Un partido que el madridismo no quería ni ver
Si no fuera por el fichaje a la carrera de Cucurella, el Madrid no tendría ningún representante en la final del Mundial
BarcelonaLos historiadores del fútbol recuerdan que el Real Madrid se hizo grande de verdad en la década de 1950 gracias a la Copa de Europa. Aquel torneo de nueva creación hizo fortuna en una época en la que el Viejo Continente seguía reconstruyéndose tras la Segunda Guerra Mundial. También era una época en la que la selección española era más conocida por sus fracasos que por sus éxitos —salvo la Eurocopa del 64, disputada precisamente en España—. Así que al régimen franquista ya le fue bien que el club madridista, ganador de las cinco primeras ediciones, se erigiera en un embajador del país a nivel internacional. No dejaba de ser un equipo ganador que, en la competición doméstica de Primera División, también se inflaría a levantar Ligas.
Hoy las cosas han cambiado mucho. El Madrid ha continuado ganando títulos, pero España ahora es una selección temible. En 2008 rompía una mala racha histórica levantando la segunda Eurocopa. Desde entonces ha conseguido una Liga de Naciones (2023), dos Eurocopas más (2012 y 2024) y un Mundial (2010). Pero estos éxitos no siempre han sido bien recibidos entre el madridismo, porque han ido ligados a un estilo de juego más cercano al Barça –amante de la posesión y del fútbol de ataque– que no al que se practica en el Bernabéu, estrictamente resultadista. De hecho, la Eurocopa de 2008 llegó después de una decisión más que polémica del seleccionador, Luis Aragonés, que dejó fuera de la lista a Raúl, insignia del Real Madrid.
El domingo, España vuelve a estar en disposición de ganar otro Mundial. Y, de nuevo, podrá conseguirlo con un equipo que respira barcelonismo en la convocatoria (Lamine Yamal, Pedri, Dani Olmo, Pau Cubarsí, Gavi, Eric Garcia y Joan Garcia) y en la manera de jugar en el terreno de juego. Un equipo donde el Madrid no tendría ningún representante si no fuera porque Florentino Pérez cerró apresuradamente el fichaje de Marc Cucurella (formado en La Masia) justo el día que la selección española disputaba el primer partido del torneo.
En los pasillos del Bernabéu admiten sin rodeos que, en líneas generales, Florentino no está nada preocupado por la selección española. Que el presidente opina que el gran embajador de España sigue siendo su Madrid y no la roja, y por eso no tiene ningún complejo a la hora de construir un once titular casi sin españoles. O de vender la gran mayoría de futbolistas formados en la cantera —que recientemente se ha pasado a llamar La Fábrica— y recorrer el mundo buscando las grandes estrellas que, además de su talento para el fútbol, den un plus a la marca de la entidad. No importa el pasaporte, sino que brille el escudo.
Mbappé, eliminado y sin opciones al Balón de Oro
Pero este modelo de negocio ha acabado haciendo aguas en el Mundial. Kylian Mbappé, la punta de lanza del proyecto de Florentino, no jugará la final tras caer contra España en las semifinales y se tendrá que conformar buscando algún gol en el partido por el tercer y cuarto puesto que le sitúe como máximo goleador del torneo. En el conjunto galo también están Tchouameni y Konaté, otro fichaje madridista de este verano. Tampoco estará otro de los nombres principales del Madrid, Jude Bellingham, derrotado en semifinales a manos de Argentina. Unas eliminaciones que, después de un año en blanco en el club, les dejan sin opciones de ganar el Balón de Oro, un galardón que el presidente madridista valora hasta el extremo por la explotación comercial que puede conseguir.
De hecho, y esto sí que molesta especialmente a Florentino, este Balón de Oro tiene muchos números de acabar en manos de dos grandes estrellas vinculadas al Barça. Lamine Yamal, por parte de la roja, y Leo Messi en el bando argentino. Aunque en el conjunto albiceleste no haya ningún futbolista que juegue en el Camp Nou, Messi sigue vinculándose al conjunto blaugrana, por su pasado glorioso y por las muestras de simpatía que él mismo va teniendo, desde aquella visita secreta y nocturna al estadio hasta las declaraciones recientes donde hablaba del Barça como el club que "amaba".
Vinícius, un jugador que no se ha podido revalorizar en el Mundial
El fracaso del Madrid en el Mundial ha tenido otros nombres propios, como el del brasileño Vinícius Júnior, eliminado por Noruega en los octavos de final. Una derrota que ha hecho bajar la cotización del futbolista, que está pendiente de renovación y de quien se había llegado a especular con una salida este verano: aunque no se admita públicamente, Florentino necesita hacer caja para compensar, entre otras cosas, los ingresos que ha dejado de obtener de la explotación comercial del estadio Bernabéu (conciertos, aparcamientos o restauración de lujo).
En el camino, también quedó eliminado el portero belga Thibaut Courtois contra España en los cuartos de final, ronda donde también cayó el marroquí Brahim Díaz. Los otros dos fichajes madridistas del verano, el portugués Bernardo Silva y el neerlandés Denzel Dumfries, dijeron adiós pronto (octavos y dieciseisavos, respectivamente). Y el alemán Antonio Rüdiger marchó a casa en dieciseisavos, eliminado en los penales por la selección de Suecia, ronda donde también cayó el austriaco David Alaba. El uruguayo Fede Valverde y el turco Arda Güler no pasaron ni de la fase de grupos.