Crítica de cine

¿Era necesario el retorno de Bridget Jones?

La cuarta entrega de la franquicia con Renée Zellweger deriva hacia una película 'feel good' sobre las tribulaciones en la edad madura

Renée Zellweger y Leo Woodal en la película 'Bridget Jones: loca por él'.
12/02/2025
2 min
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'Bridget Jones: loca por él'

  • Dirección: Michael Morris. Guion: Helen Fielding, Dan Mazer y Abi Morgan
  • 124 minutos. Reino Unido, Francia y Estados Unidos (2025)
  • Con Renée Zellweger, Leo Woodall y Chiwetel Ejiofor

¿Qué se había hecho de Bridget Jones? En el cuarto filme de la serie, basado de nuevo en la novela homónima de Helen Fielding, reencontramos a la protagonista en la edad madura, con las dos criaturas preadolescentes que tuvo con Mark Darcy (Colin Firth), fallecido pocos años antes del inicio de la historia. La protagonista está en una etapa muy distinta en su vida, pero en un escenario similar al del primer filme: sin pareja ni el futuro claro.

Con ese punto de partida, se intentan equilibrar tres películas. La que recupera a los viejos conocidos de hace veinte años, sobre todo el personaje de Hugh Grant, Daniel, convertido ahora en el mejor amigo de la protagonista. La comedia romántica que desea conectar con las inquietudes de las mujeres en la edad madura a partir de los planteamientos originarios. Bridget se ve de nuevo en situaciones comprometedoras mientras se inicia en el flirteo en la era de Tinder. Aquí es donde chirría más el filme, y no solo porque el humor sexual suene ramplón, las situaciones sean previsibles y el conservadurismo de los personajes se note más que nunca. El deje torpe de la protagonista, su principal signo de identidad, no se lee socialmente por igual en una mujer de treinta que en una de cincuenta. Pero el filme no sabe aprovechar este desencajamiento, y Bridget mantiene intacto a pesar de todo su poder de seducción, lo que la convierte en una fantasía rosa más que en un reflejo romántico y divertido de las inquietudes de tantas mujeres similares. La reivindicación de su sexualidad se hace a través de una aventura con un chico veinteañero, pero acaba objetivando al personaje masculino más que celebrando una relación a contracorriente.

El filme también recoge cómo afecta a la desaparición de Darcy en Bridget, y es en esta tercera vertiente más sentimental y emotiva en la que esta cuarta entrega encuentra su razón de ser. En esto, y al proclamar el gran Chiwetel Ejiofor como el galán perfecto para una película de este tipo.

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