses, lo sacan de la causa. En el fondo es muy posible que el tribunal prefiera decir que no pueden juzgarlo a tener que absolverlo, que viendo cómo ha ido el juicio no sería nada descartable
Jordi Pujol i Soley tendrá que ir personalmente a Madrid el próximo lunes para que lo examine un médico forense. Si este da luz verde, Pujol tendrá que declarar como acusado en el juicio contra su familia y varios empresarios que se está celebrando en la Audiencia Nacional desde hace cinco meses. En noviembre, cuando comenzó el juicio, cinco forenses dijeron que "no está en condiciones físicas ni cognitivas" para ser juzgado. Han pasado cinco meses y volvemos a las andadas, el tribunal quiere reexaminar Pujol.Hoy los hijos se reúnen con su abogado, Cristóbal Martell, pero no hay nada que hacer para impedir el viaje. De capacidades cognitivas, Jordi Pujol está más o menos igual que en noviembre, aunque en un obvio proceso de regresión. Piensen que a principios de junio, de aquí menos de dos meses, cumplirá 96 años. Al parecer, Pujol no entiende por qué pudo declarar desde casa, telemáticamente, cuando empezó el juicio y, en cambio, ahora le hacen ir, aunque, por grande que sea, entiende que las imágenes de él pasando hacia la Audiencia y al banquillo de los acusados son muy golosas.La pregunta persiste: ¿por qué no quieren que Pujol declare ahora telemáticamente? ¿Por qué no se fían de lo que dijeron los forenses en noviembre? Porque desde noviembre Pujol puede no haber empeorado, pero seguro que no ha mejorado. ¿Y por qué no envían a los forenses a Barcelona y lo examinan aquí? El presidente Puigdemont montó ayer el grito en el cielo: “No pueden ser más miserables", denuncia. Cree que la Audiencia Nacional busca "el escarnio" y una foto para "humillar no solo a una persona, sino sobre todo aquello que representa", y dice que si no fuera por la condición de exiliado habría acompañado a Pujol a Madrid "con mucho gusto". Es verdad que a Pujol lo hemos visto no hace muchas semanas yendo a votar a las elecciones del Barça. Y que asiste a actos públicos. Pero no nos confundamos. Una cosa es ir a votar, que solo requiere un esfuerzo físico, y otra es sentarse en un juicio en el que te acusan y piden prisión para ti, y en el que tú te tienes que defender. Todo el mundo que ha hablado con Pujol dice que no oye, que hace repetir las preguntas y que te vuelve a preguntar una cosa que solo hace un momento que le has contestado.Si hablamos de justicia, la Fiscalía Anticorrupción pide nueve años de prisión para el expresidente catalán por los delitos de asociación ilícita y blanqueo de capitales. ¿Pero saben qué pasa? Que a lo largo de treinta sesiones, con un 95% del juicio celebrado, con testimonios periciales y cara a cara, el nombre del expresidente prácticamente ni se ha mencionado. Por lo tanto, y que no piensen que esto que diré ahora es una pirueta exagerada, que lo hagan ir a Madrid también puede tener otro sentido (además del escarnio): que el juez se cubra, pueda decir que, después de habérselo hecho ir y de haberlo examinado por los forenses, lo sacan de la causa. En el fondo es muy posible que el tribunal estime más decir que no lo pueden juzgar que haberlo de absolver, que viendo cómo ha ido el juicio no sería nada descartable.Buenos días.