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Cultura  /  Música 15/05/2022

Unas birras con Estopa en el parque (del Fòrum)

25.000 personas acompañan a los hermanos Muñoz en un gran concierto pospandémico al aire libre

3 min
Los hermanos Muñoz durante el concierto de ayer en el Parque del Foro.

Estopa

Parc del Fòrum. 14 de mayo de 2022

25.000 personas peregrinaron hasta el Parc del Fòrum para pasar la Noche de los Museos con Estopa. Se trataba de compartir alegrías con familiares, amistades y conocidos, y beber lo que la economía o la cordura permitiera, que el vaso de cerveza costaba 5 euros. Había una buena razón para ir, porque era la primera vez en más de veinte años que Estopa daba un concierto de gran formato al aire libre en Barcelona; un concierto que dedicaron “a toda la gente que no está aquí con nosotros por culpa del puto coronavirus”.

Ya tocaba abandonar el Palau Sant Jordi, que han llenado tantas veces. Lo que no cambia es lo que ofrecen, aquel familiar, sólido e inmutable combinado de rumba y rock, o de rock y rumba, que los ha convertido en unos clásicos. Las canciones de los hermanos Muñoz llegan a un público de diferentes generaciones y cada uno, tanto el adolescente que después escuchará a Rosalía como el más mayorcito que se sabe de memoria los primeros discos de Extremoduro, reconoce como importantes piezas como Tu calorro, la primera que sonó ayer en el Fòrum. La elección tiene un significado especial: fue la canción que Estopa cantó en el show de C. Tangana en el Palau Sant Jordi. Al fin y al cabo, Tangana les recordó que para él también son unos clásicos.

Jose y David Muñoz, Estopa, en el Parc del Fòrum

Tu calorro y Vino tinto marcaron el tono de una noche en el parque llena de sensaciones agradables y canciones cantadas por el público con ganas reprimidas durante dos años de pandemia. “¡Buenas noches, Barcelona! ¡Qué pasa, peña!”, dijo David, que admitió que ante tanta gente quizás tendría que cantar más fuerte. Y, cuando tocaron Fuego, con el tono que parece un homenaje a Pau Donés, de repente ya estábamos dentro del viejo, conocido y a ratos dulcemente perfumado hogar de Estopa, esta vez quizás con las guitarras eléctricas más contundentes que en otras actuaciones.

“No tenemos teloneros, ni llevamos invitados ni hacemos descansos”, dijo David. Y escénicamente no les hace falta mucho. Tres pantallas horizontales, porque los clásicos no necesitan recurrir a los vídeos verticales tiktokeros, y movimientos, los justos, porque nadie les pide una coreografía eurovisiva; los Muñoz han aprendido que pueden mantener la intensidad del concierto muy alta sin tener que levantar los pies del suelo. En esto también son clásicos, como los cantautores, y se lo pueden permitir porque sus canciones se defienden solas, algunas mejor que otras, claro, porque hay algunas como El del medio de los Chichos, Me falta el aliento y Como Camarón que en directo son mucho más que unas canciones.

El minimalismo escénico lo compensan con una banda construida desde la batería y un riff de guitarra, pero con espacio para arreglos bien encontrados, como el piano que añade sensibilidad a Tragicomedia y que juega con el tumbao cubano en Partiendo la pana, o la percusión que da aliento a la rumba de La raja de tu falda. Son detalles que Estopa sigue cuidando y que ayer hicieron más grande el reencuentro pospandémico con un repertorio inmortal. Por cierto, el caso de Como Camarón merece una tesis: la tocan desde hace más de veinte años, ayer volvió a cerrar el concierto y siempre suena tan emocionante como la primera vez que la escuchas. El mérito es de la interpretación que hacen, con una convicción extraordinaria y bien lejos de la relación protocolaria que muchos artistas mantienen con sus primeros éxitos. Es un mérito compartido por público como el de ayer en el Fòrum, que se entregó a la canción como si no hubiera nada más importante en el mundo en aquellos cuatro minutos.

Jose y David Muñoz, Estopa, en el Parc del Fòrum
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