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Los miembros del Club Premium del ARA descubren el sabor y las raíces del vino payés

El "club de los incondicionales del ARA" han visitado dos masías de Calonge que hacen vino de payés y el núcleo histórico del pueblo, donde hay una alta concentración de librerías

Degustación de vinos en Mas Molla (Calonge).
14/05/2026
2 min

Un grupo del Club Premium del ARA ha disfrutado de una jornada en Calonge. La actividad ha comenzado con un paseo por el casco histórico del pueblo, justo a la hora que abrían las numerosas librerías ("Calonge, pueblo de libros" es un eslogan que ha hecho fortuna) y cuando los calonginos acudían a las paradas del mercado al aire libre. Los participantes se han detenido un buen rato ante un gran mural de Pilarín, y han repasado los elementos principales de Calonge que contiene.

Cata de vinos en Mas Ponsjoan.

Guiados por David Gràcia, miembro de la Fundació Remença XXI –que tiene el objetivo de proteger y promover las numerosas variedades de viña y de vino tradicional de Calonge–, han visitado, caminando entre campos de viñedos, en una llanura rodeada por las Gavarres, dos de las principales masías, donde han realizado las catas de vinos. En las dos catas se han creado conversaciones animadas. Manel Comas, de Mas Ponsjoan, ha puesto de manifiesto las dificultades económicas que supone mantener el negocio basado en hacer el vino como se ha hecho a lo largo de los siglos, sin aditivos –cosa que no dejaría por nada del mundo–, y ha revelado que recibió una importante oferta económica que tuvo para vender la masía y vivir de renta, cosa que no haría por nada del mundo. También ha subrayado que hacen vino con variedades singulares y únicas, sin filtrar, sin clarificar y sin sulfitos.

Montse Molla, entre las viñas de Mas Molla.

"Hasta hace unos años mucha gente hablaba del vino de payés de manera despectiva. Que fuera un vino natural y con poso se veía como un inconveniente. Pero ahora se ha girado la tortilla. Los clientes valoran mucho el vino de payés, lo ven romántico. Ya no es un vino viejo, sino un vino clásico", ha comentado Montse Molla entre las botas de madera antiguas que guardan el vino en un ambiente frío y oscuro (las ventanas están llenas de telarañas: las arañas van muy bien porque se comen muchas cucas). El vino de Mas Molla tiene prestigio: El Celler de Can Roca ofrece algunos en su carta de vinos. ¡Es el más barato de la carta... y muy bueno!

Finalmente los miembros del Club Prèmium han disfrutado de una buena comida en el restaurante Guillermu, situado a pie de mar, especializado en cocina marinera.

David Gràcia, impulsor de la Fundació Remença XXI, mostrando los iconos de Calonge en el mural de la Pilarín.

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