Los libros y las cosas

"Acabaremos con todos vosotros"

La Caputxinada, marzo del 66 antes de Mayo del 68
29/04/2026
Director adjunto en el ARA
4 min

BarcelonaEl año 1936 se habían publicado en Cataluña 865 títulos de libros en catalán, el máximo alcanzado durante los años republicanos. En 1976, con Franco ya muerto, salían 872. Habían pasado cuatro décadas y el catalán apenas salía del pozo. Actualmente la producción se acerca a los 7.000 títulos anuales. La batalla cultural por la lengua hoy también se libra en el mundo audiovisual. Pero la cultura escrita sigue siendo la base de todo. ¿De dónde venimos?

Han pasado 60 años de la Caputxinada, el encuentro de estudiantes universitarios e intelectuales contra el régimen franquista. Carles-Jordi Guardiola, que después lideraría durante un lustro la editorial La Magrana ("mà grana", es decir, roja, de izquierdas) y se convertiría en estudioso de Carles Riba, estaba allí con otros compañeros de curso de filología románica: Montserrat Roig, Josep M. Benet i Jornet, Francesc Parcerisas, Jordi Porta, Manuel Jorba... La presidieron Jordi Rubió i Balaguer, Salvador Espriu, Joan Oliver, Manuel Sacristán y los delegados de las diversas facultades de la UB.

Los estudiantes del Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC) dominaban el ambiente. Guardiola era del Front Nacional de Catalunya (FNC); después pasaría al Partit Socialista d’Alliberament Nacional (PSAN), igual que la recientemente desaparecida Blanca Serra. Aunque los intelectuales adheridos provenían sobre todo del catalanismo represaliado por la dictadura, en la constitución en la Caputxinada del Sindicat Democràtic d’Estudiants solo un documento se leyó en catalán, recuerda el futuro editor en Memòria imperfecta. 1942-1969 (Llibres Parcir). "De los Documents de la Caputxinada reportados por Crexell, de 45 páginas, solo 8 están en catalán. Incluso los carteles que se cuelgan en el local de los capuchinos de Sarrià son bilingües", anota Guardiola, que al curso siguiente organizaría un homenaje a Jordi Rubió en un aula de la Facultad de Derecho. También fue un éxito. También sufrió represión.

En este segundo acto, en la mesa presidencial estaban de nuevo Sacristán y Oliver, Maria Aurèlia Campany, Oriol Bohigas, Joan Triadú, Miquel Coll i Alentorn, Josep de C. Serra Ràfols –padre de Blanca y Eva Serra–, Alexandre Galí, el capuchino Jordi Llimona, Joan Colomines y el hijo de Rubió –Jordi Rubió i Lois–. Cuando el filólogo Joan Coromines llegó, los asistentes estallaron en aplausos: lo habían confundido con Jordi Rubió... La lista del público asistente es impactante: de Ernest Lluch y Herbert Barrera a Roca i Junyent o Joan Raventós, de Mario Vargas Llosa a José Agustín Goytisolo, Carlos Barral y Josep M. Castellet, de Ricard Bofill a Pere Portabella o Carme Serrallonga. Y muchos más (casi todo hombres, sí). Entre las adhesiones: Picasso, Pau Casals, Miró, el abad Escarré, Aranguren, Menéndez Pidal, Espriu, Tàpies, Joan Fuster...

A la salida, la lista de detenidos superó la veintena tras un grito siniestro de bienvenida: "Acabaremos con todos vosotros, católicos, comunistas, separatistas. Tres años en Burgos, ¡os pasaréis!". Jordi Carbonell fue torturado y el decano del Colegio de Abogados, Frederic Roda Ventura, moría de un infarto al día siguiente de una fuerte discusión con el juez que llevaba el caso. De todo esto hace seis décadas. La libertad y el catalán fueron ganando terreno no sin riesgo y lucha personal de mucha gente a las postrimerías de la larga dictadura y en la incierta Transición. Estaba la masa silenciosa y estaban los que se arremangaban y se la jugaban.

La década prodigiosa de los sesenta

Guardiola reporta el combate intelectual entre el Jordi Solé Tura de Catalanismo y revolución burguesa (1967) y Josep Benet, que le respondió en Serra d’Or tachando la obra, que acusaba a la derecha conservadora de hacer un uso instrumental del catalanismo, de “sesgada, ideologizada y simplificadora”. Y sobre todo Guardiola repasó la década prodigiosa de los 60: el nacimiento de Òmnium Cultural (1961), Cavall Fort (1961), Edicions 62 (1962), Aymà (1962), La plaça del Diamant de Rodoreda (1962), Els Joglars (1962), las declaraciones del abad Escarré a Le Monde (1963), el Museu Picasso (1963), CCOO (1964), La Galera (1965), Enciclopèdia Catalana (1965), Antoni Comas como primer catedrático de literatura catalana en la UB después de la guerra (1965), el estallido de la Nova Cançó, la librería 3i4 en Valencia (1968), los ensayos clave de Joan Fuster, Paco Candel y Josep Benet...

Carles-Jordi Guardiola, que tuvo en Joaquim Molas como uno de sus grandes maestros, y a Josep Ruaix –el hombre de las fichas para aprender catalán– un amigo desde la adolescencia, y que ha sido un puntal de la recuperación del mundo editorial en lengua catalana, ahora nos revela sus orígenes familiares, su paso por el seminario de Vic y su eclosión intelectual. Memòria imperfecta es una memoria perfectamente necesaria para reconstruir la historia cultural del país. En tiempos de narcisismos, es relevante destacar que, como él, tantos otros han edificado una catalanidad plural y abierta día a día, haciendo mucho trabajo callado, desde una esforzada segunda fila.

Como escribió Wilhelm Stekel, el discípulo más distinguido de Freud: "Aquello que distinguece a un hombre inmaduro es que desea morir noblemente por una causa, mientras que aquello que distinguece a un hombre maduro es que desea vivir humildemente para servirla". Los auténticos héroes del país son los Guardiola que hacen posible la continuidad. No acabaron con nosotros.

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