La fama que tiene una escuela dice mucha verdad

El proceso de preinscripción escolar para el curso 2018-2019 se ha retrasado prácticamente un mes
11/02/2026
Escriptor i professor de secundària
2 min

BarcelonaRecuerdo la angustia de la primera vez que prematricular a mi hijo mayor en la escuela. Como la mayoría de padres queríamos elegir la mejor opción, por eso valoramos la proximidad de casa y las instalaciones, sin olvidar la importancia del factor humano y el académico. Escuelas miramos unas cuantas, públicas y privadas. La verdad es que me sentí más cómodo en las públicas. Siempre he querido creer en la necesidad de disponer de buenos centros públicos, aunque en algunos institutos donde he trabajado nunca habría llevado a sus hijos. El entorno, las familias y los compañeros de mis hijos son elementos clave para mí. Sin embargo, tuvimos plaza en la escuela que queríamos ironías de la vida, al cabo de un mes tuvimos que cambiar porque nos mudamos y nos quedaba demasiado lejos.

También he tenido que cambiar de escuela a uno de mis hijos incluso a medio curso, justamente porque una escuela en la que pensábamos que iría muy a gusto fue todo lo contrario. A veces la escuela o el instituto que crees que será el mejor para los hijos después no lo es y como padre te sientes muy culpable. Por eso, puesto que cada hijo es un mundo, nosotros, en secundaria, los hemos matriculado en institutos diferentes. Cada uno ha necesitado un perfil y un entorno académico distinto.

Como docente, además, participo cada año en las jornadas de puertas abiertas. No todos los profesores se implican de la misma forma, pero es el momento en el que debes ganarte la confianza de las familias. Evidentemente he visto todos los colores. Centros donde se lo tomaban muy a pecho porque tenían mala fama, y ​​otros que ya tenían la demanda cubierta y, por tanto, el éxito asegurado. También son frecuentes los que quieren hacerse pasar por lo que desgraciadamente no son. Donde mejor he trabajado coincide también donde el boca a boca de las familias funcionaba, y había más demanda que oferta. Si desea un consejo, desde dentro, como padre y profesor, la fama dice mucha verdad de un centro y su entorno y, por tanto, de la implicación de las familias y los docentes. Preguntadlo a los padres veteranos, los que ya tienen hijos mayores en la escuela y saben a ciencia cierta si ese centro será adecuado para sus hijos. Todo esto se nota mucho con la conexión entre docentes y alumnos, y en los buenos resultados finales.

En el caso de secundaria, si también tienen oferta de ciclos o bachilleratos exigentes que te preparen para la universidad. La escuela o el instituto donde debe matricular a sus hijos debe ser una mezcla de buenas instalaciones, buenos profesionales y buen talante y, a ser posible, familias implicadas y con inquietudes intelectuales. Centros donde se organicen actividades más allá de las clases y que encaje con su forma de ser. Ah, y que haya un equipo directivo que sea capaz de capitanear con serenidad a los siempre removidos mares de la educación.

stats