Librerías

El último día de Librerío de la Plata: "Aquí siempre te sentías especial"

La librería de Sabadell cierra sus puertas porque no ha podido renovar el alquiler

Clientes y trabajadores durante el último día de la librería La Plata de Sabadell, que cierra sus puertas.
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Sabadell"¿Me puedes hacer una última recomendación? ¿No me digas el título. Mi madre se llevará el libro; así, cuando llegue a casa después de entrenar, me encontraré una sorpresa", le dice un chico a Cecilia Picún, que no deja de dar abrazos, recomendar libros y hacerse fotografías con todos los clientes que hoy han ido a comprar el libro. Se sabe el nombre de todos. De los clientes y sus hijos. Hoy viernes, el Librerío de la Plata baja la persiana. Picún anunció hace más de un mes que no le renovaban el contrato de alquiler. Quería continuar hasta su jubilación, en el 2027, pero no ha sido posible.

En su despedida marca todos los libros con el sello Navigare necesse este [Hay que seguir navegando]. "Ha venido muchísima gente en las últimas semanas y cada uno tiene una historia, un recuerdo. Hemos repasado las fichas para ver cuál es el primer libro que compraron", explica mientras muestra una tarjeta que le ha hecho una clienta con una cita de una de estas primeras compras, Brujarella, de Iban Barrenetxea. En el cuello, Picún lleva un colgante que es otro regalo que le han hecho unos niños. Le han asegurado que le han cargado de energía positiva. "Es un día triste, pero hemos creado una comunidad lo suficientemente fuerte como para que de alguna manera sobreviva en el local", dice Picún. Los clubs de lectura, por los que han pasado decenas de escritores, editores y traductores, continuarán en espacios cedidos por el Ayuntamiento de Sabadell. "Habíamos conseguido crear un espacio en el que los vínculos humanos, y no los algoritmos, eran muy importantes, y eso es una esperanza de futuro", afirma la librera.

Las últimas recomendaciones

Este viernes la librería está llena de gente removiendo libros que chocan unos con otros. Al fondo, destaca la máquina de escribir del periodista y escritor uruguayo Eduardo Hughes Galeano. El autor de Las venas abiertas de América Latina, que tanto batalló para rescatar la memoria de un territorio a menudo menospreciado, era amigo de Picún y su hermana se lo dio. En las estanterías, ya bastante vacías, siempre había muchos libros de autores latinoamericanos, porque Picún nació y creció en Montevideo. Eire, que tiene 14 años, camina con un montón de libros. Le había pedido a la librera que le recomendara algunos. Entre ellos, la divertida Cluny Brown, de Margery Sharp. Marta Tricuera ha acudido muchas veces a la librería con su hija de 7 años. Picún regaló a la niña su primer libro. "Este lugar es como un refugio, lejos del ruido de fuera, entras aquí y te sientes especial, porque Cecilia te hace sentir, te da paz, y hay mucho trabajo detrás que no vemos. Siempre se organizaban muchas actividades y Cecilia tenía un montón de detalles", explica.

Picún trabajó durante 20 años en la industria farmacéutica en Montevideo. Llegó a Sabadell por amor y, junto a su pareja, el abogado Miguel Sánchez Laguna, abrió la librería en el 2013. "Siempre he sido una gran lectora, me tiré a la piscina y Sabadell me acogió", asegura. El amor a los libros hacía que, incluso, se llevara a su hija a leer bajo un árbol en vez de ir a clase. Siempre tiene una recomendación para todos. Hay quien entra y le explica cuál es su estado de ánimo o qué necesita en ese momento, y ella tiene el libro adecuado. "Te da buenos consejos, siempre acierta, y eso no lo encuentras en otras librerías", dice Toni, que se ha quedado Negra noche de Chris Offutt. "El trato es muy especial, siempre que paso por delante me dan ganas de entrar", añade. El escaparate no es nada convencional, siempre hay un pequeño relato, una historia, una frase, una reivindicación. "En la librería hemos hablado de muchos libros, pero sobre todo hemos hablado de la vida", dice Picún poco antes de cerrar definitivamente sus puertas y empezar algunas botellas de cava. Dice adiós a un local, pero no a muchos de los lectores que seguirá encontrándose en los clubs de lectura.

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