Muere a los 102 años Eva Marie Saint, una de las últimas leyendas del Hollywood clásico
Ganó el Oscar por 'La ley del silencio' y fue la espía que enamora a Cary Grant en 'Con la muerte en los talones', de Hitchcock
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BarcelonaEl Hollywood de la época dorada ha perdido a uno de sus últimos iconos. Eva Marie Saint, que ha muerto en su casa de Los Ángeles a los 102 años por causas naturales, fue una actriz de relieve dramático y belleza desafiante que trabajó con todos los grandes nombres de su época: Marlon Brando, Alfred Hitchcock, Paul Newman, Elia Kazan, Cary Grant, Elizabeth Taylor, Gregory Peck... Una carrera que abarca siete décadas de la historia del cine pero que brilló especialmente en la de los 50, cuando debutó con La ley del silencio, un cara a cara magistral con Brando que le proporcionó el Óscar, y también cuando en 1959 protagonizó con Cary Grant el clásico de Hitchcock Con la muerte en los talones.
Saint nació en Newark (Nueva Jersey) en 1924, cuando la Academia de Hollywood todavía no se había fundado. En 2018, cuando entregó un premio en los Óscar, presumió ante un auditorio entregado de ser "la miembro más antigua de la Academia". Hija de un matrimonio de cuáqueros, Eva Marie Saint se formó como actriz en el teatro universitario y en la incipiente televisión, donde participó en una obra de teatro, The trip to Bountiful, que también se representó en Broadway. Allí la descubrió Elia Kazan, que buscaba un rostro inocente para el drama criminal La ley del silencio (1954), sobre un estibador que denuncia una red de extorsión en el puerto. Un filme extraordinario manchado por su contexto: Kazan había declarado hacía poco en contra de algunos de sus colegas comunistas durante la caza de brujas de McCarthy, y la película no dejaba de ser un elogio de la figura del delator.
En el filme, la actriz interpretaba a la hermana de un trabajador del puerto asesinado por la mafia, una chica joven e idealista sin experiencia con los hombres que se siente atraída por el personaje de Brando. Saint utilizó su propia inexperiencia en el cine a favor del personaje, y construyó una tensión sexual convincente con Brando. En 1955 la actriz recogió el Óscar a la mejor actriz secundaria embarazada de su primer hijo. "Estoy tan contenta que podría dar a luz aquí mismo", dijo. Tampoco exageraba mucho: el niño nació dos días después.
Modelo de las grandes chicas Bond
El otro papel definitorio de Eva Marie Saint fue el de la agente secreta que enamora a Cary Grant en la extraordinaria Con la muerte en los talones (1959). El estudio quería a Cyd Charisse en el papel, pero Hitchcock invitó a Saint a cenar y quedó encantado con ella, quien siguiendo el consejo de su madre se vistió para la ocasión de beige y llevó guantes blancos, un fetiche del director. Durante el rodaje se entendió de maravilla con Cary Grant, de quien siempre dijo que era encantador y tenía un talento sobrenatural. Hitchcock se la llevó de compras y decidió todo su vestuario de pies a cabeza, pero las únicas indicaciones interpretativas que le dio fueron: "No uses las manos, haz una voz más grave y mira siempre a Cary". Fue suficiente: el papel de Eve Kendall se desmarca de las rubias inocentes habituales en la filmografía de Hitchcock y ha sido reconocido como modelo a partir del cual se forjaron las grandes chicas Bond de la saga de 007.
Aunque Hitchcock le reclamaba que hiciera más películas glamurosas y menos "dramas de cocina", Eva Marie Saint priorizó papeles serios como el del western épico El árbol de la vida, con Elizabeth Taylor y Montgomery Clift; el drama romántico de Vincente Minnelli Castillos en la arena (1957) –completando un triángulo amoroso con Taylor y Richard Burton–, y el filme sobre la fundación del estado de Israel Éxodo (1960), con Paul Newman. Siempre en buena compañía, Saint dio la réplica a Warren Beatty en uno de sus primeros grandes trabajos, el drama familiar Su propio infierno (1962). Sin embargo, los buenos papeles empezaron a escasear durante la década de los 60, y después del notable drama sobre la crisis de un hombre casado y mujeriego Loving (1970), precursor directo de la serie Mad Men, Saint se alejó del cine y se refugió en la televisión y el teatro.
Su madurez como actriz comportó una larga lista de papeles de madre: madre de Tom Hanks en la comedia Esta casa es una ruina (1986), madre de Cybill Shepard en diversos episodios de la serie Luz de luna, madre de Sam Shepard en el neowestern de Wim Wenders Don't come knocking (2005), madre adoptiva de Superman en Superman returns (2006)... En 2010, en una entrevista al diario Independent de Santa Barbara, se mostraba de acuerdo con su amiga –y aún superviviente del Hollywood dorado– Angela Lansbury, que afirmaba que todos los papeles para mujeres mayores eran de personajes neuróticos o con discapacidades. "Ya harán estos papeles otras actrices –decía Saint–, y los harán bien. Pero yo he decidido no hacerlos". El último trabajo en el cine fue el drama sobrenatural del 2014 Cuento de invierno, donde al menos no interpretaba a ninguna madre.