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El día que Eva Baltasar se encontró con la Boulder de carne y huesos

El Teatro Texas monta una Fiesta de Lectura Silenciosa que acaba con una presentación de Leticia Dolera y Eva Baltasar

La Fiesta de Lectura Silenciosa en el Espacio Texas sobre la obra de Eva Baltasar.
27/03/2026
4 min

Barcelona"He sacado la cabeza a la sala y me ha invadido una sensación de pudor", me confiesa la Eva Baltasar en los camerinos del Teatre Texas, donde se ha refugiado para no molestar al público que justamente viene a una presentación... de Eva Baltasar. Antes del acto, el teatro ha montado una Fiesta de Lectura Silenciosa para celebrar el estreno de la versión teatral de "Permagel, adaptada y dirigida por Victoria Szpunberg con Maria Rodríguez Soto de protagonista. "Leer suele ser un acto solitario e íntimo", dice la autora, pero el hecho de hacerlo en grupo le da un aire "un poco catedralicio, monástico, un puntito sagrado". Incluso su editora, Maria Bohigas, entra de puntillas en la sala, donde en primera fila está la productora y socia del Texas, Anna Rosa Cisquella, abducida leyendo. "Permagel" será la última coproducción de Dagoll Dagom; no fue "Mar i cel".

Cerca de cien personas llenan las filas del teatro con alguno de los últimos libros de la Baltasar abierto. No parpadean, no hablan. Cuento solo quince hombres y cinco e-books. Es impresionante que no suene ni un móvil, ninguna tos, nada, solo el ruido sordo de los aires acondicionados y algún bostezo de relajación. Tampoco cazo a ningún joven haciendo el post de postureo en Instagram. Entre el público, fans de la Baltasar y habituales de los clubes de lectura. Los gestores del teatro han tenido la idea de "cruzar públicos" con Club Editor, como lo llaman en marquetinguià, y la cosa ha funcionado. Sara y Judit ya tienen entradas para el teatro y llevan leída toda la Baltasar. Han venido porque "es como ir a estudiar a la biblioteca, que estás más concentrado, durante más tiempo y da ambiente". Víctor, en cambio, esperaba que el acto fuera más distendido: "Yo venía a hablar de libros", admite.

Quien sí que hablará de ello es la guionista y directora Leticia Dolera, que intentará extraer la esencia de la obra de Baltasar como aquellos leñadores que hacen esculturas de un tronco con motosierra. La autora no se deja psicoanalizar en las entrevistas, porque dice que para eso se inventa historias: "Yo me doy cuenta de quién soy cuando escribo". De hecho, vio que tenía entre manos una novela cuando escribía un diario por consejo de una psicóloga y empezó a poner más ficción que realidad. Cuando vio que no podría sostener tantas mentiras en la consulta, y además le costaba dinero, dejó la terapia y usó a sus protagonistas para ir "a buscar monstruos". La escritura le permite "conectar con emociones que tenemos reprimidas, como la violencia o la crueldad"; "así ya no me hace falta ir por el mundo matando gente".

Público en la Fiesta de Lectura Silenciosa del Texas.
Leticia Dolera y Eva Baltasar en la presentación posterior a la Fiesta de Lectura Silenciosa del Texas.

Deseos y no recuerdos

Es fascinante cómo Baltasar explica su proceso de creación. "Quiero conocer a alguien que me seduzca. Necesito la sorpresa. El personaje me guía: hoy he descubierto que tiene una hermana, hoy ha hecho de puta, ¡uau! —explica—. Si pudiera no saldría de mis novelas". Si la hacen elegir, querría volver a entrar en Mamut. Pero de quien se enamoró fue de la Boulder, una de las protagonistas de la novela homónima. "Es un amor de mi vida. Es como una ex mía. Incluso tenía un sentimiento de infidelidad con mi pareja". Asegura que era tan real que una tarde, en Portugal, vio a la Boulder en lo alto de un ferry con una casaca de marinero abrazada a una mujer y las siguió hasta perderse. "No le dije nada, no le dije: «Eh, ¡soy tu autora!»", recuerda.

Ya no queda mucho oxígeno para dedicar a la novela más reciente, Peixos, pero Baltasar celebra haber descubierto que puede cancelar el pasado. "Yo odio mi pasado. Le damos demasiada importancia. Querría que no hubiera existido". Y es el lujo que regala a muchos de sus personajes, que no cargan pesos sino deseos. Uno de sus deseos es dar la vuelta a esta "sociedad esplendorosa que vivimos", dice irónicamente. Lo explicó en Ocàs i fascinació: "No hay que ir a buscar la espiritualidad en ninguna parte, no hay que ir a templos, ni buscar maestros, sino descubrir qué es lo que ya nos sostiene. Dios, y digo dios por mi tradición pero ya nos entendemos, dios está en ti. El viaje más difícil es dar la vuelta dentro de uno mismo".

¿Qué le da esperanza?, le plantea Dolera. "Tener hijas me ha dado esperanza. Y poner siempre la escritura por delante. Nunca me he casado con ningún trabajo, y eso que hasta los 40 años no se publicó Permagel. Pero yo sabía que tenía que escribir. ¿Qué me importa en la vida? La poca gente que amo, escribir y acompañar bien a la gente que está a mi lado. Y no mucho más".

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