Turismo gastronómico

Los hoteles donde mejor se come de Cataluña

Un puñado de propuestas para disfrutar de un país campeón en excelencia gastronómica

18/08/2026 - 07:02 h.

Que el icónico El Racó d'En Binu, en Argentona, naciera dentro de un hotel no es una casualidad. Francesc Fortí dio vueltas y vio que los hoteles podían ser el suelo fértil donde fructificara un gran restaurante. De hecho, ya hace años que el hotel no funciona, pero el restaurante sí. Cataluña es tierra de buenos restaurantes y también lo es de grandes hoteles –estos sí, en pleno rendimiento– y de paisajes cautivadores. Si ponemos todos estos elementos en una coctelera, veremos que hay un montón de lugares que defienden estos atributos. Desde establecimientos históricos a espacios que habían sido privados y ahora podemos acceder a ellos para hacer una gran comida y, si procede, dormir allí. Repasemos algunos.

1.
El lujo entre viñedos
Mas d'en Bruno
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Uno de los mejores hoteles de Cataluña no se encuentra en ninguna gran ciudad, más bien al contrario. Pertenece a Torroja del Priorat, un municipio que en 2025 tenía registrados 129 habitantes. Aquí encontramos el Gran Hotel Mas d'en Bruno, rodeado por las cepas con las que la bodega Clos de l'Obac elabora su extraordinario vino Miserere. Es un enclave perfecto para visitar bodegas y pernoctar. Claro que se trata de un Relais & Châteux y, por tanto, no está al alcance de todos los bolsillos. Pero tanto si se pernocta como si no, vale la pena probar el menú degustación del restaurante Vinum, ubicado dentro del hotel, y liderado por el joven y hábil cocinero Josep Queralt –que había estado mucho tiempo en Can Bosch, en Cambrils–. Durante el servicio de la comida va más gente de la que está alojada en el hotel, y por las tardes, en cambio, el público mayoritario son los huéspedes. En cualquier caso, está abierto a todo el mundo. Queralt utiliza verduras de proximidad, cigalas de la Ràpita, requesón de Bellmunt del Priorat o gamba roja de Tarragona que acompaña un suculento arroz meloso. También sirve carne de caza, como el filete de jabalí del Priorat. En otras épocas del año encontrarán corzo o cangrejo azul del Delta. Especies que nos traen problemas y Queralt convierte en una delicia. No hace falta decir que el vino es un punto fuerte del restaurante y del hotel, que tiene un espacio precioso de catas. Una estancia en Mas d'en Bruno con comida incluida, sería el regalo ideal para una boda.

2
El jardín de la Costa Brava
Hostal de La Gavina
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El Hostal de la Gavina es uno de esos lugares icónicos que hay que visitar al menos una vez. La familia Ensesa, propietaria del hotel, protegió este lugar y ahora tenemos s'Agaró: un entorno privilegiado, verde y salino. Dentro del hotel hay tres opciones para comer que se adaptan a todas las posibilidades económicas, todas bajo las órdenes del diligente José Pulido. En la entrada hay una terraza con mesas y sirven comida informal tipo tapas. Es una buena excusa para hacer una primera aproximación. Junto a la piscina, desde donde también se ve el mar, está el restaurante Garbí. Que no os dé miedo ir, que está abierto al público y es uno de esos ases en la manga que conocen los locales. Allí hay comida sencilla hecha con buen producto. Pescado a la sal, sonsos, ensalada de tomate. Poco artificio y bueno. Los laureles, en términos gastronómicos, los guardan para el gran restaurante que lidera Oriol Fernández con la dirección del chef Romain Fornell. Se llama Candlelight y, como su nombre indica, es un establecimiento pensado para comer a la luz de las velas. Un menú degustación equilibrado y con toques afrancesados, acompaña una velada con piano en directo y un maridaje excelso del sumiller Florian David. Una velada romántica redonda.

3
Un castillo y un campo de golf
Hotel Perelada
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En todo el complejo de Perelada se nos presenta mucho trabajo. Porque allí tenemos un hotel, un campo de golf, una bodega, un restaurante en un castillo y un museo. Lo repasamos en este orden. Dentro del hotel hay un restaurante que lleva el sello de Paco Pérez. El cocinero del Miramar, en Llançà, y de l'Enoteca, en el hotel Arts, defiende el restaurante L'Olivera. Allí, rodeados de botellas o bien en la terraza que tienen sobre el campo de golf, sirven carta y un menú degustación solvente. La visita a la bodega es muy recomendable. Diseñado por los ganadores del premio Pritzker de arquitectura RCR con la ayuda del enólogo de la bodega, Delfí Sanahuja, es un edificio impresionante que sorprende a quien lo pisa. Allí, además, se puede comprar vino. Y acabamos con la gran joya de la corona, el restaurante Castell de Perelada, con una estrella Michelin, dirigido por dos grandes profesionales, el cocinero Javi Martínez y el jefe de sala y rey del carro de quesos Toni Gerez. Además, el restaurante celebra este verano los diez años de su existencia con un menú especial. No hay mesas malas, pero en las noches de verano, la gente se afana por conseguir las que se encuentran en la terraza del castillo. Al lado, por cierto, está el museo con una maravillosa colección de vidrio y una biblioteca con cientos de ediciones de El Quijote. Todo ello ocupa una gran extensión. El castillo no queda lejos del hotel, pero quizás alguien preferirá coger el coche. Otra opción es pedir al hotel que te acerquen.

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4
Indios y ebrencs orgullosos
Villa Retiro

En lo alto del castillo de Miravet, como si fueras un templario, sientes el peso de la historia de este país. Precisamente el castillo es uno de los protagonistas del menú del restaurante Villa Retiro. Motivo por el cual después de zamparlo puedes tener la necesidad de acercarte a visitar esta fortificación casi inexpugnable. Este año el Villa Retiro cumple veinte años funcionando, y Fran López ha creado un menú homenaje en el que cada secuencia de platos están inspirados en un lugar importante de las Terres de l'Ebre. Una será la catedral del vino del Pinell de Brai, otra visita muy interesante para entender qué pasó en este lugar antes y después de la filoxera. Esta celebración de dos décadas es una reivindicación del territorio a través también de sus productos, que se ve en manjares como el paté de campaña de cabra hispánica o el xapadillo de anguila con salsa romesco. El espacio tanto del restaurante como del hotel es precioso. Un jardín idílico, y las habitaciones repartidas en dos zonas, una moderna de estancias confortables y otra en el imponente edificio de indianos. El restaurante defiende una estrella Michelin desde 2009. Además, hay una escuela de cocina y gestiona un catering reconocido en la zona.

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5
Barcelona, capital
Aleia, Moments, Quirat, Lasarte

Es evidente que en la capital también hay buena restauración instalada dentro de hoteles. La oferta es muy diversa y puede ser también una buena opción para aquellos catalanes que viven fuera del área metropolitana y visitan la ciudad. O para barceloneses que quieren pasar una noche diferente. Y si no, como en todos los demás casos, se puede ir sencillamente a comer. En el Mandarin Oriental está el Moments, de Raül Balam Ruscalleda, que se encuentra en estado de gracia con sus menús basados en el producto de temporada. En el Aleia, el restaurante de Casa Fuster, este año están de enhorabuena porque les han concedido dos estrellas. Hay otros hoteles que han hecho la apuesta por la alta restauración, como es el caso del InterContinental, donde Víctor Torres hace alta cocina catalana. Al cocinero, por cierto, también lo podéis encontrar en Arbúcies, en Les Magnòlies. Y si vamos a la cúspide de la restauración, el mejor restaurante de tres estrellas en un hotel es sin duda Lasarte, que combina la precisión de Paolo Casagrande y el saber hacer del responsable de sala Joan Carles Ibáñez. Lo encontráis en el Monument Hotel.