El pabellón de Primera División que se queda sin luz cuando hace mal tiempo
La pista de Fontajau, donde juegan el Bàsquet Girona y el Uni Girona, lleva semanas acumulando incidencias en el suministro eléctrico que alteran el desarrollo de los partidos
GironaEn el último partido en casa del Bàsquet Girona, en el pabellón de Fontajau, contra el Andorra, el juego quedó interrumpido varias veces por cortes reiterados de luz. El equipo local acabó ganando el encuentro, pero el rival justo acortó distancias en los momentos de las pausas provocadas por los problemas técnicos, que desconcentraron a los jugadores gerundenses. Era el fin de semana del 15 de marzo, el de los fuertes ventoleras en el noreste de Cataluña, pero la misma situación ya se había repetido antes. En enero, por ejemplo, en el partido de Euroliga del Uni Girona contra el Galatasaray, el pitido inicial sonó con una hora de retraso por el mismo problema. Y este mes de marzo, contra el Casademont Zaragoza, la pista volvió a quedar a oscuras cuando faltaba un minuto para acabar el partido, con el Uni dos puntos por debajo. La interrupción cortó la dinámica positiva del equipo y finalmente las locales acabaron perdiendo por tres puntos.
Todo ello ha encendido los ánimos de la afición gerundense, que ve cómo en partidos de baloncesto de primer nivel las infraestructuras locales no están a la altura. Los grupos de animación denuncian que los cortes en Fontajau perjudican el espectáculo, rompen el ritmo competitivo del equipo, provocan desconcierto y frustración en los técnicos, y proyectan una mala imagen de la ciudad ante los rivales y de las televisiones que retransmiten los partidos.
"Vamos desens, tenemos 11 victorias y 12 derrotas, y no es normal que tengamos que estar pendientes de cosas externas; esto no es propio de un equipo profesional. No se puede competir de esta manera. En los primeros cortes de luz el Girona se enfría un poco y el rival lo aprovecha", defiende Guillem Recasens, portavoz de Engaviats, el grupo de animación del Bàsquet Girona. En el partido contra el Andorra, los aficionados, que hicieron notar su malestar, también desplegaron una pancarta con el mensaje “Volem un pavelló digne”, pero la policía la retiró porque era de papel, considerado material inflamable. El presidente Marc Gasol se dirigió personalmente hasta la grada para explicarles la situación.
El mismo sentimiento se repite entre el público habitual del Uni Girona, que no solo va segundo en la Primera División española sino que también compite en la máxima liga europea. “El problema es sobre todo la imagen que das en Europa. Somos el único equipo con estas deficiencias en el pabellón. Tenemos jugadoras de un nivel muy alto y que tengan que vivir esto no es normal. Girona es una ciudad que ofrece mucho a las jugadoras, un lugar ideal para jugar a baloncesto y vivir en ella, pero cuando pasan estas cosas, no es bueno para el equipo", dice Ana Fuentes, del grupo de animación GirUnins. Además, los grupos de animación lamentan que, con los cortes, los partidos a menudo se alargan mucho y superan fácilmente las dos horas y media, hecho que provoca que parte del público se marche antes del final.
Un grupo electrógeno para el partido contra el Madrid
El pabellón de Fontajau, de titularidad municipal, es un equipamiento inaugurado en 1993, en la época del Valvi Girona, antes del mítico el Akasvayu. Los aficionados no piden un pabellón nuevo, porque es amplio, con buena visibilidad y está bien situado, al otro lado del río del parque de la Devesa. Pero, desde los años noventa, las instalaciones eléctricas no han evolucionado: las luces todavía son halógenos, de vez en cuando fallan y, cuando se apagan, les cuesta mucho volver a rendir. Hace tiempo que el pabellón acumula problemas puntuales, pero, las últimas semanas, coincidiendo con diversos episodios de viento o lluvia, la situación se ha agravado. Es por esto que, para el partido de este sábado a las nueve del Bàsquet Girona contra el Madrid, el Ayuntamiento ha instalado de la mano de Endesa tres grupos electrógenos que alimentarán autónomamente el pabellón para no depender de la red general.
Aparte de esta medida de emergencia, que durará hasta final de temporada, el consistorio gerundense está en contacto con el Bàsquet Girona para ofrecer soluciones más profundas a medio y largo plazo. El acuerdo con la propiedad del equipo masculino y femenino es muy cercano, aún pendiente de oficializarse, pero prevé inversiones para instalar un sistema SAI (de alimentación ininterrumpida) y la posibilidad de sustituir todo el alumbrado con tecnología LED, presente ya en prácticamente todos los pabellones regionales de la comarca.
El Bàsquet Girona, por su parte, no se ha pronunciado públicamente porque las mejoras escapan de sus competencias, pero sí que ha querido trasladar un mensaje institucional de respeto a la afición, ha reiterado que hay que actualizar la infraestructura y ha pedido compromiso institucional al Ayuntamiento.
Más allá de los cortes de luz, los grupos de animación también se quejan del calor intenso en el pabellón a partir de mayo y que, en invierno, en alguna ocasión la caldera no ha funcionado y jugadores y jugadoras se han tenido que duchar con agua fría. "Cuando un jugador tiene que elegir equipo, busca el mejor salario posible, pero también buenas condiciones. A mucha gente le gusta venir a Girona, pero estas cosas también cuentan y nos pueden perjudicar a la hora de seducir futuros buenos jugadores y jugadoras", concluye Guillem Recasens.