Barça
Deportes 08/06/2021

Puma se interesa por el Barça, que quiere revisar el contrato con Nike

La multinacional alemana, inmersa en una potente expansión, sueña con el equipo azulgrana

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La expansión de Puma: las botas de Griezmann, la camiseta del Valencia y la pelota de la Liga

BarcelonaHace más de dos décadas que el Barça está asociado a la marca Nike. Concretamente, desde 1998, cuando la multinacional norteamericana pasó a vestir al club azulgrana en detrimento de la italiana Kappa, que había cogido el relevo de la mítica Meyba. Con la última revisión del contrato con Nike que selló Manel Arroyo en 2016, entonces vicepresidente encargado del área de marketing y de medios, el vínculo entre la entidad azulgrana y el gigante de ropa y material deportivo tiene vigencia hasta 2026. Pero, a pesar de que el contrato tiene todavía una validez de cinco años, tanto el Barça como Nike tienen interés en sentarse y revisar su entendimiento.

Por un lado, a la entidad azulgrana le gustaría ganar autonomía en algunos ámbitos en cuanto a la explotación de diferentes líneas de negocio. Querría, en esta sentido, tener más capacidad de autogestión y decisión respecto a Nike en parcelas como el comercio electrónico, que supone una gran fuente de ingresos, y también en aspectos que van más allá del material deportivo, como por ejemplo la ropa y el calzado de calle. Por el otro, la multinacional norteamericana, inmersa en un plan de recortes que afecta a diferentes niveles, querría renegociar las cantidades anuales que paga al Barça. Es solo uno de los puntos sobre los que tanto el Barça como Nike consideran que hay que sentarse y hablar para revisar un contrato firmado hace cinco años. En la línea de ganar autonomía, la entidad azulgrana ya recuperó a partir del 1 de julio de 2018 la explotación de las tiendas y del comercio al por menor para gestionarlo de forma directa a partir de una sociedad de nueva creación, Barça Licensing and Merchandising, después de 16 años en manos de FCB Merchandising, una empresa que era propiedad de Nike.

Según el vínculo vigente, el gigante norteamericano paga cada curso 105 millones de euros, que, en función de determinadas variables por objetivos logrados, pueden crecer hasta los 155 anuales. El Barça tiene previsto mantener estas cifras, pero desde la marca de ropa deportiva creen que habría que reformularlas. Entienden que la realidad económica después del impacto de la pandemia del coronavirus tiene que ser uno de los motivos para rebajar estas cantidades.

En medio de este tira y afloja, ha aparecido una tercera parte. Según ha podido saber el ARA, Puma se ha aproximado a la entidad azulgrana, sin que haya contactos oficiales pero sí interés por la situación. En los últimos años la marca de ropa deportiva alemana está llevando a cabo una potente expansión y ha mostrado su interés por apostar fuerte por el club barcelonés (junto con el Real Madrid y el Manchester United, el Barça es uno de los clubes más cotizados por las marcas deportivas de alcance mundial). El Barça, sin embargo, tiene firmados cinco años más con Nike y es difícil imaginarse, al menos de cara a las dos próximas temporadas, que pueda romper el vínculo con el gigante norteamericano. Además, habiendo contrato vigente, poner fin al vínculo con Nike tendría que pasar por una rescisión de mutuo acuerdo o, si no, habría que ir a los juzgados y que fuera un tribunal quien fijara la indemnización pertinente.

La fuerte apuesta de Puma

Dentro de la expansión de Puma, numerosos ejemplos de los últimos años. En septiembre de 2020 firmó un contrato millonario con Neymar Jr, tanto para que lleve y promocione sus botas de fútbol como para vestirlo con ropa y calzado de calle. El delantero brasileño estrenó esta nueva relación publicitaria después de estar 15 años vinculado precisamente con Nike. Puma también tiene en nómina a otros futbolistas de alcance planetario como los colchoneros Luis Suárez y Jan Oblak, así como al azulgrana Antoine Griezmann. De hecho, en línea con esta aproximación al Barça de la empresa alemana, Òscar Mingueza lleva desde el curso 2020-21 también botas de esta marca, que celebra igualmente la llegada de otro de sus patrocinados, el Kun Agüero. 

En un mercado futbolístico dominado en gran parte por Nike y Adidas, Puma piensa en grande. Además de los nombres propios de futbolistas como los mencionados, la empresa alemana viste a los equipos del City Football Group –con el Manchester City al frente–. Esta apuesta fuerte por el club citizen nació en 2019, cuando los ingleses decidieron aceptar una oferta multimillonaria de Puma –Financial Times la cifró en 700 millones de euros a razón de 10 años de vinculación– y poner fin a su relación con Nike. La marca también fichó a Pep Guardiola, técnico del City, como embajador.

La reacción de Nike, que en la Premier cuenta con el Chelsea como uno de sus grandes puntales, fue tirar de talonario meses después para pasar a patrocinar al Liverpool. En la Liga española, además de vestir al Valencia, Puma es la marca proveedora de la pelota con la que se juega el campeonato desde el curso 2019-2020, desbancando así a Nike de un lugar que había ocupado durante 23 años. Ahora la multinacional alemana sueña con el Barça.

704 millones de pérdidas

Nike registró unas pérdidas de 704 millones de euros entre marzo y mayo de 2020, en gran parte como consecuencia del impacto que tuvo el cierre de tiendas de físicas en todo el planeta a consecuencia del covid. En el mismo periodo trimestral del curso 18/19, antes del virus, acumuló un beneficio neto de 882 millones.

Hoy en día el gigante norteamericano está en una línea ascendente y, tal como recoge el portal especializado en la industria del deporte 2Playbook, su beneficio neto se disparó un 71% entre diciembre y el febrero pasados (correspondiente al tercer trimestre del año contable de la compañía) y que supone un resultado de 1.213 millones en este periodo. La compañía, sin embargo, ha seguido aplicando un plan de reducción de plantilla –que también ha afectado a altos cargos– en varios países europeos, también en España, que puso en marcha en julio del año pasado. Este reajuste también pasa por redefinir su relación con el Barça, que busca ingresos para salir del agujero económico en el que se encuentra. De hecho, el club azulgrana presentará en la próxima asamblea unas pérdidas de entre 350 y 400 millones.

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