Historia

Qué pasa cuando las mujeres salen a la calle?

Una exposición en el Muhba recorre el activismo femenino desde el siglo XIX hasta las demandas de vivienda actuales

Act. hace 27 min

Barcelona¿Qué pasa cuando las mujeres salen a la calle? Esto es lo que intenta responder la exposición Vendrán las mujeres. 150 años de luchas en las calles de Barcelona, que se puede ver en el Museo de Historia de Barcelona (Muhba) de la plaza del Rey hasta el 13 de septiembre. La muestra recupera el hilo invisible que une a las anarquistas del siglo XIX con las jóvenes del siglo XXI que reivindican el derecho a una vivienda digna, todo ello a través de la mirada de unas ochenta escritoras, artistas y activistas que han vivido en la capital catalana.

El origen del proyecto se remonta a la participación de Barcelona en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en 2025. Como recuerda Ingrid Guardiola, que ha comisariado la exposición con Mita Casacuberta y Anna Maria Iglesia, la feria fue el detonante para "recuperar a las mujeres escritoras en general". "A partir de aquí, hemos querido analizar cómo el espacio público de Barcelona y de las grandes capitales es expropiado de la vida colectiva cuando pasa a estar en poder de fondos buitre", dice Guardiola, que advierte del drama que supone la pérdida de locales históricos o la imposibilidad de poder pagar un lugar para vivir, y de cómo las mujeres siempre han salido a la calle cuando se trata de defender los derechos colectivos. Según Guardiola, la riqueza y la idiosincrasia de cada barrio corren el riesgo de desaparecer. “En los últimos quince años, muchas voces alertan de que la ciudad se está polarizando entre la barraca o el infrapiso y el piso de lujo. Históricamente, las escritoras han recogido maravillosamente la personalidad de los barrios, que, por desgracia, se está perdiendo”, añade.

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La exposición se divide en cuatro períodos históricos que contraponen dos miradas sobre la metrópolis. Por un lado está la "Barcelona ideal" construida desde la burguesía para los sectores más conservadores. Esta imagen idealizada se creó a través de la poesía y de la fundación de los Juegos Florales en 1859, bajo el lema "Patria, fe, amor", con mujeres como Dolors Monserdà, Carme Karr o Francesca Bonnemaison, fundadora de la primera biblioteca para mujeres de Europa. Por otro lado, se alzaron otras voces que describieron los conflictos, los abusos y los problemas de las clases populares. Es una Barcelona más reivindicativa y revolucionaria, con escritoras, pedagogas y activistas que se organizaban en fraternidades y logias para hablar de literatura, política o espiritismo, y para defender a la mujer trabajadora. Nombres como Clotilde Cerdà, impulsora de la Academia para la Ilustración de la Mujer, o Ángeles López de Ayala, Amalia Domingo y Teresa Claramunt, expresaron sus reivindicaciones en la prensa de la época. Las cotas de libertad sexual, intelectual y laboral alcanzadas durante la Segunda República se dejan entrever en los textos de Mercè Rodoreda, Anna Murià, Teresa Pàmies, Aurora Bertrana, Irene Polo, Clementina Arderiu y Maria Aurèlia Capmany, muchas de las cuales sufrieron el dolor del exilio en 1939. Después de la larga represión franquista, la Transición traería el clamor de Montserrat Roig por un "destape moral".

El alquiler y la lucha de clases en el siglo XXI

A pesar de recorrer un siglo y medio de historia, la muestra evidencia que determinados problemas estructurales se mantienen vivos. La Exposición Universal de 1929 ya llevó a Rosa Maria Arquimbau a proponer reformas en el Ayuntamiento de Barcelona para proteger los sectores vulnerables y las mujeres solas. En el siglo XXI, Anna Pacheco da voz a las camareras de piso explotadas en zonas turísticas, mientras que Stefanie Kremser explica cómo fue expulsada del Born y se vio obligada a marcharse un tiempo de la ciudad con su pareja, el también escritor Toni Puntí. Najat El Hachmi reflexiona sobre las mujeres que llegan a Barcelona provenientes de Marruecos y sus hijas, y Llucia Ramis comparte comparte la angustia por los contratos de alquiler que suben imparablemente. Irene Pujadas hace del cuerpo de su protagonista una ciudad metropolitana, Marina Garcés rememora la Barcelona del activismo social de finales de los noventa, y Blanca Llum Vidal conecta con la memoria popular del 1 de Octubre y la soberanía de los pueblos.

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A lo largo de todo el recorrido, las autoras se preguntan qué significa tener una vida digna y cuáles son los medios para conseguirla. Como recuerda Guardiola, las luchas históricas lideradas por mujeres tienen "una naturaleza propia muy ligada a la supervivencia cotidiana y al sostenimiento de la comunidad". Movilizaron a toda la ciudad durante el revuelo del pan en 1789 porque eran las encargadas de alimentar a la familia; salieron a la calle hacia 1900 para pedir la libertad de conciencia y defender que sus hijos no fueran a la guerra; y se organizaron para reclamar una escuela laica.

Para la comisaria, el hogar no debe entenderse como un refugio pasivo sino como un auténtico centro político, el lugar donde los niños crecen y se hacen ciudadanos, conectando directamente el ámbito personal con el colectivo. Una de las reflexiones a las que llega Guardiola después de comisariar la exposición y recoger decenas de testimonios es un cambio generacional: las autoras más jóvenes han superado la cuestión de género y se focalizan en la clase social y hablan de clasismo y del acceso a los mínimos dignos, mientras que las autoras mayores se centran en el género. "Con todo, en común comparten que el feminismo busca, en esencia, los derechos y la equiparación para todos", dice Guardiola.