Waterpolo

"Tenemos que ser autocríticos; no sabemos vender nuestro deporte"

El actual seleccionador español de waterpolo analiza cómo se gestiona la presión cuando se alcanzan los éxitos

El seleccionador español de waterpolo David Martín
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BarcelonaLos éxitos no son sinónimos de repercusión, una premisa que el waterpolo español conoce a la perfección. “Somos un deporte que cuando llega una gran competición todo el mundo ve una medalla fácil, pero no hay mucho seguimiento durante la temporada. Somos un país donde los deportes son muy potentes y la cuota de pantalla es difícil de conseguir, pero creo que también tenemos que hacer autocrítica internamente sobre por qué no sabemos vender más nuestro deporte”, analiza David Martín (Barcelona, 1977), seleccionador español masculino de waterpolo desde finales de 2016. El técnico, sin embargo, remarca que no es algo que les preocupe. “Los chicos tienen claro que no nos entrenamos para tener más repercusión, sino por nuestra dignidad y nuestra ambición”.

La selección española –que vive una nueva época dorada con dos Mundiales ganados y la consecución del primer Europeo de la historia– se ha clasificado para las grandes finales de la Copa del Mundo, que tendrán lugar en Sídney del 22 al 26 de julio. “Durante la fase previa, las selecciones aprovechan para probar diferentes jugadores. Nosotros hemos venido sin nuestras boyas titulares. Es una competición difícil porque es a mitad de temporada y no tienes prácticamente tiempo de entrenarte, pero muy bonita de jugar porque vienen jugadores que tienen la ilusión de debutar”, explica Martín. A pesar de todos estos éxitos, el seleccionador resalta otro objetivo alcanzado en estos últimos años. “Hemos conseguido volver a poner a España en la élite del waterpolo. Es muy complicado que, durante diez años, cada vez que hay un campeonato, la gente sitúe a España entre las favoritas al oro. Las medallas son muy importantes, pero esta generación se recordará por ser muy constante”. 

Unos triunfos que hacen aumentar la presión hacia el combinado estatal cuando disputa los campeonatos. “Esto significa que estamos haciendo las cosas bien. Siempre digo que bendita presión. Somos conscientes de que es muy difícil ganar en cada campeonato, pero esto crea una competitividad y una ambición dentro del grupo que es muy buena. El jugador nuevo que llega a la selección ya sabe que lo hace a un equipo que aspira a todo, y esto se traslada a los entrenamientos y al día a día”, asegura. Unas expectativas elevadas que no siempre se pueden cumplir, como en el pasado europeo. El combinado estatal venía con el cartel de campeón del mundo, pero no pudo acceder a las semifinales. “A veces también va bien no llegar para darte cuenta de la dificultad que es poder ganar medallas en cada campeonato. Lo más importante es dar tu mejor versión”, admite el catalá. 

Un David Martín que ha vivido el rol de jugador y de entrenador. Sus primeros años como seleccionador dirigió jugadores que habían sido compañeros de vestuario. “Entendieron que el respeto jugador-entrenador tenía que ser primordial. Era una ventaja porque conocía cómo eran dentro y fuera del agua. Me han ayudado mucho y les estoy muy agradecido”. Después de nueve años al frente de la selección española tiene claro qué es lo mejor y lo peor de esta profesión. “Lo más emocionante es el mes previo al torneo y una vez llega, pero muchas veces echo de menos la competición porque hay muchos meses que estás esperando que llegue”, confiesa.

Hogar de un solo club

Antes de la etapa en la selección, Martín también fue jugador del Club Natació Atlètic-Barceloneta, del cual años más tarde formó parte del cuerpo técnico de la mano de su hermano Chus Martín. “Las vi de todos los colores, desde luchar por no bajar a Segunda, hasta la transformación del club con la llegada de leyendas como Manel Estiarte y Salva Chava Gómez”. El entrenador catalán pudo vivir una temporada muy especial en el club barcelonés. Como asistente de su hermano Chus, consiguieron ganar la Champions League en 2014. “Fue también un año muy duro para nosotros porque es cuando murió nuestro padre. Tengo un recuerdo muy duro y a la vez muy bonito –recuerda–. El deporte te hace madurar. Sé lo que es el sacrificio, el compromiso y el trabajo en equipo. Siempre estaré agradecido a mis padres de haberme apuntado a waterpolo. Si volviera a vivir y crecer, volvería a hacer waterpolo”, añade.

El Atlètic-Barceloneta es un ejemplo de la buena salud del waterpolo catalán. “La estructura de clubs que hay en Cataluña no existe en ningún otro lugar de España. La subida del femenino ha hecho que los clubs sean muy potentes en las dos categorías, pero necesitaríamos un poco más de inversión privada, tener patrocinadores privados. Es uno de los hándicaps que tenemos en el waterpolo”, concluye David Martín.

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