Barça

La dificultad de retener talento en el Barça

El club ha sufrido un éxodo de jugadores y jugadoras por las turbulencias económicas, el 'fair play' y las grandes inversiones de clubs extranjeros

Salma Paralluelo después de ganar la Champions League en Oslo
21/06/2026
4 min

BarcelonaSi no hay un giro de guion radical, Salma Paralluelo dejará de ser jugadora del Barça en pocos días. La futbolista aragonesa ha decidido no aceptar la propuesta de renovación que tenía sobre la mesa porque la considera insuficiente. Entre las limitaciones presupuestarias y que subir la oferta habría supuesto un terremoto en la escala salarial del equipo femenino, la dirección deportiva ha decidido plantarse. Así, Salma se marchará al extranjero para cobrar el millón de euros que exigía y que hasta cuatro clubes están dispuestos a ofrecerle. El conjunto azulgrana tan solo podía pagarle 700.000.

La decisión de Salma es perfectamente comprensible en el deporte profesional. El problema para el Barça es que no se trata de un caso aislado, ni en el equipo femenino ni en el resto de secciones. A pesar de que el club azulgrana presume de un modelo polideportivo amplio y muy exitoso, las turbulencias económicas han puesto en riesgo su viabilidad. Antes de la pandemia, los ingresos eran lo suficientemente buenos para tener un primer equipo masculino de fútbol competitivo y destinar un buen puñado de millones a compensar las pérdidas de unas secciones que, históricamente, han sido deficitarias. Pero con la crisis derivada de la covid-19 llegaron una serie de recortes que, seis años después, siguen mermando la capacidad competitiva de todos los equipos.

El femenino era un oasis en medio de este contexto de recortes, porque era la única sección que lograba ser viable. El Barça no tenía miedo de invertir en él. El auge y la visibilidad del fútbol que practican las mujeres, que está en vías de profesionalizarse completamente, permitía que los números salieran al final de temporada. Pero todo tiene un límite. Aunque la apuesta azulgrana se mantenga firme, no puede competir con otros proyectos, principalmente europeos, que han decidido invertir aún más dinero en el deporte.

La Liga F no puede competir contra la apuesta decidida de otras competiciones

Uno de los casos más conocidos es el de Michele Kang, la multimillonaria que ejerce de mecenas y que es la nueva propietaria del Olympique de Lyon, rival de las azulgranas en la final de la Champions, y club donde irá a parar Mapi León, una de las cinco jugadoras que no han renovado contrato. Tampoco ayuda que la Liga F se esté quedando atrás en cuanto a la inversión en comparación a lo que ocurre en la Premier inglesa, que será el nuevo destino de Ona Batlle, tras aceptar la propuesta de un Arsenal que le ofrecía un contrato mucho más jugoso que el del Barça.

En esta fuga de talento también tiene un peso importante el famoso fair play de la Liga. A pesar de que sea un concepto del fútbol masculino, el límite salarial se calcula teniendo en cuenta los gastos globales del club. Es decir, subir la inversión en las secciones supone restar músculo para reforzar al equipo que entrena Hansi Flick. De hecho, hace unos años la patronal de clubes exigió un plan de viabilidad al Barça, el recorte de 15 millones en el global de las secciones tuvo un papel clave antes de autorizar la inscripción de jugadoras. A pesar de que este verano la entidad deje atrás el concepto excedido y vuelva a entrar en la norma 1:1, la cual permite operar con normalidad, Laporta y los suyos destinarán el grueso del dinero al fútbol masculino. En el caso del equipo de Pere Romeu –que sí ha renovado– deberá conformarse con un único refuerzo de nivel mientras reconstruye el equipo a partir del talento surgido de la cantera.

El presupuesto del baloncesto ha caído un 25%

La otra gran damnificada es la sección de baloncesto, que ha visto que su presupuesto se ha recortado en 10 millones en los últimos tres años, pasando de los 38 que tenía en 2023 a los 28 actuales, y esto supone una reducción del 25% que dejó por el camino salidas traumáticas como la de Mirotic porque no había suficiente dinero para pagarle el sueldo. Este curso, quien se marcha es Xavi Pascualganando esta temporada los siete títulos que estaban en juego

Xaci Pascual y el banco del Barça celebrando un triple.

En el baloncesto, la competencia no es solo entre los equipos que disputan la Euroliga, sino que también existe entre los jóvenes, lo que es todavía más preocupante. En los últimos años, algunos jugadores de la cantera del Barça han hecho las maletas hacia las ligas universitarias de Estados Unidos. Es un win-win. Les ofrecen más dinero, más visibilidad y el sueño de aterrizar en la NBA. Y, en el peor de los casos, siempre pueden deshacer el camino y volver a Europa. En 2024 se marchó el base lituano Jakucionis, el año pasado hizo lo mismo el escolta Dame Sarr, y este curso ya han anunciado que se van Joaquim Boumtje-Boumtje y Sayon Keita. Podrían no ser los únicos.

Las secciones de hockey sobre patines y de fútbol sala, con recortes de alrededor del 10%, también han sufrido el efecto de la crisis. Y claro, la de balonmano, que tuvo hasta diez bajas la temporada pasada y al menos dos confirmadas este curso, entre las que destacan jugadores como los porteros Gonzalo Pérez de Vargas (2025) y Emil Nielsen (2026), que cobrarán fuera lo que no podían ingresar en el Palau Blaugrana. A pesar de todo, el ojo clínico de la dirección deportiva y la buena labor del entrenador Antonio Carlos Ortega han permitido que el equipo se regenerara al instante ganando esta temporada los siete títulos que estaban en juego. Pero esta fórmula no es eterna, como bien denunciaba el técnico en la mayoría de las entrevistas que concedió después de ganar la Champions: "Si no invertimos, acabará cayendo el castillo".

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