El Bayern de Múnich asalta el Bernabéu
Los bávaros dejan salir con vida a los blancos (1-2)
BarcelonaDespués de perder en Mallorca (2-1) el sábado y decir prácticamente adiós a la Liga con el Barça a siete puntos cuando faltan ocho jornadas para el final del campeonato, el Bayern de Múnich hizo más grande la herida asaltando el Santiago Bernabéu (1-2) en la ida de los cuartos de final de la Champions. Luis Díaz, en el minuto 41, y Harry Kane, justo al inicio de la segunda mitad, fueron los goleadores del equipo dirigido por Vincent Kompany que no supo oler la sangre y dejó salir vivo a un conjunto fiado a la inspiración de Kylian Mbappé, autor de la diana blanca.
La primera fue del Bayern, que antes de adelantarse en el marcador ya había fallado dos ocasiones claras. La primera, bien temprana. Cuando se llegaba al minuto 10, Upamecano, con Lunin vendido, remató por encima del larguero un balón que parecía más difícil de enviar fuera que al fondo de la red. La otra llegaría hacia la media hora de juego, cuando Thiago Pitarch recibiría un balón comprometido de su portero en la frontal y se lo devolvería, pero enviándolo directamente a los pies de Gnabry, que toparía con la parada salvadora de Lunin. La superioridad bávara acabaría encontrando la recompensa con el gol de Luis Díaz a las puertas del descanso, después de un buen pase filtrado de Gnabry.
El Bayern volvería a golpear justo al pasar por el túnel de vestuarios, con Pavlovic robando un balón envenenado a Carreras, cediéndoselo a Olise -de los mejores del Bayern- y, a su vez, habilitando a Harry Kane para que castigase el Bernabéu conectando un buen chut desde la frontal. Era el momento de oler la sangre y dejar al Madrid noqueado, pero los bávaros se mostraron terrenales, bajaron una marcha y dejaron crecer a su rival. Comandados por Mbappé, los blancos acortaron distancias después de una gran asistencia de Trent al francés en el segundo palo patrocinada por una falta de tensión de la defensa bávara.
Con el 1-2 a falta de 15 minutos, el Bayern vio las orejas al lobo y le empezaron a temblar las piernas, mientras que el Madrid, impulsado por un Bernabéu que cambiaba los silbidos por gritos de ánimo, comenzaba a amenazar la portería de Neuer, que negó el empate a los blancos con paradas de mérito. Con los de Álvaro Arbeloa volcados al ataque, los alemanes tuvieron opciones a la contra, pero también notaron el cansancio y no estuvieron lo suficientemente finos para llevarse un botín más grande.