Baloncesto - NBA

Dos muertes inesperadas conmocionan la NBA

Los aficionados lloran a Brandon Clarke, de tan solo 29 años, y a Jason Collins, exjugador de 47 años

Los Memphis Grizzlies anuncian la muerte del jugador Brandon Clarke, que ha militado en la franquicia de la NBA durante las últimas siete temporadas.
13/05/2026
4 min

BarcelonaDos muertes inesperadas han conmocionado la NBA. Los Memphis Grizzlies han anunciado este martes la muerte de Brandon Clarke, de 29 años y jugador de esta franquicia de la NBA durante sus siete años en la liga, aunque no han hecho públicas las causas de la muerte. Además, el exjugador Jason Collins ha muerto a los 47 años por culpa de un cáncer cerebral.

“Estamos desconsolados por la trágica pérdida de Brandon Clarke. Brandon fue un compañero de equipo excepcional y una persona aún mejor, cuyo impacto en la organización y en la gran comunidad de Memphis no será olvidado”, han lamentado los Memphis Grizzlies en un comunicado. “Expresamos nuestro más sincero pésame a su familia y a sus seres queridos en estos momentos tan difíciles”, han añadido.

La franquicia no ha aportado más detalles sobre la muerte del alero, que en su primer año en la liga fue elegido en el mejor quinteto de debutantes. “Estamos devastados por la noticia de la muerte de Brandon Clarke. Brandon era una luz brillante en nuestra liga, conocido por su increíble atletismo, su espíritu competitivo y su carácter genuino. Su pérdida deja un vacío profundo dentro de la familia de la NBA. Enviamos nuestro más sincero pésame a su familia, a sus amigos y a toda la organización de los Memphis Grizzlies en este momento de inmenso dolor”, ha expresado en otro comunicado el comisionado de la liga, Adam Silver.

Seleccionado con la 21ª elección del draft del 2019 por los Memphis Grizzlies, Clarke había desarrollado toda su carrera en Memphis, con una media de 10,2 puntos y 5,5 rebotes en 309 partidos. Aunque solo fue titular en 50 de estos partidos, destacó como un jugador importante por su aportación desde el banquillo. En total, había disputado 309 partidos en la NBA en siete campañas. Esta última temporada regular, en la que los Grizzlies terminaron con el sexto peor balance de la liga, Clarke solo disputó dos partidos debido a una grave lesión en el gemelo que sufrió en diciembre.

En abril fue arrestado en Arkansas bajo cargos de posesión y tráfico de sustancias controladas después de haberse fugado. Le encontraron 200 gramos de kratom –una droga legal– durante una persecución en la que conducía a más de 160 kilómetros por hora.

Jason Collins, un pionero

La familia de Jason Collins ha emitido un comunicado para anunciar su muerte: "Nos rompe el corazón compartir que Jason Collins, nuestro querido marido, hijo, hermano y tío, ha fallecido tras una valiente lucha contra el glioblastoma. Jason cambió vidas de maneras inesperadas y fue una inspiración para todos los que le conocieron y para aquellos que lo admiraron desde lejos. Estamos agradecidos por la atención excepcional que Jason recibió de sus médicos y enfermeras".

Jason Collins, durante su debut con los Nets.

Collins fue el primer jugador de la NBA que salió del armario. Collins se retiró en 2014 después de una trayectoria de 13 años en los New Jersey Nets (2001-2008), los Memphis Grizzlies (2008), los Minnesota Timberwolves (2008-2009), los Atlanta Hawks (2209-2009) (2012-2013), los Washington Wizards (2013) y los Brooklyn Nets (2014).

Demanda de mejores registros oficiales

Un estudio con participación catalana identificó riesgos específicos asociados a la estatura y la etnia. La investigación confirma que la mortalidad de los jugadores de baloncesto de la NBA está directamente asociada a su etnia y estatura. Según la investigación, los jugadores de ascendencia africana registran un índice más elevado de mortalidad cardiovascular, concretamente un 69% más comparado con los jugadores de ascendencia europea.

Según los investigadores de la investigación, esto es posiblemente consecuencia de tres factores principales: diferencias genéticas que predisponen a patrones de hipertrofia cardíaca más agresivos, desigualdades históricas en el acceso a la salud que persisten una vez los jugadores se han retirado y una diferencia socioeconómica heredada, ya que los veteranos afroamericanos de décadas pasadas ganaban menos dinero, lo cual impactaba también en su calidad de vida. De hecho, a los 75 años, la incidencia acumulada de muerte por enfermedades cardiovasculares se ha estimado en un 15% para los afroamericanos y en un 10% para los de ascendencia europea.

La investigación muestra también que entre los jugadores de la NBA hay un porcentaje significativo de causas de muerte desconocidas, lo cual indica que se trata de un problema estructural de salud pública, y subraya la importancia de un monitoreo cardiovascular específico para los jugadores de ascendencia africana, tanto durante su carrera como una vez retirados. Aunque el estudio utiliza imputación estadística avanzada, el equipo de investigadores pide disponer de mejores registros oficiales para poder avanzar en investigación con impacto social e institucional.

Precisamente, uno de los rasgos diferenciales de este estudio es que la causa de muerte de cada jugador de la NBA ha sido buscada manualmente. “Este hecho, inédito en investigación deportiva, es un ejemplo de ciencia abierta real y de la colaboración que puede existir, por ejemplo, entre los científicos y los periodistas de datos”, explica Martí Casals. 

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