Arquitectura

Un bosque sobre el hormigón: Benedetta Tagliabue renaturaliza una estación en Nápoles

La arquitecta italiana transforma los accesos del metro de Centro Direzionale a una gran plaza cubierta

La arquitecta Benedetta Tagliabue frente a la estación Centro Direzionale de Nápoles
21/03/2026
5 min

NápolesUn paisaje inhóspito en la vieja Nápoles: el Centro Direzionale, el centro de negocios proyectado por el arquitecto japonés Kenzō Tange en los años ochenta, es una plataforma durísima flanqueada por rascacielos. Hormigón por doquier. El Palacio de Justicia de Nápoles lo forman un edificio bajo de aires brutalistas y otras tres torres. Una de las caras de uno de los rascacielos está pintada de arriba abajo con varios retratos, un grano de arena para intentar humanizar el sitio. Al otro lado de la carretera se encuentra la cárcel de Poggioreale, conocida como la cárcel de la Camorra, uno de los centros penitenciarios más complejos del país. Entre todas estas construcciones, desde hace unos meses se encuentra un edificio de la arquitecta Benedetta Tagliabue: la estación central de metro Centro Direzionale, que es como un acto de rebelión contra su entorno.

Las normativas de una estación de metro son estrictas, pero Tagliabue ha querido renaturalizar el sitio y humanizarlo con una cubierta de madera de líneas curvas. Puede recordar el Mercado de Santa Catalina de Barcelona, ​​de la propia Tagliabue y Enric Miralles (1955-2000), pero ella asegura que ésta es muy "diferente". En uno de los esbozos del proyecto, la cubierta aparece superpuesta en el perfil del Vesubio. "No es sólo un bosque, digamos, cubierto, sino que la cubierta genera una plaza cuyo interior es muy luminoso. En invierno te protege de la intemperie, pero puedes ver el cielo, y en verano te protege del calor", explica Tagliabue. Para conseguirlo, tuvo que romper con la forma en que Tange había planteado los distintos niveles. "La estación no es sólo un lugar de tráfico; también te puedes estar para disfrutar, para utilizar el espacio público, casi un poco como si fuera un museo. Los espacios permiten realizar actividades diversas. Por ejemplo, hay unas escaleras que pueden funcionar como unas gradas", dice la arquitecta.

La visita de Tagliabue es todo un evento: sin avisarla, la Universidad de Nápoles Federico II ha convocado a decenas de estudiantes de arquitectura que siguen sus explicaciones sin curiosear. La escena parece salida de una ruidosa película neorrealista: sin dejar de sonreír, Tagliabue recorre la estación haciendo explicaciones en catalán, italiano y castellano a una serie de señores del Ayuntamiento, a estudiantes ya un grupo de periodistas italianos y catalanes, estos últimos venidos expresamente de Barcelona.

Uno de los momentos más insólitos llega cuando uno de los asesores municipales se quita el móvil del bolsillo para enseñarle a Tagliabue un escudo de armas del reino de Nápoles y decirle que los colores que eligió para los andenes –rojo, morado, naranja y amarillo–. Ella lo niega y le dice que están extraídos de las pinturas pompeyanas, algunas figuras de las cuales adornan el vestíbulo y sobre todo los andenes. Y Tagliabue coge al asesor a contrapié cuando le recuerda que tienen pendiente la intervención artística que, como en Santa Caterina, debe adornar la cubierta. "Las figuras que adornan la estación están extraídas del mundo romano antiguo. Hemos querido evocar la escena del descubrimiento de unos frescos durante unas obras del metro en Roma, de Fellini, que después desaparecen", remacha la arquitecta.

Un proyecto que empezó en 2004

La estación de Centro Direzionale tiene una historia muy larga: el proyecto comenzó hace más de veinte años cuando, en 2004, la ciudad de Nápoles invitó, bajo el lema "Arquitectura, Arqueología y Arte", diferentes estudios internacionales para que diseñaran las estaciones de una nueva línea de metro. Además del de Tagliabue, estaban los de Norman Foster, Massimiliano Fuksas, Álvaro Siza, Dominique Perrault y Karim Rashid. De todos ellos, la de Foster es la única invitación que no salió adelante, y otro arquitecto catalán, Òscar Tusquets, hizo una estación en la Via Toledo. Más adelante, las obras de Centro Direzionale estuvieron llenas de obstáculos que las retrasaron, entre ellos la falta de financiación, los conflictos laborales dentro del sector público y la pandemia de la covid.

Vista panorámica del interior de la estación Centro Direzionale de Nápoles.

Otro aspecto de la estación de Centro Direzionale es que Tagliabue y sus colaboradores en el estudio EMBT aprovecharon la infraestructura existente, de la que se tenía muy poca información. De hecho, otra razón por la que se eligió la madera es que no se sabía demasiado el peso que podía aguantar la estructura, y lo descubrieron mediante ensayos sobre el terreno. Hubo que hacer mucho trabajo de consolidación que no estaba previsto. "No se trata sólo de la realización de un proyecto complejo, sino que, además, a lo largo de los años las reglas cambiaron muchas veces", afirma el arquitecto Paolo Giardiello, quien fue el socio local de Tagliabue, junto a su esposa, la también arquitecta y decana de Arquitectura de la Universidad de Nápoles Federico II, Marella Santangel.

"Cambiaron las normas de seguridad, que se hicieron más estrictas, y tuvimos que modificar una parte del proyecto. También cambiaron las normas contra incendios y la legislación antisísmica para este tipo de estructuras de madera", explica Giardiello. Pero ni Tagliabue ni ellos se dieron por vencidos. "De esa estructura que ha quedado tan bonita llegamos a tener tres versiones ejecutivas –no sólo tres versiones de concepto, sino también tres versiones realmente ejecutivas– que en cualquier momento se habrían podido materializar, porque siempre cambiaba algo y había que volver a adaptarlo. Hemos trabajado todos durante mucho tiempo", recuerda Giardiello.

"Del hormigón, nace un bosque", dice Tagliabue como resumen de todo. Desde que entró en funcionamiento, la estación ha recibido varios premios internacionales, entre ellos el BIG SEE Architecture Awards 2026 en la categoría de infraestructura y el primer premio en los The Plan Award 2025, además del premio ARPAFIL en México, donde la estación ha sido reconocida como una de las obras más destacadas finalizadas en los últimos años. Asimismo, ha sido finalista y seleccionada en los premios EU Mies van der Rohe y en los premios FAD 2025. Según varios medios locales, la estación ha costado unos 43 millones de euros, veinte de los cuales corresponden a la obra civil, nueve a las instalaciones, siete a los acabados y otros siete a la ordenación del exterior.

Atendiendo a los estudiantes en el Palau Gravina

La jornada de Tagliabue no termina en la estación: por la tarde da una charla sobre la estación y otros proyectos en el aula magna del departamento de Arquitectura, en el Palau Gravina. La sala, llena hasta los topes. En el turno de preguntas, algunos estudiantes la interpelamos con la rebeldía de desafiar a los maestros. Tagliabue lo toma, pero no se identifica con la etiqueta de arquitecta estrella. "Después de la muerte de Enric Miralles, Benedetta hizo un trabajo extraordinario, primero para reconstruir su individualidad como arquitecta", dice Marella Santangelo, quien destaca "la experimentación con los materiales y las formas, con ligereza y en formas muy ligeras, transparentes". Asimismo, subraya su vínculo con la vertiente "humana" de la arquitectura.

Santangelo y Tagliabue se conocieron en 1990 y han crecido juntas "a distancia". "Enric fue una persona magnífica, probablemente uno de los genios de la arquitectura mundial del siglo XX. Figuras como él ocupan mucho espacio, y Benedetta hizo un trabajo excepcional, y lo hizo a través de la arquitectura –explica Santangelo–. Benedetta tiene un espíritu muy internacional –concluye–, y en los últimos años su vínculo".

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