El chocolate alivia la tristeza, el enfado y el aburrimiento pero también crea dependencia fisiológica
A pesar de los beneficios, el consumo que se recomienda de él, incluso del negro con porcentaje alto de cacao, es ocasional
Hemos tenido un día que ha sido oscuro como la boca de un lobo, llegamos a casa y pensamos que lo solucionaremos con chocolate. No es la primera vez que recurrimos a ello, y nos ha ido bien. Por eso hemos pensado en ello rápidamente. Quizás incluso cuando ya nos imaginábamos sentados en el sofá comiendo, empezábamos a sentirnos mejor. Comemos y conseguimos hacer pasar la tristeza, el enfado y el aburrimiento del día con aquella onza que sabemos perfectamente que tenemos guardada. Detrás de esta acción hay una razón. La ciencia dice que el chocolate estimula un estado placentero porque tiene feniletilamina, y ligada con el recuerdo que tenemos de ello, hace que la busquemos para dejar atrás un estado anímico desagradable.
Hay otro componente del chocolate que nos hace comerlo a menudo, que es la dependencia fisiológica, que no quiere decir adicción, son conceptos diferentes. “Pero es cierto que nuestras neuronas se estimulan con su consumo, porque el cacao crea un efecto excitante, similar al que provoca el café”, afirma la dietista-nutricionista y doctora en biología Anna Costa, que añade que todo ello es por culpa de un compuesto orgánico, la teobromina y también porque el cacao contiene un poco de cafeína.
Con el nombre mismo, nos encontramos mejor
Explicada la existencia de la teobromina y la feniletilamina, los amantes del chocolate ya entendemos lo que nos pasa cuando comemos e, incluso, añadiría cuando pensamos que comeremos. Solo con pronunciar su nombre ya ponemos mejor cara.
Como estamos haciendo su anatomía, debemos explicar que el chocolate aporta grasas al organismo, las que en nutrición se han calificado de buenas. “El ácido graso que predomina es el esteárico, que puede ayudar a disminuir el colesterol malo y, por lo tanto, no incrementaría el riesgo cardiovascular (como sí haría el aceite de palma)”. El colesterol llamado malo es el LDL, que actúa como factor de riesgo de las enfermedades cardiovasculares. Otro ácido graso, menos abundante, pero también presente en el chocolate, es el ácido oleico, que en este caso reduce los niveles de colesterol total. En otras palabras, “el consumo habitual de cacao podría ayudar a reducir los niveles de colesterol malo en sangre”, afirma la doctora Anna Costa.
Todavía hay más cosas buenas en el chocolate, como son los minerales. Comerlo es ingerir magnesio, fósforo y potasio, y vitaminas como la B9, que es el ácido fólico. Todo beneficioso. Pero hay un matiz. “Muchos de los beneficios del chocolate negro se pueden encontrar también en las hortalizas y las verduras”, dice Anna Costa. Por eso subraya que la ingesta de chocolate debe ser ocasional, incluida la del negro. No vale creer que si comemos del negro lo hacemos bien, porque es el que tiene más beneficios. Si buscamos magnesio, fósforo y potasio, los encontraremos en las verduras y las hortalizas, que son las prioritarias en nuestra alimentación diaria.
Para acabar, un consejo a la hora de elegir una tableta de chocolate negro. Si en el envoltorio dice que tiene un porcentaje alto de cacao no significa necesariamente que contenga un porcentaje elevado de sólidos de cacao, podría ser que contuviera más manteca de cacao que cacao mismo. Por eso siempre es importante leer sus ingredientes y no fijarse solo en el número de porcentaje que dice la etiqueta.