Las vidas negras importan, incluidas las de los vampiros: 'Los pecadores' contra la maldición de los Oscar
La película dirigida por Ryan Coogler es la más nominada de la historia
BarcelonaA esto se le llama revalorizar una marca: Warner, pendiente de ser comprada por Netflix, ha arrasado en las nominaciones a los Oscar 2026. Los pecadores, con 16, y Una batalla tras otra, con 13, son las dos películas destinadas a ocupar los titulares del 16 de marzo. Por el momento, Los pecadores, dirigida por Ryan Coogler y disponible en HBO, ya puede presumir de titular: es la más nominada de la historia de los Oscar. Hollywood ha decidido apoyar un filme dirigido e interpretado mayoritariamente por afroamericanos y que cuenta una historia afroamericana. Porque las vidas negras importan, incluidas las de los vampiros. El reto es convertir las nominaciones en premios y evitar la maldición que ha marcado películas como The turning point (1977), El color púrpura (1985) y La gran estafa americana (2013), que se quedaron a cero pese a encabezar las nominaciones; las dos primeras con 11, y la otra con 10. O no ser víctima de otra maldición, la de Martin Scorsese, que ha visto cómo tres películas suyas que partían con 10 nominaciones se han quedado sin premio: Gangs of New York (2002), El irlandés (2019) y Los asesinos de la luna (2023).
Qué historia es la deLos pecadores? En realidad, son varias. Una es la de dos hermanos gemelos (ambos interpretados por Michael B. Jordan) que en 1932, a finales de la ley seca, vuelven al delta del Misisipi tras hacer fortuna en Chicago estafando a las mafias italiana e irlandesa. Una historia negrocentrada, pues, inscrita en los movimientos migratorios del sur hacia el norte, donde el blues del delta se hizo eléctrico y los trabajadores de los campos de algodón se convirtieron en obreros industriales. Los hermanos, que han hecho el camino inverso para abrir un club en territorio gestionado por el Ku Klux Klan, se reencuentran con el primo pequeño, un aspirante a músico de blues.
Los pecadores también cuenta una historia de la música, la que comienza con la leyenda según la cual Robert Johnson pactó con el diablo en un cruce en medio de la nada y que continúa hasta el presente. Una de las escenas más interesantes de la película es precisamente la que ilustra esta evolución que pasa por el jazz, el soul, el rock y el hip hop. En otra escena se plantea una batalla entre músicas negras y músicas blancas, un combate que sitúa al blues y al folclore de raíz europea como origen de la música estadounidense (como siempre, con la aportación de los nativos americanos fuera de campo).
La música del diablo
Dentro del relato musical, Coogler es muy hábil insertando el carácter diabólico de la música popular: el diablo, sediento de música, se esfuerza por compartir sus conocimientos con los humanos ya la vez robarles el alma. En la tradición europea sería la leyenda del trítono, el intervalo disonante que algunos llamaban diabolus in musica. Todo ello forma parte de la dialéctica entre la música de Dios y la música de los hombres, que en Los pecadores se muestra colindante al gospel (la luz del día y la iglesia de la plantación) con el blues (los doce compases nocturnos y el club donde se baila). La película, por cierto, también apunta que incluso el diablo vive atenazado por la nostalgia y que por eso prefiere el blues acústico al blues eléctrico.
Los pecadores tiene aún más historias. Por ejemplo, la de la ficción como restauradora de la justicia histórica. Como hizo Quentin Tarantino en Malditos malparidos quemando la cúpula nazi en un cine, Ryan Coogler da a los protagonistas la posibilidad de cargarse todo un capítulo del Ku Klux Klan. Esta acción directa contra el racismo se acuerda con lo que han hecho otros cineastas afroamericanos como Jordan Peele, que en Déjame salir, también con los códigos del cine de género, mostró una venganza contra un grupo de racistas. En ambos casos, la violencia es pura supervivencia. De esta forma, tanto Coogler como Peele proponen un relato que no necesita contar las grandes historias negras con el despliegue dramático de las grandes narraciones, sino que eligen historias menos solemnes y las cuentan con las herramientas del cine de género, algo como ocurrió con las películas de la blaxploitation de los años setenta pero trascendiendo un nicho comercial y estético determinado.
Los pecadores es un filme con un relato poderoso y estimulante, conectado con otras aventuras de vampiros como Abierto hasta la madrugada (Robert Rodríguez, 1996) y Vampiros (John Carpenter, 1998), en el que quienes combaten las fuerzas del mal son un grupo de dignísimos recogidos que no tienen mucho que ver con los héroes góticos tradicionales. También incluye un par de momentos cinematográficamente muy exitosos, sobre todo cuando hay música y baile de por medio, aunque desaprovecha algunas potencialidades, como el look imponente de los protagonistas y algunas subtramas, y con frecuencia podría ir más allá en el montaje y los movimientos de cámara. En cualquier caso, funciona precisamente por las diferentes capas superpuestas, que permite su disfrute desde diferentes sensibilidades estéticas y narrativas. Es la magia de la música.
Una tradición con otros ejemplos
No es la primera vez que las nominaciones a los Oscar reconocen historias negras dirigidas y protagonizadas por afroamericanos. 12 años de esclavitud (2013), del británico de origen caribeño Steve McQueen, optaba a 9 premios y ganó 3, incluido el de mejor película. Moonlight (2016), de Barry Jenkins, tuvo 8 nominaciones y también se llevó el Oscar al mejor filme. En otra película de Jenkins, El blues de Beale Street (2018), que recibió 3 nominaciones, Regina Park fue reconocida como mejor actriz de reparto. Lee Daniels logró que Precious (2009) fuera seleccionada en 6 candidaturas y recibió 2 premios. Jordan Peele ganó una estatuilla el mejor guión con Déjame salir, que tenía 4 opciones en cuatro categorías. Boyz n the hood (1991), de John Singleton, reunió 2 nominaciones, las mismas que tuvo Spike Lee con Do the right thing (1989) y Malcolm X (1992). Spike Lee, el gran director del cine de historias negras, ganó antes un Oscar honorífico, en el 2016, que uno por una película: el de mejor guión adaptado por Infiltrado en el KKK (2018), que tenía 6 nominaciones. Porque la historia de los Oscar está llena de injusticias.
Cómo Los pecadores, la película El color púrpura (1985), de Steven Spielberg, también una historia negra pero dirigida por un judío blanco, fue la más nominada, con 11 candidaturas, las mismas que Memorias de África, de Sydney Pollack. Pero los académicos dejaron a Spielberg sin recompensa: cero premios mientras que el filme de Pollack se llevaba siete.
Ryan Coogler, que antes deLos pecadores había dirigido filmes como Creed. La leyenda de Rocky (2015), Black Panther (2018) y Black Panther: Wakanda forever (2021), ya ha tenido buenas experiencias en los Oscar. Creed tuvo una nominación (para el actor Sylvester Stallone), y las dos películas sobre el héroe africano de Marvel recibieron 5 nominaciones cada una; la primera ganó 3 Oscars y la segunda 1. Ahora es turno deLos pecadores, que si esquiva la maldición, puede seguir haciendo historia.