RCD Espanyol

El servicio sin sombra que hizo callar el campo del Barça y cose heridas al Español

El club blanquiazul fichó a Marko Dmitrovic para sustituir a Joan Garcia

Dmitrovic salvó un punto para el Espanyol en el campo del Betis.
11/04/2026
3 min

Barcelona“Recuerdo muy bien el día que llegó. Estábamos de pretemporada en Marbella y subió al autobús. Aún no lo conocíamos. Nos miramos todos y nos dijimos: «¿Quién es este tipo tan grande y tan serio?» Después nos dijeron que era el nuevo portero y que venía del Charlton inglés”, explica Máyor, entonces delantero del Alcorcón, de Segunda División. Era la primera aventura en el fútbol español de Marko Dmitrovic (Subotica, Serbia, 1992).

“No hablaba nada de castellano y de inicio era muy frío. Pero los balcánicos tienen mucha facilidad con las lenguas y de seguida aprendió el idioma”, añade el exfutbolista alicantino. Dmitrovic nació en Subotica, una pequeña y tranquila ciudad del norte de Serbia. No fue una de las zonas más castigadas por la Guerra de los Balcanes, pero el jugador aún recuerda el miedo que pasaba con su hermana y su abuela cuando sonaban las sirenas en el municipio durante el ataque de la OTAN en 1999. Era la señal para ir hacia los sótanos para resguardarse de las bombas. Tenía 7 años.

Con 15 años, ya destacaba como portero y lo fue a buscar la Estrella Roja, el equipo de sus amores y el más grande del país. Si no le dejaban marchar, se escaparía, les dijo a sus padres. Y siendo un niño se plantó solo en Belgrado, la capital. No pudo debutar con el primer equipo, pero aquella decisión le hizo madurar deprisa y lo convirtió en futbolista profesional. Emigró a Hungría e Inglaterra, antes de aterrizar en España con 23 años.

La gesta de Montjuïc

“A Alcorcón ya se le veía que sería un portero de Primera División”, dice Mayor. Le bastaron dos temporadas en el sur de Madrid para confirmarlo y cumplir su sueño. En 2017 firmó por el Eibar y debutó en la Liga. Lo había fichado el director deportivo Fran Garagarza, que el verano pasado le volvió a llamar, esta vez para enrolarse en el Espanyol. “Llegamos a un acuerdo enseguida”, dijo en su presentación el portero serbio, que aterrizó en Barcelona con la carta de libertad bajo el brazo.

Venía de un Leganés que, a pesar de sus intervenciones, bajó a Segunda División. En Butarque aún recuerdan las paradas contra el Barça el 15 de diciembre de 2024 en Montjuïc. También Robert Lewandowski, incapaz de hacerle un gol. Los madrileños ganaron 0-1 y Marko Dmitrovic hizo enmudecer al estadio azulgrana con sus paradas. Todavía hoy es el último portero que en un partido de Liga no ha encajado goles en el campo del Barça. El sábado, en el derbi de Barcelona (18.30 h, DAZN), podrá repetir la gesta. Esta vez en el Camp Nou.

El derbi llega en un gran momento para Dmitrovic, que después de casi cuatro meses sin conseguirlo el sábado pasado volvió a dejar su portería a cero, con una actuación espectacular bajo palos en el campo del Betis. Fue la enésima exhibición como blanquiazul del serbio, galardonado por la Liga con el premio a la mejor parada del mes de marzo, en una semana marcada por el debut de Joan Garcia con la selección española, en Cornellà-El Prat.

Lección aprendida

A Dmitrovic, muy querido por el vestuario, precisamente se le fichó para sustituir al jugador de Sallent, actualmente en el Barça. “No me pesa la sombra de Joan Garcia. En el Sevilla fui el recambio de Bono, que dejó una gran sombra, y entonces sí que mentalmente cometí algunos errores. No me volverá a pasar”, dijo el portero balcánico a Mundo Deportivo en una de sus primeras entrevistas como blanquiazul. Palabras y hechos, porque, dejando de lado el efecto emocional de la salida de Joan Garcia al rival ciudadano, deportivamente sus paradas han hecho olvidar el recuerdo de un portero que a estas alturas de temporada había recibido tres goles más que Dmitrovic, el serbio que cura heridas en el Espanyol.

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