Crítica teatral

'Cortarse un pie con una motosierra': no siempre las cosas son como parecen

Bárbara Mestanza presenta el nuevo espectáculo en la Sala Beckett

Una escena del espectáculo 'Cortarse un pie con una motosierra'.
16/01/2026
2 min
  • Autoría y dirección: Bárbara Mestanza
  • Intérpretes: Rosa Boladeras, Bárbara Mestanza y Júlia Molins
  • Sala Beckett. Hasta el 8 de febrero

Sucia (2023) ha sido el principal éxito de la joven actriz, dramaturga y directora Bárbara Mestanza. Una propuesta nacida de una experiencia traumática personal que se convirtió en obra de teatro, documental y libro. Sucia era la catarsis, el grito entre cabreado y reivindicativo de una mujer de la que un masajista abusó sin que ella supiera cómo reaccionar. En su nueva propuesta, Cortarse un pie con una motosierra, Mestanza vuelve sobre el tema de los abusos sexuales sobre las mujeres con la mirada no tan puesta en las víctimas femeninas, que también, como en la llamada cultura de la cancelación que anula social y personalmente a los agresores, sean culpables o víctimas de una trampa o venganza.

Esta cancelación suele empezar por la publicación en un medio de comunicación de las denuncias de las víctimas, como hemos vivido entre nosotros no hace tanto. Claro que todo cambia cuando uno de los denunciados, un tal Ramon Roig, está junto a la muerte después de intentar suicidarse. Una situación que aún cambia más cuando parece que parte de lo publicado no es del todo exacto. Por lo que respecta al texto, la autora quiere desarrollar el sentido de culpa y la responsabilidad de la periodista (Bárbara Mestanza) que ha escrito el artículo; la confrontación con su jefe (Rosa Boladeras) por la exigencia de rigor en el trabajo; y las nefastas consecuencias para el denunciado y para su hija (Júlia Molins). Y esto manteniendo el apasionado y llamativo discurso feminista contra el poder patriarcal en una dramaturgia poco clara que, además, se alarga sin motivo.

En cuanto a la forma, la directora juega fuerte las herramientas audiovisuales (estríming, proyecciones, música) incluso con exceso; se sirve de un curioso contexto de referencias medievales (letra gótica y cantos gregorianos incluidos); y un inexplicable vestuario que no favorece ni el relato ni las actrices. Queda el grito apasionado de una realidad cada día actual, cada día polémica. Y no me refiero a Julio Iglesias, sino al caso de un exdiputado de Junts cancelado política y socialmente por unas denuncias falsas.

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