No solo el Barça habla catalán en Europa: la última frontera del fútbol andorrano
El Inter de Escaldes busca hacer historia y llevar el país pirenaico a una fase de liga continental por primera vez
BarcelonaAndorra es un país pequeño con dos realidades futbolísticas bien diferentes. Por un lado, el FC Andorra de Gerard Piqué, profesionalizado e integrado en el sistema de ligas español. Por otro, un fútbol mucho más modesto y desconocido que compite bajo bandera del Principado. Con un presupuesto diez veces inferior al del equipo del exblaugrana, el Inter Club d'Escaldes está a solo 90 minutos de clasificarse para la Conference League. Si este jueves (19:00 h) supera al Drita kosovar –empataron 2-2 en Pristina– en la vuelta de la última ronda previa, hará historia: será el primer club andorrano que dispute la fase final de una competición europea.
“Para jugadores que vienen de Primera y Segunda RFEF, que han luchado mucho por ganarse la vida con el fútbol, imaginaos qué significa”, comenta Felip Ortiz, el entrenador del Inter, un club fundado en el año 1991 por un grupo de amigos de la misma empresa. “Casi todos los rivales tienen presupuestos más altos que el nuestro –es de 1,2 millones de euros– y se tienen que juntar muchas cosas, como tener suerte en el sorteo. El año pasado nos tocó el Steaua de Bucarest, todo un campeón de Europa, y el Olimpija Ljubljana. De hecho, todos los pronósticos dicen que el Drita es favorito”, añade el exguardameta leridano, con pasado en La Masia. Este año, los escaldenses cayeron en la primera fase de Champions contra el Lincoln de Gibraltar y eliminaron al Flora Tallinn en la penúltima ronda de la Conference.
“Todo el mundo tenía otro trabajo”
“Había colgado los guantes en el Palamós y me llamó Toni Lima para ir a Andorra”, explica Joan Bayona, que en enero de 2017 fichó por el Inter, cuando competía en Segunda andorrana. Entre semana, vivía en Sant Feliu de Guíxols, trabajaba de comercial en una empresa de materiales para la construcción y hacía de entrenador de porteros en el Palamós y en el Guíxols. “Los fines de semana subía hacia allí: el sábado entrenaba y el domingo jugaba el partido de Liga”, recuerda Bayona, que a los 46 años todavía hace paradas en el Calonge de Tercera Catalana. “En Andorra se entrenaba por la tarde porque todo el mundo tenía otro trabajo. Y ninguno de los jugadores que veníamos de fuera vivíamos en el país”, añade el gerundense, que ascendió de categoría y hasta llegó a jugar una previa de Champions con los escaldenses.
“La Liga cada vez está más profesionalizada y ya no pasa esto. Nosotros entrenamos por las mañanas. Los futbolistas viven en Andorra y su prioridad laboral es el Inter”, expone Xavi Moreno, director deportivo de la entidad. También fue el arquitecto de la UE Santa Coloma, el primer club del país que, hace dos años, llegó a una última ronda previa europea, perdiendo contra el Víkingur islandés.
“Le puede cambiar la vida al club”
Además de los ingresos recaudados por pasar eliminatorias, llegar a la fase de liga de la Conference otorga a los clubes más de tres millones de euros. “Económicamente, le puede cambiar la vida a la entidad”, dice Moreno. Los premios de la UEFA y los fondos recibidos por la federación han impulsado el fútbol en un país de 468 km² que hasta los 90 no competía internacionalmente. “Ahora tenemos unas instalaciones que hace diez años eran impensables. Se han construido tres campos más”, añade el director deportivo del Inter, gran dominador del fútbol andorrano, con cuatro de los seis últimos campeonatos de liga. El partido contra el Drita se jugará en el más nuevo de todos, el de Encamp, que es de césped natural –la Liga se suele jugar en artificial–.
A pesar de la evolución de infraestructuras, el fútbol andorrano aún hoy conserva algunos de sus rasgos más diferenciales: “Casi todos los partidos se jugaban en el mismo campo y el mismo día. A las doce, a las dos, a las cuatro... Cerca había un bar donde normalmente nos juntábamos y coincidíamos con los jugadores del resto de equipos. Era un poco como el tercer tiempo del rugby”, dice Bayona, con nostalgia. “Para los entrenadores es muy útil porque puedes ver a todos tus rivales el mismo día”, completa Felip Ortiz. Es una de las partes buenas de competir en un país tan pequeño. También tiene de malas.
El año pasado la Liga comenzó unas semanas tarde por las restricciones de los permisos de residencia de los futbolistas venidos de fuera del país. Hubo hasta 88 licencias paradas en Inmigración. “El Ministerio ha llegado a un acuerdo para que cada club tenga diez plazas para extranjeros. Por lo tanto, podemos fichar solo diez jugadores de fuera”, revela Moreno.
Además, la normativa UEFA reserva ocho de las 25 fichas de la lista europea a jugadores formados en el país, de manera que solo 17 pueden ser ocupadas por futbolistas que no lo sean. “En un país como Andorra es muy difícil que los jugadores se hayan formado aquí porque cuando llegan a juveniles se marchan fuera para estudiar”, detalla Ortiz, que recuerda que sus futbolistas no han hecho vacaciones: “Cinco días después de acabar la liga comenzamos a preparar las eliminatorias”.
El sueño andorrano
A pesar de los obstáculos, el fútbol del Principado no ha parado de crecer desde que en 1997 el CE Principat perdió 0-8 contra el Dundee United en el primer partido de un equipo del país en Europa. Ahora, Andorra vive el mejor momento futbolístico de su historia y el próximo verano por primera vez tendrá cuatro clubes en las rondas previas europeas, el premio por haberse instalado en el top 50 del ranking de coeficientes de la UEFA. Antes, mirará de alcanzar otro hito
“La clasificación para la fase de Liga de la Conference puede suponer un cambio generacional, de mentalidad. Los equipos y la selección solían salir a no perder o a no encajar muchos goles... y eso ya se está acabando. Podemos luchar por hitos grandes. Imagínate que viene un Ajax o un Getafe a Andorra”, sueña Felip Ortiz, a escasas horas del Inter d'Escaldes-Drita que puede cambiar la historia deportiva del país. Es la última frontera del fútbol andorrano.