'Valentina': cuando los niños hacen de traductores para los padres
La directora francesa Caroline Guiela Nguyen trae al Teatre Lliure un espectáculo en forma de cuento y un dilema sobre la verdad
BarcelonaLa lengua ha sido siempre una cuestión importante para la dramaturga y directora de teatro Caroline Guiela Nguyen (Poissy, Francia, 1981). Hija de madre vietnamita y de padre pied-noir judío de Argelia, el artista creció en una casa en la que se oían muchos idiomas, y ella no siempre los entendía. "Mamá decidió no enseñarme vietnamita, pero ella solo hablaba ese idioma. Yo necesitaba intérpretes para entenderla", explica Guiela. La experiencia le quedó dentro durante muchos años y le volvía a la memoria sobre todo cuando trabajaba en países con lenguas que la dramaturga no dominaba. Hace pocos años, entró en contacto con intérpretes de turco, georgiano y rumano para personas que estaban hospitalizadas, y allí decidió transformar todas estas vivencias en una obra de teatro. Valentina es una fábula contemporánea protagonizada por una niña que debe traducir el francés al rumano para su madre. El espectáculo, una de las apuestas internacionales del Teatre Lliure para esta temporada, realizará tres funciones en la Sala Fabià Puigserver los días 9, 10 y 11 de enero.
"Cuando no tienen acceso a intérpretes, las personas migradas a menudo están obligadas a utilizar a sus hijos para entenderse. Los niños acceden al idioma del país de acogida mucho más fácilmente, gracias a la escuela ya que tienen un cerebro mucho más plástico. Quería escribir una historia sobre todo esto", destaca Guiela. La protagonista de Valentina es una niña rumana de 10 años que asume una labor llena de responsabilidad. La madre tiene un problema cardíaco, y los médicos –franceses– le dicen que debe estar tranquila, sin emociones fuertes. La misión de Valentina será velar por su calma. "Para protegerla, tendrá que decidir si le cuenta la verdad o le dice mentiras", adelanta Guiela. Para su puesta en escena, la directora ha trabajado con intérpretes no profesionales. Tres de estos intérpretes son las tres actrices infantiles, que se turnan en las representaciones. Las tres hablan francés y rumano y han pasado por la experiencia de traductoras de sus respectivas madres. "Tienen una fuerte inteligencia dada, en parte, debido a que desde muy temprano en sus vidas se han comunicado en dos idiomas", subraya Guiela.
Un cuento con un milagro
Valentina toma forma de cuento –de hecho, también se ha publicado en papel en el sello francés Singulier– porque la dramaturga quería que esta historia contuviera "un milagro". La historia que se cuenta se inspira en testigos reales, pero es ficticia y en escena Guiela juega precisamente con eso. "La escenografía contiene un corazón que no para de latir y un muro dorado que remite a las paredes de las iglesias ortodoxas", dice la dramaturga, que actualmente dirige el Teatro Nacional de Estrasburgo. Para ella, el Teatre Lliure es un espacio conocido: ya estuvo en 2019 con Saigón, un espectáculo sobre el exilio vietnamita en las que ya empezaba a explorar las dificultades de la comunicación por parte de personas migrantes. "Es un tema que me toca de cerca e, inevitablemente, resuena en mis obras", afirma Guiela.