Fútbol - La Liga

El Barça pone el lazo a la Liga en un final loco al Sadar

En unos últimos minutos con hasta tres goles, Lewandowski y Ferran encarrilan el campeonato en el triunfo contra Osasuna (1-2)

Los jugadores del Barça celebrando el triunfo en el Sadar
03/05/2026
4 min

BarcelonaCampeones. El Barça puso el lazo a la Liga en un partido con un final loco en El Sadar (1-2) en el que pasó todo lo que no había pasado hasta entonces. Después de 80 minutos en los que el duelo entre los azulgranas y Osasuna había sido bastante soporífero, todo se aceleró gracias a las dianas de Robert Lewandowski y Ferran Torres. Los dos arietes azulgranas, cuestionados a lo largo de toda la temporada, firmaron los goles que, si hoy el Real Madrid no gana en el RCDE Stadium, sellarán ya la Liga para el Barça. Cuando en el banquillo catalán ya se celebraba el título, Raúl García, acortando distancias, añadió picante a un final de partido en el que los azulgranas defendieron el marcador con uñas y dientes para sentirse ya virtualmente ganadores del campeonato que premia al mejor equipo.

Toda la emoción se vivió a partir del minuto 80, cuando Robert Lewandowski abrió la lata con un buen remate de cabeza a centro de Marcus Rashford. Hasta entonces, el partido había estado muy igualado desde el principio, con un duelo de estilos que había quedado claro desde el inicio del enfrentamiento. De hecho, al comienzo del partido, Osasuna solo tardó cinco minutos en enseñar cuál sería su hoja de ruta: desplazamiento en largo de Rosier para la carrera de Raúl Moro, sustituto del lesionado Víctor Muñoz. Control delicioso del extremo catalán y corrección impecable de Pau Cubarsí para evitar males mayores.

El libreto de ataque de los navarros no cogió por sorpresa a Hansi Flick: es un equipo que no se esconde de practicar un fútbol directo, buscando sus extremos con pelotazos largos desde la defensa. Cargar las bandas y, también, buscar las segundas jugadas, dirigidas por un Ante Budimir que es un coloso en el juego aéreo. Para contrarrestar el empuje local, impulsado por una afición que llenó El Sadar, el conjunto catalán también quiso imponer su estilo –dominio del balón e intentar impregnar velocidad al juego–, pero no se salía.

Solo cuando conseguían descolocar un poco de sitio a su rival, los azulgranas generaban algo de peligro. Así llegó la primera oportunidad del Barça, con Olmo y Lewandowski permutando sus posiciones en la frontal para despistar a la defensa y, así, conseguir que el polaco acabara probando un tiro que salió por encima del travesaño. El Barça monopolizaba el balón, pero a excepción del intento de Lewandowski, Osasuna vivía tranquilo.

Los de Alessio Lisci seguían su plan de partido, sin renunciar a los esfuerzos corales en defensa para mantener a raya a los azulgranas y esperando sus oportunidades. Como en un error de Cubarsí en la salida, que supuso un nuevo susto. Por suerte, este central que se ha inventado Flick y que se llama Gerard Martín estuvo muy concentrado para evitar el remate a bocajarro de Budimir, que ya sacaba la caña después de un buen centro de Moro. Fue un nuevo aviso para navegantes para un Barça que solo lograba meter el miedo en el cuerpo de su rival con un par de servicios de córner, alguna carrera aislada de Fermín López y un chut blando y centrado de Roony desde la frontal.

Mientras que los de Hansi Flick no lograban inquietar, con un dominio estéril de la posesión del balón, el Osasuna fue creciendo, liderado por un Budimir en racha. En menos de cinco minutos, hacia el tramo final de la primera mitad, el ariete croata rozó el gol en hasta dos ocasiones claras. La primera, después de una gran acción individual en la que fintó a Cubarsí y Cancelo para acabar estrellando el balón en el palo. La segunda, castigando una nueva pérdida comprometida de los azulgranas en la salida de balón, esta vez de Olmo, y conectando un latigazo que Joan resolvió con una buena mano.

En la reanudación, el Barça salió dispuesto a intentar imprimir una marcha más a su juego. Seguramente Flick, que tenía prisa por cerrar de una vez por todas su segunda Liga en apenas dos temporadas en Barcelona, estiró las orejas a los suyos durante el descanso. Los azulgranas subieron aún más las líneas y ganaron en intensidad, consiguiendo también mantener a raya al Osasuna, pero a excepción de un intento de remate de Olmo neutralizado por la defensa local, no había manera de poner a prueba al portero Herrera.

Los minutos pasaban sin que el Barça encontrara la rendija y el técnico decidió mover ficha: Frenkie de Jong –que jugaba su partido 200 en la Liga–, Ferran Torres –que haría de mediapunta, manteniéndose Lewandowski de referencia– y Marcus Rashford –que relevaba a un Roony Bardghji gris– saltaban a escena. El entrenador alemán buscaba un golpe de efecto, pero quien más cerca estuvo de desdibujar el 0-0 en el marcador fue Rubén García, con un buen zapatazo cruzado que Joan resolvió de nuevo de forma excelente.

Todo se decide al final

Quedaba la arremetida final. Rashford, que hasta entonces no había logrado dar con la tecla con sus centros, tuvo la pausa suficiente para detectar la desmarcada y el remate de un Lewandowski que se reivindicó con un nuevo gol de killer. Era el minuto 81, pero aún quedaban dos goles más por llegar. Una buena presión del Barça permitió a Fermín detectar la desmarcada de Ferran, que haciendo pasar el balón por debajo de las piernas de Herrera acabó marcando un gol decisivo para la Liga, porque poco después Raúl García acortó distancias.

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