El 'cuerpo de Cristo' lleva gluten: ¿cómo comulgan los celíacos?

La Iglesia no acepta hostias que no sean hechas de trigo, pero se han encontrado soluciones como hacer la comunión con vino o adquirir unas especiales hechas en Italia

Un sacerdote sumerge la hostia consagrada en el vino durante el rito de la comunión en una iglesia.
09/06/2026
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BarcelonaLas hostias que simbolizan el cuerpo de Cristo están hechas de harina de trigo y de agua. Y el trigo tiene gluten. Esto hace que una parte de la población, los celíacos y los sensibles al gluten, no puedan consumir. ¿Cómo se las arreglan estas personas si son devotas? Pues la Iglesia no siempre se lo ha puesto fácil.

En 1995 y antes de ser papa, Joseph Ratzinger, cuando era cardenal y prefecto del dicasterio para la Doctrina de la Fe, prohibió cualquier alternativa al gluten: ni maíz ni arroz. Emitió un documento donde afirmaba que solo el trigo era apto para el sacramento porque es el único ingrediente que puede representar el cuerpo de Cristo. A los celíacos, pues, les quedaba la alternativa de comulgar con la otra especie, el vino, la opción que prefiere la Conferencia Episcopal y que simboliza la sangre de Cristo. Esto añadía la dificultad de romper el pan encima, que deja rastros, y que se hace en el ritual. Pero se resuelve teniendo otro cáliz. De hecho, en misas concurridas suele haber un cáliz previsto para estos casos y también para las personas que no pueden deglutir. Pero hay otro factor que tiene más difícil solución: ¿qué hacemos con los menores? ¿Les damos vino?

De hecho, en 2008 un caso polémico dio el salto a los medios de comunicación. El hijo de unos católicos practicantes hacía la primera comunión en Huesca. Ni el cura ni el vicario de la diócesis les aceptaron que el niño hiciera la comunión con una hostia de maíz. La alternativa era el vino, cosa que los padres pidieron que fuera sustituido por mosto, que no contiene alcohol. La Iglesia no lo aceptó. Los argumentos eran que los sacramentos son sagrados –valga la redundancia–, que es una cuestión que no acepta excepciones, de manera que ni la parroquia ni el obispado podían hacer nada. Finalmente, se encontró una hostia alemana que cumplía los dos requisitos y el niño pudo recibir el sacramento.

En 2017 la Iglesia volvió a tratar la cuestión en una carta de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos titulada “Carta circular a los obispos sobre el pan y el vino para la eucaristía” y firmada por el cardenal Robert Sarah. Se afirmaba que las hostias sin gluten “son inválidas”. “El pan debe ser ácimo (sin levadura), solo de trigo, horneado recientemente y elaborado por personas competentes e íntegras”. No vale ningún otro cereal, ni tampoco es válido ningún otro ingrediente, como la fruta, la miel o el azúcar. Su presencia es considerada un “abuso grave”. Esta cuestión era relevante porque la confección de las hostias ya no recaía solo en los monasterios, sino que se producían también en otros lugares e incluso la modernidad se había colado por una rendija y había parroquias que las compraban por internet.

La solución viene de Italia

Pero lo que sí se propuso es que la presencia de trigo –innegociable– fuera tan escasa que los celíacos pudieran comerlas. Las personas sensibles al gluten y celíacos pueden consumir las que están hechas de almidón de trigo y son bajas en gluten. Si la hostia tiene menos de 20 partes por millón (ppm) de gluten o menos de 20 mg/kg (20 mg/1.000.000 mg), es apta para el consumo de personas celíacas. Como contiene una parte de trigo, ya es suficiente para la Iglesia. Eso sí, estas hostias se deben comprar aparte. Cuando se da el caso, solo hay que avisar al párroco con antelación. Y en la actualidad ya no hay que ir hasta Alemania.

El sacerdote Enric Canet explica a el ARA que es muy fácil adquirirlas en el Centre de Pastoral Litúrgica de Barcelona. Cuando un fiel avisa de su condición, se compran. Son unas cajitas de 50 unidades. Canet considera que a los menores no se les debe dar vino, aunque es una buena solución para los adultos. Pero desde su punto de vista, cuando se va a escuelas, incluso se podría bendecir el pan sin gluten que llevara el alumno y consagrarlo de la misma manera. E incluso, como es una cuestión de comunión, si es un grupo pequeño, que todos tomaran de ese pan. Para él, poner tantos palos en las ruedas “es absurdo”: “Lo fundamental es que el niño pueda compartir la eucaristía, y eso supera cualquier otra normativa. Si no, es estúpido y antievangélico”. Aun así, Canet reconoce que no todo el mundo lo ve igual.

La casa que las fabrica es italiana, cosa que no sorprende. Para Gemma Riera, de la Associació de Celíacs de Catalunya, Italia es el “paraíso de los celíacos”. Por su cultura gastronómica hay tanta presencia de trigo (pasta, pizzas...) que el diagnóstico se encuentra mucho antes. Por eso hay tanta restauración preparada. También es el caso de las misas multitudinarias, ya que tienen el Vaticano instalado en el corazón del país.

La Sagrada Família, templo preparado para la celiaquía

En el templo de la Sagrada Família tienen esta cuestión resuelta. Tanto en el día a día como en la misa especial que oficiará el papa León XIV. "A la hora de comulgar, los celíacos deben dirigirse al ambón de la palabra de Dios y lo hacen con sagradas formas sin gluten", dice una portavoz de la Sagrada Família. Como es una iglesia donde hay muchos fieles que no son los habituales, se hace una mención de esta cuestión al inicio de la misa, y antes de la comunión se indica el lugar exacto donde deben comulgar los celíacos.

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