Novedad editorial

Artem Mozgovoy: "Desearía no haber nacido en Siberia, ojalá fuera francés, británico o catalán"

El escritor Artem Mozgovoy publica 'Primavera en Siberia', una novela sobre un joven homosexual durante el fin del comunismo

El escritor Artem Mozgovoy fotografiado en Barcelona
4 min

BarcelonaLa última vez que el escritor ruso Artem Mozgovoy (Kémerovo, 1985) se marchó de casa de su madre, destruyó todos sus diarios de infancia y juventud. "No quería dejarlos y no me los podía llevar. Fue muy triste, porque todas aquellas libretas contenían mis amores y desamores, las cosas buenas y las cosas malas que había vivido hasta entonces", explica Mozgovoy. Paradójicamente, aquel gesto haría nacer tiempo después su primera novela, Primavera en Siberia, que se publicó originariamente en inglés en 2023 y que ahora ha llegado a las librerías en catalán de la mano de Comanegra y con una traducción de Jordi Martín Lloret. Una vez establecido en otro país, cuando ya se sentía "seguro, un hombre nuevo", Mozgovoy empezó a excavar en la memoria.

El escritor se reencontró con la infancia gélida en Siberia, caminando cada día hasta la escuela durante más de media hora a 30 bajo cero y pasando las horas en casa, en soledad, esperando que los padres volvieran de la fábrica. "Me salió de forma natural: reescribí los diarios en forma de novela, porque sentía que se lo estaba explicando a alguien más, a un lector invisible", dice. La novela acompaña a su alter ego, Alexei, que nació el año en que empezaba a morir la Unión Soviética. El chico crece en Taiga, donde los padres son movilizados por parte del gobierno ruso. "Era un plan político consciente para desarraigar poblaciones enteras. Durante los años del comunismo, cientos de miles de personas fueron arrancadas de sus tierras y replantadas en lugares donde no tenían ningún tipo de vínculo. Cuando cortas estos lazos con la tierra, la cultura y la lengua, conviertes a los ciudadanos en súbditos, y así son mucho más fáciles de gobernar", reflexiona Mozgovoy.

En su caso y en el del protagonista del libro, es hijo de una mujer de la región de Altai. Ella pertenece a una tribu nómada conectada con la población uigur de China. "No solo han perdido la lengua y la cultura, sino también la comprensión de sí mismos. Se perciben como rusos, a pesar de que llevan escrito en la cara que provienen de otras culturas. Son pueblos que fueron colonizados hace dos siglos y todavía no son conscientes", lamenta Mozgovoy, que está trabajando en un nuevo libro sobre esta historia. A pesar del desarraigo de los padres, el protagonista siente que pertenece a la Taiga y, al mismo tiempo, este hecho lo llena de contradicciones. "Desearía no haber nacido en Siberia, ojalá fuera francés, o británico, o catalán. Pero aunque no lo quiera, allí tengo mis raíces", subraya.

El libro está lleno de recuerdos vinculados a los inviernos gélidos de aquellas tierras, a las clases de esquí en la escuela y a los parajes inhóspitos y sobrecogedores. "No puedo pasar el invierno sin nieve y sin frío. Cuando el año se acaba, siento que todo debe quedar en pausa, porque es lo que pasa allí. Poco a poco la vida se desacelera, se congela y se vuelve blanca para que la renovación sea posible en primavera", reflexiona el autor. En la novela, Alexei se siente un extraño en la escuela y no puede compartir este sentimiento con nadie, porque los padres se dejan la piel todo el día en la fábrica y él pasa las horas en el piso, "en silencio con los libros y los pensamientos".

Un sistema "cruel e hipócrita"

Mozgovoy dice que se siente "afortunado" de haber vivido durante un tiempo bajo el comunismo y también de tener una experiencia de vivir en el capitalismo. "Todo esto ha dado forma a mi comprensión del capital y de cómo los humanos nos relacionamos con él. No tengo ilusiones de nada, ni sobre el comunismo ni sobre el capitalismo. El primero ataca tu cuerpo, el segundo ataca tu alma", destaca. En la novela refleja la miseria colectiva del sistema comunista y cómo la transición se vivió con una esperanza que quedó truncada rápidamente. "Miro el gobierno de Putin y veo que la administración del régimen comunista todavía está ahí. No tengo muchas cosas buenas que decir sobre ellos. Es un sistema cruel e hipócrita, basado en mentiras", afirma el escritor.

Uno de los grandes ejes de Primavera en Siberia es el despertar sexual del protagonista, la toma de conciencia de su homosexualidad y la historia de amor con un compañero de clase, Andrei. "Fue una experiencia traumática y hermosa. Descubrimos el amor cuando éramos adolescentes y tuvimos que afrontar sus consecuencias. Que dos chicos estuvieran juntos en un país muy homófobo era un escenario peligroso. Inmediatamente lo sufrimos", explica Mozgovoy. Su marcha del país, de hecho, va ligada en buena parte a la prohibición de la homosexualidad en Rusia. Desde 2004, el escritor había intentado dejar el país sin éxito. Durante unos años, trabajó como periodista "intentando hacer las paces con Rusia", al mismo tiempo que políticamente se empezaba a aplicar la ley en contra de la homosexualidad.

"En 2011 decretaron la ley nacional. La atmósfera era cada vez más tóxica y violenta", recuerda el escritor. Aquel año también tuvieron lugar las grandes manifestaciones antigubernamentales en Moscú. "En la televisión nacional, en horario de máxima audiencia, hablaban de delitos falsos cometidos por homosexuales. Todo fue empeorando", dice. Como intento para oponerse a ello, en la primavera de 2011 se organizó un primer Orgullo Gay en Rusia. "Recuerdo a hombres y mujeres vestidos de forma elegante, sin nada extravagante, caminando por Moscú con carteles exigiendo respeto. Yo estaba en casa de mi madre, en Siberia, mirando la retransmisión. Cuando vi la sangre en las calles, supe que tenía que marcharme del país", explica. Establecido en Bélgica, en 2021 fue la última vez que pisó territorio ruso. "Me encantaría volver y ver a mi madre, pero he hecho muchas cosas ilegales que me lo impiden: desde hablar en contra del gobierno de Putin hasta dar dinero y ser voluntario de la guerra de Ucrania", concluye el escritor.

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