Cuando quieren quedar bien los llevan a Barcelona
El mensaje de Sánchez es doble. Al mundo: "¿Lo veis? El problema separatista de Cataluña ha desaparecido conmigo. No hay problema separatista en Cataluña". Y a Cataluña: "Barcelona es una capital mundial cuando pasa por España".
Pedro Sánchez ha llevado a Barcelona al presidente brasileño, Lula; la presidenta mexicana, Sheinbaum; el presidente colombiano, Petro, y el presidente sudafricano, Ramaphosa, entre otros líderes de la izquierda y el centro izquierda mundiales, con quienes ya se ha ido encontrando los últimos años.Todos se han apresurado a decir que esto no es una cumbre anti-Trump, pero hoy en día no hay cemento más eficaz para unir a las siempre individualistas izquierdas que el actual y egomaníaco presidente de los Estados Unidos. O sea que sí, es una manera de decir al mundo que el centroderecha alza la voz contra Trump. Con el aval aparente, por cierto, del papa León, que ya habla contra Trump abiertamente. La elección de Barcelona no es casual. En términos socialistas lo tiene todo: la alcaldía de Collboni y la Generalitat de Illa. En Madrid esta cumbre, con Ayuso y Almeida, no se podría hacer. En Cataluña el PP y Vox son menores, y a veces residuales. En términos sociales, Barcelona fue una de las capitales del “No a la guerra” en Irak. Y en términos nacionales el mensaje de Sánchez es doble. Al mundo: “¿Lo veis? El problema separatista de Cataluña ha desaparecido conmigo. No hay problema separatista en Cataluña”. Y en Cataluña: “Barcelona es una capital mundial cuando pasa por España”. Ya lo hizo con la cumbre España-Francia, y ahora ha vuelto. En realidad, la capacidad de atracción de Barcelona ha existido a menudo sin el Estado y hasta contra el Estado. Solo un ejemplo: si en junio el Papa vendrá a Barcelona (si es que entonces hay combustible para los aviones) es por la Sagrada Familia, maravilla del mundo moderno, en la cual el Estado no tiene nada que ver. Barcelona siempre deja bien.Hablando de todo esto, ayer les comentábamos que el nuevo ministro de Hacienda había alejado la posibilidad de que Cataluña recaudase el IRPF. Pues bien, ayer oímos que Aena –los aeropuertos– tampoco se toca.El presidente de la compañía, Maurici Lucena, hizo ayer ante los accionistas un “llamamiento sereno” para recordar a todos que la Constitución –poca broma– impide que el Estado pueda ceder la gobernanza de los aeropuertos. Como mucho se puede crear un organismo consultivo bilateral, pero ni traspaso ni cogestión, como máximo coordinación. De esta manera desmintió al presidente Illa, que había dicho esta semana en el Parlament que Cataluña tendría presencia en la gobernanza de manera inmediata. Pues lo que ha contestado Aena de manera inmediata ha sido todo lo contrario.Buenos días.