Turismo
Cultura 30/06/2022

Las autocaravanas buscan aparcamiento

Los autocaravanistas reclaman poder aparcar en la vía pública y más áreas de servicios para pernoctar

Aniol Costa-Pau
6 min
Autocaravanes en una zona autorizada en Ripoll.

GironaEn los últimos años, el turismo de autocaravana se ha consolidado como un modelo de viaje alternativo al alza, con cada vez más usuarios que recorren sobre ruedas zonas rurales y urbanas, tanto del territorio nacional como del extranjero. Y este sector creciente no solo incluye las autocaravanas, que son vehículos autosuficientes con todos los servicios a bordo, sino que también engloba el uso de caravanas –remolques sin lavabo ni motor– o furgonetas estilo camper.

El punto de inflexión en el crecimiento de esta opción de turismo se da, efectivamente, a partir de la pandemia. Y es que a diferencia de los alojamientos compartidos con otros turistas como los hoteles, viajar en autocaravana permite, si se quiere, aislar la burbuja de convivencia y mantener el mínimo de contacto social con el exterior. Ahora bien, en los últimos meses las restricciones sanitarias se han relajado y ha decaído el temor al virus, pero aun así la demanda de estos vehículos se ha mantenido en una línea ascendente. Así lo corrobora, por ejemplo, Caravan Inn, una empresa, situada en Ventalló, que se dedica a la venta, alquiler y aparcamiento exclusivamente de caravanas. También Caravan Girona, emplazada en Celrà y especializada en la venta y alquiler de autocaravanas, reconoce que en estos momentos, fruto de la crisis de suministros que frena la producción del chasis de los automóviles, la demanda incluso supera la oferta existente.

Comunidades virtuales

E igualmente se ha notado la crecida del sector del autocaravaning en el volumen de tráfico en las redes sociales, donde proliferan grupos de Telegram, WhatsApp y Facebook en los que los usuarios intercambian opiniones, ofertas y recomendaciones, además de organizar encuentros o viajes conjuntos fuera de la comunidad virtual. Estas nuevas formas de intercambio en línea van sustituyendo progresivamente el tejido asociativo tradicional de entidades como la Unión Caravanista de Catalunya, un club federado con 40 años de historia, que actualmente ha disminuido hasta los 1.000 socios, la mayoría de los cuales jubilados de edad avanzada. En el ámbito catalán, el grupo de Facebook con más seguidores es Autocaravanistes Catalans, que, con más de 7.000 miembros, administran Jaume Pascual y Sandra Montserrat, un matrimonio que hace 10 años que viajan en autocaravana.

Para Pascual, el valor diferencial de la autocaravana es su condición de establecimiento itinerante: “Antes de comprar una segunda residencia en el mar o en la montaña, que solo se puede disfrutar durante la temporada de invierno o verano, es mucho mejor invertir en una casa con ruedas que puedes trasladar durante todo el año donde te apetezca”, resalta el administrador del grupo de Facebook. El turismo de autocaravana y caravana facilita, pues, un tipo de viaje rotativo y nómada, que permite alcanzar regiones y territorios amplios, con paradas transitorias a lo largo de la ruta. Y Pascual, poniendo voz al sentimiento compartido con la mayoría de los usuarios, señala que cuando diseña los itinerarios por Europa, en países como Francia se encuentra "muchas más facilidades, servicios y precios favorables”, mientras que en Catalunya, igual que en el resto del Estado, “todavía queda mucho trabajo para atender las demandas de este modelo turístico ascendiente”.

El camping, única opción

El principal problema que comparten los miembros de las comunidades virtuales de autocaravanistas es la falta de áreas de aparcamiento específicas para sus vehículos. Es decir, zonas de estacionamiento con un mínimo servicio de agua y desagüe, para vaciar y rellenar los depósitos, descansar una o dos noches, poder visitar el entorno y seguir el curso de la ruta. Según los datos de la aplicación Park4night, en las comarcas gerundenses se pueden contabilizar aproximadamente una cuarentena de aparcamientos públicos o privados, gratuitos o de pago, con servicios para pernoctar, sobre todo concentrados alrededor de la ciudad de Girona, la Garrotxa y el Empordà. La cifra, sin embargo, todavía es insuficiente para hacer frente a la demanda de los usuarios catalanes.

Así pues, como la mayoría de poblaciones no disponen de este tipo de aparcamientos, si los autocaravanistas quieren visitarlas solo tienen la opción de establecerse en un camping, lo que representa un coste mucho más elevado y a menudo frena la llegada de conductores itinerantes. “Los campings tienen que ser una opción más de alojamiento, pero no una obligación forzada porque no hay ninguna alternativa para pernoctar en la zona”, se queja Jaume Pascual. En esta misma línea se expresa Xavier Pérez, usuario de autocaravana desde hace 6 años, no entiende que los campings y hoteles presionen a los ayuntamientos porque no abren áreas públicas de aparcamiento, puesto que “con el crecimiento turístico actual hay público para todo el mundo”. Y sobre el coste que supone establecerse en un camping con la autocaravana, añade: “Mi vehículo es totalmente autosuficiente, así que no me sale a cuenta alquilar una parcela de camping, que cuesta más del doble que la plaza de una área de servicio, y pagar por unos servicios que no necesito”.

Prohibido aparcar

Asimismo, los autocaravanistas se quejan de que no solo hay pocas áreas de aparcamiento, sino que, además, muchos ayuntamientos prohíben explícitamente a las autocaravanas estacionar en la vía pública. Es el caso, por ejemplo, de muchas zonas turísticas de verano como el Estartit, Camprodon, Sant Antoni de Calonge, Palamós y Pals, con señalizaciones que prohíben el estacionamiento diurno y nocturno de autocaravanas y remolques. Para los conductores de estos vehículos, la normativa es absolutamente “discriminatoria, incoherente e ilegal”, puesto que, tal como critica Jaume Pascual, confunde “acampar, que consiste en sacar toldos, mesas y sillas a la calle, con estacionar, que solo tiene que ver con parar el vehículo en una zona habilitada y ningún código de circulación lo impide”. “Nosotros no reclamamos acampar en medio de pueblos o ciudades, que ciertamente está prohibido, sino poder aparcar igual que el resto de los conductores”, reivindica Xavier Pérez, que, mostrando su disconformidad con esta legislación municipal, se pregunta: “¿Por qué se puede estacionar el coche o el camión durante la noche y dormir adentro, pero se multan a las autocaravanas que lo hacen?”

Señal de prohibición de aparcar en Pals.

La respuesta que intuyen los autocaravanistas es que se los estigmatiza o bien “como un turismo de alto standing que se puede pagar hoteles o campings caros” o bien como un colectivo “ruidoso, que genera desechos, aguas sucias, lleva mascotas, niños y contamina”. Ahora bien, según Pérez, este es “un prejuicio erróneo, motivado por casos excepcionales que hacen el numerito con alboroto y suciedad, pero que no responden a la tónica general”. Y continúa: “Expulsarnos de los municipios es un error garrafal, porque aunque no gastamos en hoteles o campings, repartimos el gasto y contribuimos notablemente al comercio del pueblo que visitamos”. Por eso, desde la página de Facebook Autocaravanistes Catalans, los administradores lanzan el mensaje de que hay que ser agradecido con los pueblos que dan la bienvenida a este modelo turístico, animando otros usuarios a visitarlos y contribuyendo económicamente con los comercios y restaurantes de su zona.

Ripoll y Girona, buen ejemplo

Una de las localidades que más han apostado por el turismo de autocarvaning es Ripoll, que desde 2011 dispone de una área de aparcamiento en Can Guetes y que en febrero de 2022 inauguró una segunda zona de descanso gratuita en la Devesa del Plan para 20 plazas y con puntos de agua, tratamiento de aguas negras, alumbrado público, entorno ajardinado y una área de picnic. Desde el Ayuntamiento valoran muy positivamente la acogida de la infraestructura y los beneficios que aporta al municipio la afluencia de autocaravanistas. Así lo aprecia Manoli Vega, regidora de Turismo del consistorio, que destaca el turismo emergente de autocaravana como “un modelo de visitante responsable, desestacionalizado y sin masificación, que consume productos locales y pone en valor el patrimonio cultural y natural de Ripoll”.

La ciudad de Girona también dispone de áreas de aparcamiento de autocaravanas, puesto que los conductores itinerantes no solo se interesan por las regiones rurales, sino que también se paran a visitar capitales urbanas. Un ejemplo sorpresivo es el Parking Vayreda, gestionado por la empresa privada Telpark, que ofrece 37 plazas con todos los servicios y videovigilancia 24 h, que cuesta 18 € la noche y está situado en el centro de la ciudad, a 800 metros de las casas del río Onyar. La mayoría de las áreas de estacionamiento urbanas, sin embargo, no suelen tener una localización tan céntrica, sino que están en las afueras, lo que para los autocaravanistas no supone un problema mientras haya una buena conexión de transporte público. En Girona es el caso del área de estacionamiento municipal y gratuito de Domeny, que proporciona servicios mínimos y 50 plazas, en el que se puede pernoctar durante un máximo de 72 horas. Para el Ayuntamiento de Girona esta área de aparcamiento “representa un impacto positivo en el comercio y restauración de la ciudad que, a pesar de que es más bajo que la aportación del turismo de hotel, se mantiene estable y continuado durante todo el año”. 

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