El sintecho que Eugeni Forcano no tenía que fotografiar
LaFACT de Terrassa reivindica, en el centenario del fotógrafo, la serie parisina de 1962
'Eugeni Forcano. París 1962'
- LaFACT | Factoria Cultural de Terrassa. De lunes a sábado, de 16 a 21h. Domingos y festivos abierto los días de función. Hasta el 8 de noviembre.
Muchas veces el afán de los artistas de mantener la libertad creativa puede desbordar las expectativas de un encargo oficial. Cuando el comisariado general de Turismo francés, Charles Duprat, invitó a once fotógrafos catalanes y españoles a realizar una estancia en París, tenía el objetivo de conseguir unas "imágenes de artista", pero el tiro le salió por la culata. Aquellos artistas, entre los cuales había Joan Colom, Gabriel Cualladó, Eugeni Forcano, Paco Gómez, Ramon Masats, Oriol Maspons y Xavier Miserachs, hicieron la suya y no las fotografías amables que él se esperaba. En pleno franquismo, aquellos artistas quedaron cautivados por la vida con las libertades de los parisinos, que se podían besar en público, algo que cautivó a Joan Colom, y manifestarse, una actividad soberana que atrajo la atención de Ramon Masats.
Una línea roja que Duprat les puso era no retratar a los clochards: tenían prohibidos a los sin techo de París. Pero Eugeni Forcano (1926-2018), como se puede ver en la exposición que le dedica LaFACT de Terrassa, titulada Eugeni Forcano. París 1962, desafió la prohibición e hizo un retrato magnífico de un hombre sin hogar dormido en una barandilla de piedra. A la izquierda de la imagen, una botella hace de contrapunto de la composición y, al mismo tiempo, apunta por qué está durmiendo la mona. Como ocurre siempre con las fotografías de Forcano de personas vulnerables, la imagen rebosa dignidad. Además, al inicio del recorrido, El sueño del clochard forma parte de un tríptico lleno de vida donde hay también un retrato precioso de dos niños, uno de ellos sonriendo, titulado Amigos sin problemas, y Pareja en el Pont Royal, esta última una anticipación del Mayo del 68. "Esta pareja representa una juventud más alternativa que la española de la época", afirma Laura Terré, la comisaria de la muestra junto con Josep Guindo y el hijo del artista, Josep Maria Forcano.
Eugeni Forcano. París 1962 incluye 40 fotografías de época y 15 más inéditas, seleccionadas por Josep Guindo entre más de 150 negativos de su archivo. La exposición coincide con el centenario del nacimiento de Forcano, pero, aunque fue muy reconocido en vida, las instituciones no se han hecho suyo el centenario y las exposiciones que se han podido ver este año las han organizado forcanistas incondicionales en la Agrupación Fotográfica de Cataluña, en los Amigos de las Artes y Juventudes Musicales de Tarrasa y en la Casa Museo Lluís Domènech i Montaner de Canet de Mar, donde se encuentra la Sala Eugeni Forcano.
"Forcano ganó la Medalla de Oro al Mérito Artístico del Ayuntamiento de Barcelona, la Creu de Sant Jordi y el Premio Nacional de Fotografía, pero después no ha sido muy reconocido. A veces cuesta encontrarlo en las exposiciones antológicas sobre su época. Se le ha perdido un poco el rastro", lamenta Terré. Sobre todo, porque Forcano es un fotógrafo extraordinario. "Es un fotógrafo muy importante porque enseñó a mirar a la gente, a convertir la realidad en imagen a través de las portadas de Destino, que era la revista gráfica más importante y, en aquel momento, progresista, con fotografías de Ramon Dimas y Eugeni Forcano, que en las imágenes sobre Barcelona introdujeron temas más comprometidos con la realidad que antes no se habían visto", asegura la comisaria.
Todas las caras de París
Entre sus colegas, el trabajo parisino de Forcano llama la atención por la heterogeneidad: hay retratos, fotografía de calle y otras fotografías más conceptuales. Todas tienen un denominador común, una técnica "excelente", como dice Terré. "Se fijó mucho en las personas", explica. De hecho, uno de los retratos corresponde a un pintor que estaba en la calle y que, cuando vio que Forcano le retrataba, le quiso dar una paliza. "Forcano hizo un trabajo descomunal en unos doce o quince años —dice Guindo—. Cuando encontraba un tema lo agotaba, era como Picasso".
De cada una de las fotografías expuestas en LaFact se podría hacer una portada. En aquel momento, hacía dos años que hacía portadas para Destino, y ya era muy consciente de la fuerza que podía tener una sola imagen, no una secuencia ni una serie. "Forcano fue prácticamente desconocido hasta que empezó a trabajar para Destino. Aunque era socio de la Agrupación Fotográfica de Cataluña, no tenía relación con el grupo de fotógrafos de Oriol Maspons y Xavi Miserachs", explica Terré. ¿Esta falta de relación va por una cuestión de clase? "Más que la clase social, Forcano estaba en otra historia. Siempre decía que era un profesional y que no tenía tiempo. En parte, también era una cuestión de desinterés", dice Terré.
La fotografía de Forcano a menudo tiene un carácter irónico e incluso humorístico. Las fotografías expuestas habían sido tituladas por Forcano, al estilo de como Destino titulaba las fotografías que llevaba en portada. Pero Terré ha querido exponerlas limpias de literatura para que cada uno haga su propia lectura. "Él creía que el texto era lo que daba sentido a la imagen, y no es así", señala Terré. Eugeni Forcano. París 1962 estará abierta hasta el 8 de noviembre. Después, el mismo centro le dedicará otra muestra, centrada en sus imágenes experimentales en color. Y la editorial La Fábrica publicará una monografía de su obra.