Baloncesto

El Barça de baloncesto: 100 años y una oportunidad histórica

Tres temporadas sin títulos y una década acumulando pérdidas abren diversos debates en torno a la sección

Los jugadores del Barça, durante el partido.
Sebastián Marín
25/08/2026 - 07:06 h.
5 min

BarcelonaEl Barça de baloncesto ha celebrado su centenario este 24 de agosto. La última temporada ha dejado más dudas que alegrías. Por eso en los despachos se ha puesto en marcha una profunda remodelación de la plantilla y del proyecto. Durante este verano, una decena de jugadores han acabado contrato o han puesto punto final a su etapa en el club. Nico Laprovittola, Tomás Satoransky o Willy Hernangómez encabezan una lista de salidas que simboliza el fin de un ciclo. A ellos se añaden jóvenes con proyección como Dani González o Nikola Kusturica, que también podría continuar su carrera en Estados Unidos. La revolución, sin embargo, no se limita a la plantilla, que será prácticamente nueva: solo sobreviven Joel Parra, Juan Núñez, Kevin Punter y Darío Brizuela. También ha afectado a la dirección deportiva y al banquillo, con Xevi Pujol y Aleksander Sekulic como caras nuevas. Los cambios beben de una evidencia: el modelo actual no ha mantenido al Barça entre los grandes dominadores del baloncesto europeo.

Ahora bien, el problema va mucho más allá de los nombres propios. ¿Qué necesita realmente el Barça para volver a competir por la Euroliga? ¿Es una cuestión de presupuesto? ¿Ha fallado el modelo de formación? ¿O es la actual estructura de la competición europea la que ha dejado atrás a clubes que continúan dependiendo casi exclusivamente de los recursos que aporta su entidad? Mientras la Euroliga evoluciona hacia un modelo cada vez más cercano al de las franquicias norteamericanas, el Barça afronta un debate de fondo: ¿basta con tomar decisiones deportivas?

Falta de personal ejecutivo

Nacho Rodríguez, mánager de gestión del Barça de baloncesto entre 2017 y 2021, identifica uno de los principales problemas en los despachos. "No hay gente que trabaje para generar ingresos", explica en conversación con el ARA. Según Rodríguez, la sección continúa funcionando con una estructura muy reducida —"entre tres y cuatro personas"— sin departamentos propios de recursos humanos, servicios jurídicos o captación de patrocinios. Esta falta de recursos, asegura, también tiene consecuencias deportivas: "Los contratos llegan tarde", afirma, lo que dificulta cerrar determinadas incorporaciones.

La crítica no se limita a la dimensión del equipo gestor. Rodríguez se pregunta por qué el Palau Blaugrana no explota comercialmente muchos de sus activos. "¿Cómo es que no hay patrocinios en el círculo central, en la línea de tiro libre, en la base de las canastas, en la camiseta o incluso en el nombre del equipo?", se pregunta, recordando etapas con patrocinadores principales como Winterthur, AXA, Regal o Lassa.

El exdirectivo responsable de la sección azulgrana, Joan Bladé, reitera al ARA que la cuestión directiva no es el punto principal de la crisis. Para Bladé, todo pide tener un doble liderazgo fuerte en la sección, tanto en el banquillo como en el vestuario, y pone como ejemplo los casos de Sarunas Jasikevicius y Nikola Mirotic, entrenador y capitán respectivamente del último plantel azulgrana con un liderazgo fuerte. Encontrar dos piezas así, explica el exresponsable del baloncesto, "no es fácil, y cuando se encuentra, se debe conservar".

Diez años de pérdidas estructurales

Las memorias económicas del Barça dibujan un panorama claro. Durante los últimos diez años, la sección de baloncesto no ha presentado ningún presupuesto con previsión de beneficios. Las pérdidas siempre se han movido entre los 13 y los 32 millones de euros.

En cambio, los beneficios que genera el fútbol masculino sostienen buena parte del modelo polideportivo del club. Excepto el fútbol femenino, que registra beneficios recurrentes, el resto de secciones dependen de los excedentes del primer equipo. Esta realidad también condiciona su capacidad de inversión: las dificultades del Barça con el fair play financiero de la Liga limitan el margen de maniobra de todas las secciones, incluyéndo el baloncesto. Rodríguez explica que una de las formas para poder conseguir ingresos pasa precisamente por tener personal que gestione los patrocinios.

Bladé coincide con la cuestión de los patrocinios, y el nuevo Palau Blaugrana, que todavía no tiene proyecto definitivo ni primera piedra, sería una oportunidad perfecta para explorarlos y explotarlos. No obstante, pide ser realista, ya que, al fin y al cabo, "el patrocinador más importante es el fútbol".

Los presupuestos marcan diferencias

El dinero no garantiza los títulos, pero sí que condiciona las opciones de luchar por ellos. Seis de los diez primeros clasificados de la última Euroliga también figuraban entre los equipos con una masa salarial más elevada.

Rodríguez recuerda que los jugadores extranjeros disfrutan de una fiscalidad reducida durante el primer año de residencia, pero que el coste para el club aumenta de manera considerable a partir de la segunda temporada. Es un factor que dificulta retener a las grandes figuras cuando los contratos se alargan. Bladé pone el foco en la condena que supone ser el Barça a la hora de entrar en el mercado de fichajes: "Por cualquier jugador que vean que el club está interesado, el precio sube", explica el exdirectivo, que en la misma línea, remarca las diferencias impositivas entre países como Grecia, Turquía y el mismo País Vasco, donde las tributaciones son menores.

¿Es sostenible el modelo actual?

Las limitaciones económicas también han condicionado la planificación. Diversas informaciones apuntaron que la falta de margen dificultó satisfacer todas las demandas de refuerzos de Xavi Pascual en su regreso al club. Una situación similar también se ha vivido en el fútbol femenino. La pregunta es si el Barça puede continuar compitiendo con este modelo. La sección acumula una década de pérdidas y depende de los recursos del fútbol, mientras que la Euroliga avanza hacia una competición cada vez más marcada por la capacidad inversora de sus participantes.

El Joventut de Badalona ofrece un precedente cercano. Después de años al límite de la desaparición, el club se convirtió en Sociedad Anónima Deportiva y la entrada de la familia Grífols permitió ampliar capital, reducir la deuda y estabilizar el proyecto deportivo. Rodríguez reconoce que un escenario similar nunca se ha planteado seriamente en el Barça, tampoco ahora con Joan Laporta, pero defiende una vía intermedia: dotar a la sección de una dirección propia formada por siete personas dedicadas exclusivamente a generar ingresos, captar patrocinios y gestionar el proyecto, dejando atrás el actual modelo transversal.

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