Nicoletta Verna: “El colonialismo es el gran tema reprimido de la historia de Italia"
La escritora italiana explica el fascismo en Italia a través de una mujer nacida con mala suerte en la Romaña
BarcelonaLa Redenta, la protagonista de la novela Els dies de vidre (Amsterdam), de Nicoletta Verna (Forlì, 1976), nace el mismo día que el político socialista Giacomo Matteotti es asesinado por las escuadras fascistas. “Es un momento crucial”, recuerda la autora, porque aquel junio de 1924 Mussolini asumió la responsabilidad moral e histórica del crimen ante el Parlamento. “Fue el inicio de la dictadura. El nacimiento de la Redenta se convierte en un relevo trágico: si Matteotti fue la víctima política del fascismo, ella será la víctima civil”, dice Verna.
El escenario de la novela, que ha publicado Amsterdam con traducción al catalán de Maria Llopis, tiene como escenario un lugar también bastante especial: Castrocaro. "Es el pueblo donde nació mi padre y donde yo también crecí. Allí vivía mi abuela; son mis raíces y quería recuperarlas", dice Verna. Pero más allá del vínculo personal, la elección de este entorno rural responde a un motivo histórico. Castrocaro está en la Emilia-Romaña, muy cerca de Predappio, precisamente el lugar donde nació Benito Mussolini. Aunque el dictador estaba muy ligado a su tierra natal, la Emilia-Romaña fue desde el principio una región profundamente antifascista. "Fue una de las pocas zonas donde el fascismo se tuvo que imponer por la fuerza, porque la Romaña no lo quería", explica la escritora. Era una zona donde había un movimiento sindical muy fuerte, con una gran presencia de anarquistas, socialistas y republicanos.
La vida de la Redenta está ligada a la profecía de un curandero real de la época, Zambutèn. Este curandero a quien, paradójicamente, también acudía la esposa de Mussolini, Rachele Guidi, advierte a la madre de la Redenta que la niña vivirá, a diferencia de los tres hijos anteriores, pero que tendrá mala suerte. “A cambio, recibirá el don de la compasión, una lucidez extrema para ver el dolor ajeno y una cojera crónica fruto de la polio que la conectará con sus hermanos muertos –explica Verna–. Esta compasión hará posible que resista incluso la violencia más cruel. Nos enseña que la resistencia no nace solo de grandes gestos o de la vía armada, sino que también la pueden ejercer las personas pequeñas”.
Además, la protagonista habla con sus hermanos muertos. “Hoy en día la muerte es un tabú, se ha eliminado del ámbito público y de la vida cotidiana. Los abuelos se mueren en soledad en los hospitales y los niños ven juegos muy violentos, pero no se puede hablar de la muerte en familia. Antes era muy diferente. Los funerales eran grandes celebraciones colectivas y los muertos continuaban participando en la vida de una manera muy natural. Haber perdido este contacto con los muertos es, para mí, un empobrecimiento”, afirma la escritora italiana.
Homenajes a criminales de guerra en el siglo XXI
La tragedia en la vida de la Redenta continúa con el matrimonio. Su padre la casa con el Letro, un hombre que es pura violencia y que ha participado en la sangrienta campaña colonial italiana en Etiopía, incluyendo la masacre de Adís Abeba bajo las órdenes de Rodolfo Graziani. Verna denuncia abiertamente que "el colonialismo es el gran tema reprimido de la historia de Italia". “Fue un episodio profundamente violento y racista del que no se habla en las escuelas”, lamenta la autora, que recuerda con indignación que Graziani nunca pasó un solo día en la cárcel. "Incluso en 2012, en Affile, un municipio cercano a Roma, le dedicaron un monumento, que sigue en pie. Y el alcalde de entonces [Ercole Viri] citó a Graziani como un «ejemplo para los jóvenes»", dice Verna. Para la escritora, esta barbarie en África y la violencia machista que personajes como el Letro aplican en su casa son inseparables: “La violencia fascista es sistémica y lo impregna todo, desde la geopolítica hasta la intimidad del hogar”, dice la autora.
Ante este despliegue de brutalidad, la novela contrapone una forma de resistencia que a menudo ha quedado relegada de los libros de texto oficiales, históricamente escritos por hombres: la resistencia civil de las mujeres. Verna recupera el concepto maternatge para describir la red espontánea e invisible de miles de mujeres que, sin coger las armas como los partisanos, extendieron su instinto de protección más allá de la familia. Acogieron, alimentaron y escondieron a personas perseguidas. “Personajes como la Redenta o su abuela, que acoge a niños huérfanos, encarnan esta resistencia basada en la caridad y la cooperación, la única vía real de supervivencia en un entorno hostil”, dice la autora.
Predappio, un polémico lugar de peregrinaje hoy en día
Predappio, el pueblo natal de Mussolini, situado en la misma región donde transcurre la novela Los días de vidrio, continúa siendo un lugar de peregrinaje. "Su cripta tiene flores frescas cada día", dice la autora. Es un reclamo turístico, hay comercios que venden souvenirs relacionados con Mussolini y el fascismo, y muchos visitantes, por los mensajes que dejan, no saben realmente quién era el dictador. "Hay una crisis económica y de seguridad que genera miedo, y nos hace buscar respuestas simples: la ilusión de orden, del hombre fuerte, de pertenencia y la identificación de un enemigo común. Hay una amnesia colectiva, pero también la pérdida de conciencia de las consecuencias trágicas y muy peligrosas de este pasado", afirma.
Aun así, la escritora italiana cree que también debemos cambiar la mirada. “Debemos ser capaces de ver que hoy también hay mucha gente compasiva. Los jóvenes de hoy también son muy generosos, pero hay un problema de visibilidad, de selección de la información. La información más escandalosa, que genera impacto en la gente, es más evidente”, asegura.