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¿Quieres que se pegue a la lectura? Lea cuentos clásicos

La edición del Flic Festival, que se celebra en Vic, se centra en la reinterpretación de estas obras literarias

14/01/2026
4 min

Barcelona“Lo que enamora de los textos clásicos es esa magia que tienen, que te permiten hacer una relectura y reinterpretarlos. Y que aunque se hayan escrito hace 200 años, logren hacer vibrar y emocionar al alumnado”, dice Montse Pascual, profesora del IES La Plana de Vic. Pascual lidera el proyecto de plan lector en el centro, que tiene un alto índice de multiculturalidad. Y es que más allá de hacer llegar el gusto por la lectura a los alumnos, los profesores tienen el reto de trasladarlo también a las lecturas del canon clásico teniendo en cuenta la diversidad cultural existente en los centros.

Pascual explica que, antes de empezar a explicar los clásicos, es clave saber qué series y películas miran o qué música escuchan a sus alumnos. “Independientemente del origen del alumnado, es importante que puedan ver las conexiones existentes entre lo que expresan unos clásicos, que pueden ser del siglo XV, con la música que consumen, porque la temática puede ser muy similar. Al fin y al cabo, cuando les cuentas Tirando lo Blanco, lo que les seduce es su originalidad cuando Tirant declara su amor a Carmesina y que puedan establecer una conexión con otra cosa que vivan como adolescentes”, asegura.

Asimismo, Pascual reconoce que, una vez salvado el arrecife idiomático , también deben tenerse en cuenta las realidades que conviven en el aula. “Si hablas de Ramon Llull o de Tirando lo Blanco, que está intentando conquistar Constantinopla, necesitarás contextualizarlo muy bien en la época en que fue escrito, y alertar de que la visión que se daba de la población musulmana entonces no tiene nada que ver con la actual y con cómo se vive ahora la diversidad cultural en el aula”.

Reinterpretar el mundo

Los días 11 y 12 de noviembre se celebra en Vic el Flic Festival, que tiene la premisa de reinterpretar la herencia literaria recibida a través de los clásicos y con la posibilidad de recrearla con nuevos imaginarios culturales. “Si leemos diferentes versiones de una misma historia a lo largo del tiempo, podemos ver cómo cada una es un retrato del momento social y cultural que le ha visto nacer”, explica Magalí Homs, directora del festival. Así, Flic descubre al público diferentes versiones de historias de toda la vida que también ayudan a enganchar a los más jóvenes a la lectura. En este caso, Homs incide en que el trabajo de mediación es clave para hacer llegar a los alumnos estas historias, sean versiones originales o revisitadas: “Necesitamos buenos mediadores, sobre todo en el marco escolar, porque el primer paso de la mediación es dar venir a los jóvenes las ganas de abrir un libro. Y por eso también debemos garantizar bibliotecas de aula y de escuela con buenos libros”.

De hecho, según Homs, una de las virtudes que hace que los clásicos se puedan considerar buenos libros es que son historias que están muy bien resueltas, que tienen personajes complejos y una narrativa intensa. “Da igual de dónde seas y de dónde vengas, que si la historia está bien trabada, te acabarás enganchando”. Coincide Montse Ayats, presidenta del Casino de Vic y coordinadora del Plan Nacional del Libro y la Lectura, quien considera que esta es la clave para que hayan pasado de generación en generación. Sin embargo, afirma que debe cuidarse la manera de llegar a este canon para conseguir que la lectura sea positiva y enriquecedora. “Cuando acaba siendo sólo una herramienta para evaluar, probablemente es cuando las cosas no funcionan y los clásicos tienen todos los ingredientes para que animen a cualquier niño de cualquier país. Sabemos que es importante tener en cuenta los intereses de los alumnos, pero lo que ocurre con los clásicos es que hablan de temas universales”, razona Ayats.

La importancia de la oralidad

“Los cuentos clásicos son un espacio privilegiado para compartir identidades culturales, porque son una forma narrativa universal, en cierto sentido arquetípica, que se da en todas partes, como también ocurre con las canciones. Contienen algo profundo y valioso de las culturas y por eso son un buen espacio de encuentro intercultural”, explica Mar Esteve, directora de la escuela Epiqueia de Mediona y autora del libro La escuela, casa de lectura (Eumo Editorial, 2023). Según su experiencia, este canon clásico permite encontrar aquellos aspectos comunes en la diversidad cultural y abre la puerta a valorar lo diferente. Una forma de transmitirlo a los más jóvenes es a través de la lectura en voz alta. “La ventaja que permite la oralidad es que el narrador la adapta a los niños. Por tanto, es bueno que partimos de las versiones más originales del cuento, pero teniendo en cuenta que las historias que provienen de la tradición oral no son cerradas, sino que permiten adaptarlas a quien te está escuchando”.

Por su banda, Vanessa Amat, profesora de didáctica de la lengua y literatura infantil en la Universidad de Vic – Universidad Central de Cataluña, también subraya la importancia de la lectura en voz alta, recomienda recuperar los clásicos de toda la vida, como los cuentos de los hermanos Grimm, para que los alumnos tengan la posibilidad de compartir imaginarios. “Pero no sólo por los orígenes diversos de los niños, sino porque sencillamente el mercado se ha abierto a tantas traducciones diversas que, al final, estos clásicos han desaparecido. Aunque después los reencuentras en obras que los versionan, éstas a veces cambian metáforas o símbolos que, para interpretarlos, es necesario conocer a estos primeros referentes”, señala. En este sentido, muestra su desacuerdo con ciertas tendencias de “endulzar” los clásicos y de convertirlos en “historias muy encorsetadas” que hacen que se pierdan matices literarios de profundidad y que el mensaje que transmitan sea “demasiado explícito y poco literario”. “Estas obras, muchas veces se mueven a través de arquetipos y todas las culturas tienen los suyos. Así que, manteniéndolos, se permite que los alumnos establezcan relaciones con referentes culturales propios”, añade.

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