Un calentamiento global convirtió Europa en un infierno de incendios durante miles de años
Un estudio revela que los helechos alimentaron fuegos gigantes después de una extinción masiva hace 201 millones de años
Europa vivió un auténtico "infierno" de incendios forestales hace 201 millones de años, durante la extinción masiva que puso fin al período triásico. Así lo concluye un estudio liderado por la Universidad de Utrecht y publicado este martes en Nature Geoscience, que vincula estos fuegos persistentes con un episodio de calentamiento global extremo provocado por el intenso vulcanismo asociado a la fragmentación del supercontinente Pangea. Según los investigadores, los incendios no solo fueron una consecuencia de este cambio climático, sino que también contribuyeron a acelerar el colapso de los ecosistemas terrestres.
Los investigadores explican que el intenso vulcanismo asociado a la fragmentación del supercontinente Pangea liberó enormes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera, hecho que elevó la temperatura global entre 5 y 10 grados. El calentamiento provocó el colapso de los bosques y su sustitución por extensas sabanas de helechos en lo que hoy es el noroeste de Europa. Muchas de estas plantas rebrotaron rápidamente después de los incendios y, cuando se secaban, actuaban como un combustible ideal que alimentaba nuevos grandes fuegos, perpetuándose así un círculo vicioso de fuego y regeneración.
Para llegar a esta conclusión, los científicos han analizado material sedimentario de cuatro núcleos de perforación procedentes de Alemania, Luxemburgo, Dinamarca y el Reino Unido, entre los cuales uno de 640 metros extraído recientemente en este último país. Además de indicadores habituales, como el carbón vegetal fósil y compuestos químicos presentes en el humo de los incendios, aplicaron una nueva técnica basada en el oscurecimiento del polen y las esporas fosilizadas. Este análisis les permitió identificar un largo período de incendios intensos y concluir que los fuegos se extendieron a escala continental.
Según los autores, este paisaje dominado por el fuego se mantuvo entre 40.000 y, posiblemente, 300.000 años. El estudio concluye que la combinación de cambio climático, deforestación y expansión de especies oportunistas puede crear una "tormenta perfecta". En el caso del final del triásico, el calentamiento global, la desaparición de los bosques, la proliferación de helechos y unas condiciones más favorables a los incendios –con un aumento de las tormentas y de los rayos– habrían alimentado la repetición de grandes fuegos durante decenas de miles de años y contribuido a agravar una de las grandes extinciones masivas de la historia de la Tierra.