Ni un día en casa

De Galicia a Barcelona: la calidad y el legado en cada plato

La Marisquería Dopazo, regentada por la tercera generación de una familia, ofrece pescado y marisco de Galicia de primera calidad

En la fotografía Rouss y Josep rodeados de llamantes y langostas en la barra del restaurante
  • Dirección: Calle Burriana, 90, Sant Andreu, Barcelona 08030
  • Carta: Extensa con mucho producto gallego
  • Obligado: marisco
  • Vino: carta amplia y variada
  • Servicio: familiar
  • Local: clásico y confortable
  • Precio por persona: 50 euros

Josep Dopazo es la tercera generación de una familia que desde hace años nos hace muy felices a todos. Dirige la Marisquería Dopazo en Sant Andreu, un negocio que pusieron en marcha sus abuelos en Ourense en 1940 y que establecieron en Barcelona a sus padres, en 1969. "Primero hicieron aterrizar el negocio en el barrio de Verdun, y dos años después vinimos a Sant Andreu", a. Él precisamente fue, quien en 1985, dio el impulso definitivo al local. "Decidí hacer reformas, comprar los locales de al lado, ampliarlo y cambiarlo un poco. Puse un acuario en la entrada y aposté por dar más calidad en el producto", apunta Josep. Una calidad que nunca ha bajado. "De siempre llevamos el pescado y el marisco de Galicia. Es uno de nuestros puntos diferenciales", dice orgulloso. Con los aperitivos ya comprobamos que el producto es de primerísima calidad: gambas en la aleta; cigalas del norte a la plancha con cebolla y gambas a la plancha. Primero pedimos una mariscada con DO gallega, y el Clos del Mas, el vino tinto del Priorat nos acompaña mientras degustamos lo que hay en el plato: cigalas, calamares, navajas, gambas frescas y berberechos. Ahora que ya hemos probado el marisco, toca la carne. Compartimos vaca madurada en dos formatos, el tataki con pimientos del padrón y patatas fritas y el entrecot. "La carne también nos la traen de Galicia", apunta Josep. El postre, cañitas de crema pastelera con sorbo de Pedro Ximénez, y los rollitos de Idiazabal con membrillo y helado de mascarpone son la especialidad de Verónica, la hija de José y por tanto la embajadora de la nueva generación (la cuarta) del Dopazo. "El futuro del negocio está asegurado. A mí todavía me quedan años, pero es un orgullo que ella ahora esté aquí", dice Josep. De hecho, Verónica nunca se ha movido de las cocinas del restaurante. "Cuando era pequeña pasaba horas en su cuna aquí dentro, y de mayor tenía su sillita. Podríamos decir que ha nacido aquí". El mayor orgullo de Josep es la mezcla de generaciones que ahora se encuentran en las cocinas del Dopazo, porque su madre, Maria Aurèlia, todavía pasa por echar una mano. "Solo la dejo que esté tres horas, pero hace de todo: pela patatas, lo que sea necesario". El presente, el futuro y el pasado siguen cocinando en el Dopazo. Con una historia tan arraigada a la tradición y una pasión que se transmite de generación en generación, el Dopazo es un legado vivo que sigue conquistando paladares y corazones en Sant Andreu. Con esta mezcla de tradición e innovación, seguro que seguirán siendo un referente de la gastronomía gallega en Barcelona.

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