Escuela

La repetición de curso: ¿cuándo se considera necesaria?

En Cataluña, la repetición de curso solo se aplica en casos estudiados y excepcionales y cuando se ha comprobado que será la opción más beneficiosa para el estudiante

Alumnos en una clase del instituto de La Sedeta, en una imagen reciente
17/06/2026
5 min

BarcelonaTermina el curso y el horizonte más cercano para los estudiantes son las vacaciones de verano, pero un poco más allá, haciendo correr el calendario, está el de empezar un nuevo curso en septiembre y reencontrarse con los amigos. Dar un paso adelante y, en algunos casos, cambiar de etapa. Pero hay unos pocos alumnos para quienes estas vacaciones solo serán el preludio del día de la marmota, ya que acaban el curso sabiendo que el siguiente volverán a la misma aula, a las mismas asignaturas, a los mismos profesores, pero con otros compañeros. Si bien, años atrás, era una realidad poco cuestionada, ahora se consideran muchas variables antes de hacer repetir de curso a un alumno. De hecho, en Cataluña, solo se aplica en casos estudiados y excepcionales y cuando se ha comprobado que será la opción más beneficiosa para el estudiante.

“Si pones la mirada en los resultados y el objetivo de la escuela es que sean los más altos posibles, repetir, se considere o no una solución agresiva, es una opción. Si, en cambio, valoras y pones la mirada en los procesos, proponer que un alumno repita requiere estudiarlo muy bien y tener en cuenta muchos otros factores antes de decidirlo”, apunta Mar Hurtado, maestra y presidenta de la Asociación de Maestros Rosa Sensat. La docente señala que si la evolución académica de una criatura se valora por su avance ascendente, aunque no esté a la altura de todo el grupo, hacerla repetir no tiene ningún sentido. “Además, si defendemos la atención individualizada, a pesar de la falta de recursos que todos conocemos, no tiene sentido pensar solo en resultados porque acabaremos cortando a todos los alumnos por el mismo patrón”.

De hecho, la normativa indica que si no hay una situación singular que indique lo contrario, los alumnos deben ir promocionando de curso. “Puede haber alumnos que con tres áreas suspendidas repitan y otros que con cuatro pasen de curso, por ejemplo”, señala David Vilella, jefe de estudios de secundaria en el Institut Escola Sant Felip Neri de Barcelona. Explica que si el claustro no ve claro que repetir le vaya a servir de algo, muchas veces se le hace pasar de curso y se continúa trabajando con las adaptaciones que necesita. “En todo caso, se tiene en cuenta su situación personal, el contexto, sus necesidades educativas especiales, su bienestar emocional y el encaje en el grupo, tanto en el actual como en el posible grupo que venga por debajo. Y todo esto es lo que configura un poco esta decisión, que siempre debe estar bien justificada”.

Daños y perjuicios

Según razona Mónica Nadal, directora de investigación de la Fundación Equitat.org, la repetición de curso es una medida que por sí sola no sirve ni para mejorar los aprendizajes ni para favorecer que los jóvenes continúen estudiando. “Es una medida intuitivamente muy buena, pero si no cambias el método de aprendizaje, si no le das apoyo y no atiendes y entiendes por qué no ha alcanzado las competencias, lo que le pasa al alumno es aún peor”. Tal como afirma Nadal, repetir puede provocar un daño en la autoestima del alumno y en la autopercepción que tiene de sí mismo: que no vale para estudiar, que es malo. Y después está el efecto emocional: se desvincula de su grupo clase. Pasa a ser el que no ha podido seguir y esto también es doloroso.

“Las expectativas que tienen los docentes sobre los chicos y chicas que repiten también suelen ser bajas. Reciben a un alumno que tiene dificultades y si tiene que hacer el mismo proceso sin que haya una comprensión y un acompañamiento allí donde las ha tenido o donde se ha atascado lo más probable es que esta segunda vez tampoco salga muy bien”, añade Nadal, que subraya el hecho de que la evidencia internacional indica que cuando un alumno repite, la probabilidad de que abandone pronto los estudios es mucho más alta. “Toda la investigación nos dice que es una condena al abandono escolar prematuro. Por lo tanto, debería ser la última de las soluciones, cuando ya se han probado otras antes”.

“Todo esto no es sobreproteger, no nos equivoquemos. A veces, cuando hablo de este tema, hay la respuesta inmediata de que se contemplan demasiado a los niños, pero esto no va de límites, va de entender al niño, de su relación con los otros y de mirarlo de una forma global como persona que aprende y se relaciona”, recalca Hurtado.

Acompañamiento necesario

“La repetición solo puede tener éxito si va acompañada de una intervención personalizada y de unas medidas de apoyo. Repetir no es una solución mágica, no es ningún milagro”, subraya Núria Pedrós, doctora en pedagogía. Si bien coincide en todos los factores que señalan los otros expertos, también pone sobre la mesa otro hecho que propicia que un alumno tenga que repetir curso: quizás el acompañamiento no ha sido el adecuado. Considera que la escuela también debería hacer un autoexamen para ver por qué repite un alumno. “También hay que decir que esto es un pez que se muerde la cola: si tenemos veinticinco niños en clase y cinco necesitan un acompañamiento especial que no tienen, ¿los maestros tenemos que dedicarnos a los veinte restantes o a los cinco que necesitan aprender otras cosas?”. En este sentido, Pedrós reconoce que los docentes tienen una “actitud mesiánica” y una tendencia a dedicarse más a los que tienen más dificultades. “Pero debemos acompañar siempre la diversidad que tenemos en el aula y si no tenemos psicopedagogos, asistentes sociales, logopedas, etc., es todo mucho más complicado”.

Tener más recursos, un punto clave

Hacer un acompañamiento y un seguimiento individualizado es sinónimo de tener recursos para poder llevarlo a cabo. “Se necesita un buen sistema en primaria de detección precoz de dificultades o de trastornos del aprendizaje, así como tener la capacidad de monitorizar cómo asimilan las competencias, poder contar con otros profesionales de apoyo y con modelos de codocencia”, señala Mònica Nadal. La directora de investigación de la Fundació Equitat.org también expone que hay evidencias de que la repetición es una medida extremadamente cara. “Si en lugar de gastarnos tanto dinero haciendo repetir a un alumno todo un curso, los invirtiéramos en medidas para desplegar la atención a la diversidad o para dar apoyos educativos adicionales, los buenos resultados serían mucho más elevados”.David Vilella, profesor de secundaria, también reclama que haya más posibilidades de dar apoyo y acompañamiento a estos chicos y chicas porque a veces sus situaciones escapan a lo educativo. “En algunos casos son jóvenes que están perdidos en la vida, que llegan a casa y están solos, cenan solos, se van a dormir solos, se levantan solos... Al final, que suspendan o que aprueben muchas veces acaba siendo una consecuencia de su vida, de su situación o de la que tiene su familia, que no puede pagar clases extra de inglés o de música, y eso es una realidad. Yo creo que la composición de todo este entorno sociocultural, económico y de bienestar de los chicos y chicas es clave”, remacha.

En cualquier caso, Pedrós señala que si un alumno tiene que repetir, es mejor que lo haga en primaria que en secundaria. “El grupo social no es tan fuerte, no tienen los vínculos consolidados y porque, en cuanto al desarrollo cerebral, para adquirir y asentar conocimientos básicos es más beneficioso”. Nadal es del mismo parecer que Pedrós, y señala que muchas veces se hace repetir al alumnado cuando ya es demasiado tarde y las carencias que tienen las arrastran de cursos anteriores. “Quizás se perdieron en algún momento en las matemáticas y cuando llegan a tercero de ESO tienen ciertas disfunciones. O quizás tenían un problema de comprensión lectora y si no han consolidado bien las competencias lectoras, que es algo fundacional, no pueden aprender”. Si el alumno tiene que repetir en secundaria de una manera evidente y cuando el grupo de la clase está muy consolidado, Hurtado recuerda que muchas veces se recomienda cambiarlo de centro para, de alguna manera, hacer que comience de cero. “Si no, se pueden llegar a sentir impotentes y se puede debilitar su identidad, además de sentirse apartados e invisibilizados”.

Por su parte, Vilella también habla de retenciones positivas y, en el caso de su centro, de alumnos que después de repetir curso han podido acabar la secundaria con éxito o sacando una buena nota media. “Hay casos en que aquella retención les ha dado la oportunidad y el tiempo, a veces, de ganar en maduración y en responsabilidad. Muchas veces necesitan tiempo para saber exactamente qué quieren hacer o para encontrar motivación para estudiar, y esta retención hace que al año siguiente tengan un cambio de dinámica”, concluye.

Otros condicionantes a la hora de repetir curso
  • 1. Educación primaria (de 6 a 12 años) En primaria solo se puede repetir en segundo, cuarto y sexto, según el departamento de Educación. El equipo docente debe considerar que el alumno no ha alcanzado los objetivos y que repetir le ayudará a progresar.
  • 2. Educación secundaria obligatoria-ESO (de 12 a 16 años) Se puede repetir en cualquier curso si el equipo docente considera que el alumno no ha alcanzado las competencias de más de dos materias de un curso. Si al finalizar la etapa no obtiene el título porque no ha alcanzado las competencias requeridas en la etapa de secundaria puede permanecer un año más en cuarto.
  • 3. Bachillerato (de 16 a 18 años) Se puede repetir tanto en primero como en segundo de bachillerato. En primero, se repite el curso entero si se suspenden más de dos materias. Si se suspenden una o dos, se pasa a segundo con esas materias pendientes. En el caso de segundo, no se repite el curso entero de forma obligatoria. El alumno solo debe matricularse y asistir a las materias suspendidas.
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