20 novedades de cómic en catalán para regalar este Sant Jordi
La elección del ARA incluye cómic infantil, novela gráfica, clásicos y adaptaciones literarias
BarcelonaEl año pasado, un 11,3% de los libros vendidos por Sant Jordi fueron cómics. Novela gráfica, cómic infantil, clásicos, periodismo en viñetas, adaptaciones literarias... la oferta es numerosa y diversa. Y si la acotamos al cómic en catalán, cada vez más: la variedad de propuestas y géneros no tiene fin. La diada es uno de los mejores momentos del año para plantarse en una librería y comprobarlo.
La huelga de tranvías de 1951 es uno de esos momentos en que, parafraseando a Brossa, la gente se da cuenta del poder que tiene. En una Barcelona todavía ahogada por las miserias de la posguerra, el aumento de las tarifas del tranvía provocó una revuelta ciudadana inédita que puso contra las cuerdas a la dictadura y señaló el camino para reconstruir el movimiento obrero y la resistencia antifranquista. El guion de Xavi Roca, un fino ejercicio de síntesis histórica que trasluce su experiencia como periodista cultural, traza el camino para las excelentes ilustraciones de Xavier Sagasta, que captura la atmósfera gris de la época con referencias pictóricas oportunas.
En el último número de la serie deAnimal Man escrito por Grant Morrison, aquel superhéroe de segunda del universo DC entraba en casa del guionista británico para discutir durante 24 páginas la naturaleza de su existencia como personaje de ficción. Algo parecido ocurre al final del fabuloso cuarto volumen de la serie de Martí, el niño que vive aventuras imposibles gracias al libro mágico que ha heredado de su abuelo. Marc Brocal hace una exhibición de imaginación en una obra absolutamente libre que proporciona argumentos convincentes para defender que los cómics más atrevidos que se hacen hoy en día son los cómics infantiles. A partir de 6 años
El álbum Soy su silencio (Norma, 2024) ya permitía intuir que Eva Rojas, la psiquiatra con trastorno bipolar que protagonizaba aquella intriga criminal entre bodegas, era un personaje demasiado jugoso para no explotar su extravagante carisma en más aventuras. En Soy un ángel perdido, un paciente de Rojas futbolista es secuestrado y ella se ve implicada en un crimen de cabezas rapadas contra trabajadoras sexuales alrededor de un club de fútbol. Jordi Lafebre, que continúa trabajando en el mercado francobelga, vuelve a demostrar que juega en la liga de los mejores dibujantes europeos.
Uno de los puntos de inflexión en la historia del cómic es la publicación en 1978 deUn contrato con Dios, la obra extraordinaria con la que un Will Eisner maduro y pletórico prefigura el camino de la novela gráfica moderna. Estas historias del creador de The Spirit sobre el duelo, la fe y el racismo tuvieron continuidad en dos secuelas, Afán de vida (1988) y Avenida Dropsie (1995), que ahora Norma Editorial publica por primera vez en catalán en una edición especial que recoge las tres obras en un cofre. Una gran oportunidad para descubrir una obra fundamental en el camino del cómic para alcanzar su actual prestigio cultural a finales del siglo XX.
Si la serie televisiva Max Headroom fuera un cómic sería Droga a la luna, donde Marcos Prior imagina una distopía futurista para examinar en clave de sátira el poder de los medios audiovisuales en la sociedad y las manipulaciones a las que nos someten. Narrado en forma de flujo de información paródica y lleno de ideas visuales, la historieta salta de una noticia a otra en una especie de pandemonio de ciencia-ficción apocalíptica. Cómic político en forma y fondo que sacude las estructuras sociales y las convenciones narrativas sin perder nunca el sentido del humor ni la mala leche.
Basado en la aclamada serie de animación homónima creada por la misma Émilie Tronche, este extraordinario cómic infantil captura con un blanco y negro plástico y efectivo el impás entre la infancia y la adolescencia a partir de la historia de Samuel, que tiene 10 años y un secreto escondido: le gusta una chica de la clase. El chico escribe en el diario todo lo que se le pasa por la cabeza, desde reflexiones sobre la amistad y el amor hasta el descubrimiento de sus gustos musicales, en un retrato preciso y delicado del huracán emocional que significa hacerse mayor. A partir de 9 años
Coincidiendo con el 40è aniversario del “pitjor desastre nuclear de la historia”, como recuerda el subtítulo, Finestres reedita por primera vez en català la novela gráfica Txernòbil, que Glénat publicó en 2011. Este relato impresionista sobre tres generaciones de familias ucranianas afectadas por la tragedia es un recordatorio de los peligros de la energía nuclear que también sirve de testimonio de la evolución del dibujo de Natacha Bustos, hace quince años casi una debutante que imprimía a la línea negra fuerza y expresividad, y hoy en día una autora consagrada que firma el cartel del próximo Comic Barcelona.
Una de las historietas publicadas en Vinyetari 4, el recopilatorio de las mejores obras presentadas al Premi ARA de Còmic, capturaba las imágenes y sensaciones de un primer viaje a Japón. Solo fue una probada de la primera novela gráfica de Aina Riu, que parte de la frustrante experiencia de un trabajo como becaria en un estudio de arquitectura, que la protagonista abandona de inmediato, para relatar el choque cultural y sensorial de un aterrizaje accidentado en la sociedad japonesa. El diálogo interior de la protagonista encuentra el mejor aliado en el impresionante dibujo de Riu, sobrada de recursos gráficos y atrevida hasta el punto de cambiar el sentido de la lectura a mitad del libro.
Cuando la revista Reader’s Digest pidió a Jean Giono que escribiera un texto sobre “el hombre más extraordinario” que había conocido, el autor francés se inventó un cuento alegórico ya clásico sobre un pastor que, plantando bellotas de roble por las montañas donde pastaba, había conseguido reforestar el paisaje y revitalizar la región. La adaptación al cómic que ahora publica Símbol es una delicia, sobre todo por la temple del dibujo de Daniel Casanave, bastante clasicista pero tocado por la pasión de la Nouvelle BD, y por recuperar la traducción del cuento que hizo en su día Isabel-Clara Simó.
Todo comienza como una historia de Paul Auster o un cuento de Kafka. Un buen día, yendo hacia el trabajo, Carme pierde su sombra. Después del desconcierto inicial, tanto ella como los demás se acostumbran, hasta que, unos meses después, la sombra vuelve, pero cambiada. La obra ganadora de la Mención al Talento Joven del Premio Finestres de Cómic en Catalán indaga en las capas de identidad que se esconden tras la monotonía y la convivencia con uno mismo y los demás. Y Larrosa, guionista del también brillante El beso de la sirena (La Cúpula), lo dibuja todo con trazo suave y un tratamiento del color que eleva el vuelo poético del texto.
Siguiendo los pasos –quizás inconscientemente– de Jordi Labanda, Moderna de Pueblo o el Juanjo Sáez de los primeros fanzines, el debut en el cómic de Martí Melcion se inscribe en la muy barcelonesa tradición de retratar en clave de sátira los vicios y costumbres de la modernidad. Lo hace a través de viñetas grandes que reproduce con pequeñas variaciones y que conservan los códigos éticos y estéticos de Instagram, donde Melcion se dio a conocer como ilustrador. Su dibujo, de una economía expresiva marcada por la copia y la repetición, está siempre al servicio de situaciones de un humor desganado que reclama un ejercicio de complicidad por parte del lector.
El Jean-Christophe Deveney de La otra cara del fútbol (Garbuix) y Meteoros (Salamandra) adapta al cómic un buen puñado de cuentos de Haruki Murakami con la ayuda del dibujante PMGL (Pierre-Marie Grille-Liou), que imprime a los relatos del autor japonés una inmediatez volátil y caricaturesca que va mutando en función del tono del relato, ya sea el de una reinvención radical de la Metamorfosis (Samsa enamorado), una fábula surrealista (El Sapo Salva Tokio) o una misteriosa evocación del trauma infantil (El séptimo hombre). El choque entre la sensibilidad de Murakami y la expresividad occidental del dibujante francés –ayudado en las onomatopeyas japonesas por Misato Morita– es lo más interesante de este volumen.
La autora de moda del cómic catalán se llama Berta Cusó. Semanas después de ganar la primera edición del Premio Vinyeta Ficomic con las seis historias de mujeres y guerra de La conca dels àngels (Pagès), la dibujante cambia de registro y publica con Andana La extraordinaria historia del Circ Cric, que recorre la trayectoria vital y artística de Tortell Poltrona, desde los inicios como payaso concienciado en la reanudación democrática hasta las aventuras solidarias que llevaron a la creación de Payasos sin Fronteras. Los dibujos de Cusó son cada vez más libres y luminosos, con soluciones narrativas muy creativas que hacen del cómic una obra muy personal.
Píldoras azules fue una de aquellas obras que, a principios del siglo XXI, destrozaron prejuicios y transformaron la manera de percibir el cómic para muchos lectores. A partir de su relación de pareja con una mujer con el virus del sida, Peeters explica una historia de amor y vida que tiene en la ternura y el humor sus grandes virtudes. Huyendo siempre del tremendismo, Píldoras azules comparte la cotidianidad de la enfermedad con sus luces y sombras, un ejercicio de normalidad que en su momento fue rompedor. La edición en catalán de Astiberri incluye las ocho páginas extra que actualizaban la situación de los protagonistas trece años después de la realización del cómic y dos páginas hasta ahora inéditas en papel.
Después de publicar Mónica en catalán, Finestres edita otra de las últimas obras de Daniel Clowes, Paciencia, thriller de ciencia ficción con viajes en el tiempo en que el autor de Ghostworld se dio cuenta de que su interés por el malestar de la vida en los suburbios combinaba de maravilla con el terror existencial. Paciencia marca un punto de inflexión en la carrera de Clowes, más ambicioso en la dimensión de la historia, con una estructura compleja y fugas psicodélicas, pero más íntimo y humanista en la manera de retratar a sus personajes.
¿Qué tiene la saga Lightfall de especial que no tengan el centenar de series de fantasía épica que inundan el mercado del cómic infantil y remueven con más o menos acierto influencias de Tolkien, Dungeons & Dragons y Harry Potter? Para empezar, el regusto pictórico de los paisajes que dibuja Tim Probert, un narrador muy eficaz con sentido del espectáculo y buen timing humorístico. La historia de la niña en busca de su abuelo adoptivo en compañía del último galduriá no es la más original del género, pero el tono inocente de las primeras páginas se va equilibrando con toques de oscuridad y un tratamiento de la naturaleza que recuerda la obra de Miyazaki. A partir de 8 años
Con solo tres referencias, la colección La Rectificadora de la pequeña editorial La Topera está reuniendo un catálogo exquisito. A Orlando (2024) y El desconegut (2025) se añade ahora el minicómic En Travessaparets, una deliciosa historia sobre un oficinista que adquiere de repente el poder de atravesar paredes y comienza a explorar las posibilidades de sus habilidades. La quebequense Diane Obomsawin narra las peripecias con un estilo muy influenciado por el humor gráfico y que recuerda los añorados dibujos pulcros y astutos de Jean Laplace, a quien conocimos por el juego de los 8 errores que publicó durante décadas en La Vanguardia.
Más allá del clamor “Guillem Agulló, ni olvido ni perdón” y del joven valenciano asesinado por neonazis convertido en símbolo de la lucha antifascista, El diario de Guillem quiere explicar quién era realmente Agulló y qué lo convirtió en militante antifascista. A través de la narración de su hermana Betlem Agulló y de las páginas del diario que escondía detrás de los cajones, Cèsar Martí y Daniel Olmo reconstruyen la vida familiar y sentimental del protagonista, pero también los ambientes de izquierda independentista en Valencia a finales de los años 80 y principios de los 90. El cómic es un ejercicio de memoria histórica, pues, pero teñido de muchas emociones: nostalgia, rabia, tristeza y orgullo.
El subgénero de cómic conocido como medicina gráfica se ha convertido en los últimos años en una herramienta cada vez más útil para la promoción de la salud y la divulgación empática de información sobre enfermedades. Es un ejemplo el trabajo de Elisabeth Karin Pavón Rymer-Rythén, autora sueca que en Comiendo con miedo ofrecía un retrato empático de su propio trastorno de la conducta alimentaria utilizando una metáfora visual en forma de monstruo para transmitir la complejidad contradictoria de las emociones que sentía. En Cuidando con miedo continúa apostando por la divulgación, pero ahora poniendo el foco en el papel de los amigos y familiares en el proceso curativo. A partir de 14 años
El gran clásico de la literatura infantil catalana que publicó Sebastià Sorribas en 1966 ya tenía adaptación al cine y se había representado en el teatro, pero todavía le faltaba una versión en cómic. Carles M. Miralles firma el guion y Galleta Maria –seudónimo de Maria Martínez– los dibujos de esta adaptación inclusiva y diversa que actualiza el mundo de Pitus y sus amigos a la realidad social del 2026 sin renegar de la obra de Sorribas ni del espíritu travieso de las ilustraciones originales de Pilarín Bayés. A partir de 8 años