"Fue un expolio": La Bonne reclama la sede a la Diputación de Barcelona
La asociación feminista exige la nulidad de la cesión de 1941 y denuncia mobbing institucional
BarcelonaLa Asociación Promotora del Centro de Cultura de Mujeres Francesca Bonnemaison (la Bonne), un espacio de encuentro, intercambio y creación de proyectos culturales feministas que aglutina más de un centenar de colectivos de mujeres, lleva más de diez años batallando con la Diputació de Barcelona para continuar en el edificio Francesca Bonnemaison, en la calle Sant Pere Més Baix de Barcelona. El último paso ha sido reclamar formalmente a la presidenta de la Diputació, Lluïsa Moret, la reversión del inmueble basándose en la ley de memoria democrática. El argumento es que en 1941, en pleno contexto de posguerra, se firmó una escritura de cesión a la Diputació que la asociació tilda de "verdadera expoliación".
Denuncian que la cesión fue fruto de la presión de las autoridades franquistas, como demuestra el hecho de que el espacio fuera entregado en 1942 a la Sección Femenina de la Falange. El acuerdo original obligaba a la Diputació de Barcelona a "continuar la obra social del Instituto", una cláusula que consideran vulnerada cuando el edificio se destinó a usos ajenos.
Francesca Bonnemaison (1872-1949) era una mujer de derechas, católica y de buena familia que hizo algo muy audaz que hoy todavía perdura: creó la primera biblioteca de mujeres de Europa, la Biblioteca Popular para la Mujer, en 1909. Ofreció a las mujeres un lugar donde formarse y en aquel momento era tan excepcional que, cuando abrió el Institut de Cultura i Biblioteca Popular de la Dona en la calle Sant Pere Més Baix, tuvo que ir la policía porque los hombres, que no estaban acostumbrados a la presencia de las mujeres en el espacio público, se alborotaban. La Biblioteca Popular de la Dona nació en los claustros superiores de Santa Anna y se inauguró el 28 de marzo de 1909. Como Bonnemaison tenía muy buenas relaciones y conocía la oligarquía barcelonesa, consiguió suficiente financiación para trasladarse, en 1910, al número 12 de la calle d’Elisabets, y en 1920 adquirió un local más grande en Sant Pere Més Baix. A partir de 1922, se ubicó allí el Institut de Cultura i Biblioteca Popular de la Dona. Todavía hoy la entidad ocupa este espacio, que es el antiguo palacete Casa Cordellas.
La directora de la asociación, Marta Vergonyós, sostiene que su reivindicación nace de una "legitimidad moral que tiene base jurídica". Según Vergonyós, el proyecto actual es el heredero directo del instituto fundado en 1909 y que "está más vivo que nunca". "Continuamos con el proyecto original de Francesca; somos un espacio interclasista que acoge desde Sindillar, que ha regularizado a cientos de mujeres sin papeles, hasta las cineastas del colectivo Dones Visuals. El año pasado pasaron por la Bonne 13.316 mujeres entre formaciones, residencias artísticas y apoyo jurídico o psicológico. Estamos más vivas que nunca", asegura Vergonyós.
El expolio de 1941 y el papel de la Falange
La jurista Eugenia Canal considera que la legitimidad de la asociación está plenamente acreditada por los documentos que se conservan en el Archivo Nacional de Cataluña, que certifican que el instituto original era una entidad con personalidad jurídica propia, dirigida y representada exclusivamente por mujeres desde principios del siglo XX. Había un consejo directivo y un cuerpo consultivo. El 16 de junio de 1940 se celebró la reunión de la junta general extraordinaria donde se propuso la cesión del instituto a la Diputación de Barcelona. Un grupo opositor expresó su rechazo a que fuera absorbido por una institución pública y, sobre todo, a que pasase a manos de la Falange. Además, faltaban muchas socias, entre ellas, la impulsora del proyecto, Francesca Bonnemaison, que estaba en el exilio.
A pesar de todo, en 1941 se firmó ante notario la escritura de la cesión, no tan solo del inmueble sino también de todo lo que había dentro: desde muebles hasta la vajilla, pasando por los libros. "La Diputación no pagó nada", dice Canal. "Esta es una entidad que nace de la voluntad de las mujeres. La legitimidad del movimiento feminista actual como heredero de aquel legado se reconoció ya en el primer convenio con la Diputación en 2003. ¿Por qué la Diputación no cuestiona su propia legitimidad sobre el edificio y sí la nuestra?", se pregunta la jurista.
Canal califica la operación de 1941 de nula. Según la jurista, no había ninguna precariedad económica real que justificase el traspaso del edificio a la Diputación; todo fue una construcción jurídica en el contexto de una ciudad ocupada por un ejército. "La operación jurídica de 1941 está cubriendo un expolio. Se hizo sin la persona más relevante, Francesca Bonnemaison, que estaba en el exilio en Suiza. Sin el golpe de estado, esta cesión nunca se habría producido; fue, en la práctica, una confiscación", explica Canal. ¿De dónde provenía el patrimonio? Canal recuerda que Francesca Bonnemaison llegó a hipotecar dos casas de su propiedad en la calle de Villarroel para financiar el centro. "Es una incógnita cómo la Diputación acabó quedándose también esas casas", asegura.
Las relaciones de la Bonne con la Diputación son cada vez peores y, actualmente, la asociación se encuentra en una situación crítica. "Estamos en la peor situación: no tenemos convenio y estamos en la ilegalidad", denuncia la directora de la asociación. "Es un mobbing de manual", añade. "Primero empiezan a retirar dinero, pasan de convenios de diez años a cuatro, y ahora nos encontramos que nos piden requisitos técnicos imposibles como la Declaración de Utilidad Pública, un trámite en Madrid que nos han denegado a pesar del apoyo de la Generalitat y el Ayuntamiento. Ahora lo volveremos a pedir", dice. La última medida de la Diputación ha sido comunicar a la entidad que deben pagar para utilizar los espacios, un hecho que Vergonyós tilda de "insólito".
Vergonyós es especialmente crítica con la gestión que la Diputación hace del edificio, y asegura que "el proyecto integral se ha ido desvirtuando". "La Diputación realquila los espacios a quien pague, sin ningún tipo de criterio ético. Han alquilado el teatro al PP, a Ciudadanos e incluso a Desokupa. Es indignante que mujeres en situación de violencia o migrantes se encuentren con un acto de Desokupa en su propia sede". Además, denuncia la intención de la institución de vaciar el centro de contenido para convertirlo en oficinas. "Ya nos piden la tercera planta para despachos de técnicas. La Diputación tiene espacios vacíos; esto es un centro de cultura, y poner despachos de la administración me parece un dispendio absoluto y una negligencia", reitera Vergonyós.
Fuentes de la Diputación de Barcelona han mostrado su "sorpresa y decepción" por la iniciativa de la Bonne que, de momento, se ha limitado a entrar por registro una carta dirigida a Moret pero que no descarta la vía judicial. La Diputación ha insistido en el hecho de que se están estudiando diferentes fórmulas para que la Bonne pueda continuar utilizando el espacio. Por otra parte, ha asegurado que desde 2002 trabaja para que el Centre Francesca Bonnemaison sea un espacio de referencia de las políticas feministas y de transformación social desde una perspectiva de género.