Sara Blanch, una gran voz en los teatros de ópera más prestigiosos de Europa
La soprano de Darmós vive el mejor momento artístico de su carrera
BarcelonaLa soprano Sara Blanch tiene un cepillo de dientes en tres lugares diferentes: Bolonia, Barcelona y la casa de sus padres en Darmós, la población de la Ribera de Ebro donde nació en 1989. "Tengo una base en Barcelona y otra en Bolonia, que es donde está mi compañero. Cuando tengo trabajo por Italia y en Europa Central, estoy más en Bolonia, porque hay buena combinación. Y si trabajo en Francia o España, estoy en Barcelona y tengo más cerca mi pueblo y la casa de mis padres", explica. Y de trabajo, tiene mucho. Sara Blanch vive el mejor momento de una carrera artística que ya hace tiempo que recoge elogios.
Es una cantante con "un gran don para los agudos y la coloratura" y tiene "un dominio absoluto de la expresividad y los matices", tal como constataba el periodista Aniol Costa-Pau en el ARA. "Es una de las grandes sopranos ligeras de la actualidad, habitual en las temporadas de los teatros de ópera más prestigiosos de Europa. Con una voz ágil y fresca, especialmente versada en la coloratura, atesora una línea de canto preciosa, de gran expresividad, amoldada sobre un timbre realmente bonito", añade el crítico Jaume Radigales sobre una soprano que ha conseguido premios en concursos como el Tenor Viñas y que ha sabido conquistar al público de teatros como el Liceu, donde ha cantado casi cada año desde que debutó en 2017 con un papel en la versión concierto de la ópera Thaïs de Massenet.
Belcantista por naturaleza, con grandes papeles en óperas de Donizetti y Rossini, Sara Blanch ha ido ensanchando el repertorio, de Vivaldi a Benet Casablancas. "Me gusta trabajar repertorios diferentes, siempre que sean adecuados a mi voz, porque así voy explorando posibilidades. Se trata de mirar la evolución de la voz y hacia dónde puedo ir de acuerdo con las sensaciones físicas y vocales del momento", explica la soprano. Y es así, con sensatez y atrevimiento a la vez, como está logrando el éxito en las principales catedrales operísticas europeas, y encabezando una hornada de cantantes catalanas que permite hablar sin rodeos de un gran momento para la lírica del país.
A lo largo de 2026, ha debutado en la Ópera de París interpretando el papel de Oscar en Un ballo in maschera de Verdi, y en el Covent Garden de Londres compartiendo el protagonismo de La fille du régiment de Donizetti con el tenor peruano Juan Diego Flórez en un montaje de Laurent Pelly. También ha sido la Mélisande de Pelléas et Mélisande, de Debussy, en la Scala de Milán en una producción con dirección escénica de Romeo Castellucci, y la Susanna de Le nozze di Figaro, de Mozart, en el Liceu, en la puesta en escena de Marta Pazos. Y la agenda de los próximos meses incluye papeles como la Aspasia de Mitridate, re di Ponto, de Mozart, en Nápoles; la Mussetta de La bohème, de Puccini, en el Gran Teatre del Liceu y la Scala, y la Gilda de Rigoletto, de Verdi, en la Bayerische Staatsoper de Múnich.
Sara Blanch también tendrá una presencia destacada en el bicentenario de Beethoven que se conmemora el año que viene. Será una de las solistas en la Novena sinfonía que dirigirá Daniele Gatti en Dresde y Viena.