Historia cultural

100 años de los Cines Verdi: "Si hacemos bien el trabajo las salas de cine no morirán"

El querido cine del barrio de Gràcia pasará de nueve salas a once para celebrar su centenario

Fotografía de los cines Verdi de Barcelona en 1987.
Historia cultural
25/01/2026
6 min

100 años de los cines Verdi deben celebrarse como una fiesta. ¿Y qué mejor fiesta que una ampliación de salas? Parece una broma, ¿no? Pues no lo es, no hace falta que nadie se frote los ojos. Dentro de un relleno programa de actos, cabe destacar por encima de todos que el supermercado vecino de los Verdi se convertirá en dos nuevas salas. O sea que el querido cine del barrio de Gràcia pasará de nueve salas a once. Choca la noticia de este viaje justo a la inversa de lo que suele ocurrir desde hace dos décadas. Cines que cierran y se convierten en supermercados. ¿Ejemplos? Pues Urgell, quizá el cierre más doloroso de todos. Pero también el ABC de la calle Balmes y la parte posterior de los Lauren Universitat (antes Pelayo). Y si no son supermercados, se convierten en franquicias, la lista es interminable: Alexandra, Fantasio, Publi, París... "¡Es un acto de justicia poética!", exclama entusiasmado Adolfo Blanco, fundador y alma de A Contracorriente, que desde el 2019 es la propietaria de los Verdi. De todo el edificio que les acoge, de hecho. Por eso será posible realizar la ampliación. Habrían dado ese paso antes, pero la cóvido fue destructiva en muchos aspectos, truncó muchos planes, también éste. Y ahora, coincidiendo con el centenario, ha llegado el momento. Un libro conmemorativo, un documental, una exposición y proyecciones y ciclos especiales formarán parte también de los actos previstos por el centenario, cuya fecha oficial es el 11 de febrero.

Cien años de historia que en realidad son más. Lo sabe muy bien Josep Maria Contel, historiador, fotógrafo y cinéfilo, pero sobre todo graciense. Lleva muchos años documentando la historia de su barrio, investigando sin descanso. Verdi ha sido uno de sus focos de interés. De hecho, es él el comisario de la exposición sobre la historia de los cines que podrá verse en la biblioteca Jaume Fuster y también el responsable de la parte histórica del libro editado especialmente para la ocasión. Contel explica que es necesario buscar los orígenes del Verdi a finales del siglo XIX cuando en la calle Encarnació se fundó el Fomento Protector de la Vila de Gràcia. Su rápido crecimiento les hizo interesar por un local en el número 32 de la entonces calle Ample. En el jardín construyeron un teatrillo que bautizaron con el nombre de Moratín. A principios de la primera década del siglo XX ya están documentadas sesiones de cine. A lo largo de las primeras décadas de siglo acontecieron sucesivos cambios de nombre –Ateneo y Trebol– hasta llegar –a principios de los 30– a Verdi, y adopta el nombre de la calle que desde 1907 llevaba el del compositor. Como en tantos casos de locales de cine y de espectáculos en general, la Guerra Civil supuso una sacudida. Colectivización y gestión de la Generalidad Republicana con un uso especialmente relevante: un comedor infantil. Con sesiones de cine y variedades incorporadas después de las comidas, eso sí.

Cine Verdi en los años 50.
Documento del cine Verdi durante la Guerra Civil en junio de 1938.

Contel, como tantos vecinos de Gràcia y también legiones de barceloneses y catalanes, ama a Verdi como si fuera su casa. "El día que nací, mi madre estaba escuchando a la orquesta de Verdi", relata. Se refiere a las jornadas musicales de fin de semana que acontecían en la sala de baile del Verdi, cuando sólo había una sala de proyecciones y el piso de arriba, donde hoy están las salas 4 y 5, lo ocupaba la sala de baile. Eran décadas de cine de barrio, de programa doble, de sesiones de reestreno. Ésta fue la esencia de la sala hasta la llegada de una persona esencial. El empresario Enric Pérez, que se hizo cargo a principios de 1983 y, junto con la empresa distribuidora Cooper Films, pusieron en marcha un replanteamiento de la personalidad del cine, siempre cerca de los vecinos y del rescoldo del barrio, pero con nuevas fórmulas de programación. Sobresalía una interesante y exitosa idea, la reposición de clásicos del cine de por vida. La lista hace pachoca: El hombre del este, El hombre que mató a Liberty Valance, Deseo, Escrito sobre el viento, Rebelde sin causa, Las novias de Drácula, Gilda, Primera victoria, El abrazo de la muerte... Todo un lujo y un placer para los cinéfilos. Enric Pérez, con su empresa Espectarama, se quedó en solitario con Verdi y emprendió su gran proyecto, la conversión en multisalas. Primero, tres, y después, en 1992, cinco.

El abrazo definitivo del cine en versión original subtitulada fue una decisión innegociable y que ha sido fórmula magistral e imprescindible de la personalidad y el arraigo ciudadano del Verdi desde entonces. Una apuesta arriesgada, sin duda, para un equipamiento que no dejaba de ser un cine de barrio, una sala popular que ponía en marcha una nueva etapa con vocación innegable de crecimiento. En 1995 llegó un crecimiento aún mayor con la apertura del Verdi Park, las cuatro salas de la paralela calle de Torrijos.

Sala de baile del Verdi que estaba en el piso de arriba de los actuales cines, donde hay salas.
Cine Verdi en una fotografía de los años 50.

"El arraigo que tenemos es precioso"

Una historia, la de Verdi, de cinefilia, compromiso, riesgo, fidelidad y conexión con la gente. Una historia que Barcelona vio tambalearse a principios de 2015 cuando saltaron todas las alarmas. ¿El Verdi en riesgo de cierre? Ese mismo verano el alma en el corazón desapareció, se anunciaba que A Contracorriente se hacía cargo del cine y, cuatro años después, en el 2019, compraba el edificio entero, medida que garantizaba su continuidad. "El balance es muy bueno, hemos tenido mucha suerte y también la paciencia de hacer las cosas despacio", destaca Adolfo Blanco. En esta última etapa, el cine ha tenido varias puestas al día, obras de reforma –ascensor incluido– y una imprescindible actualización a las nuevas dinámicas de hoy que exige la exhibición cinematográfica y que pasa por un diseño más quirúrgico de la programación, ser porosos en los nuevos públicos, en los festivales de cine y no perder nunca de vista la personalidad que ha hecho mayor al Verdi. "Somos muy fieles al cine de autor y también abrimos la puerta a cine más comercial. Lo innegociable es el compromiso con los espectadores y con Gràcia, el arraigo que tenemos es precioso". Y lo dice alguien que vino de Aranda de Duero a mediados de los 80 y no tardó en descubrir y amar el cine que más veces ha visitado en su vida. "Ha alimentado ya a varias generaciones de cinéfilos, tenemos la responsabilidad preciosa de no decepcionarlos, ni a los cinéfilos pasados ​​ni a los presentes ni a los futuros". Parece un cuento con final feliz, por supuesto, el cine que no sólo no cierra sino que amplía salas. "Las salas de cine no van a morir siempre que hagamos bien el trabajo, siempre que los exhibidores apostamos por todo tipo de cinematografías, no sólo por la americana, necesitamos un reglamento que nos deje ser más libres".

Cines Verdi en 1995.
Platea del Cine Verdi en los años 1960-70.

Josep Maria Contel ha vivido toda su vida en Gràcia, a muy pocos metros de su querido Verdi. Este año se le ha dado mucho trabajo y está encantado. Y da otra clave importante sobre por qué es tan importante el cine centenario que este año celebramos. No sólo desde el punto de vista emocional. "¿Tú sabes la cantidad de vida vecinal y comercial que genera? ¿Tú sabes cómo depende el entorno del cine?". Habla de los comercios y la restauración, por supuesto, que aprovechan el oxígeno humano que genera el Verdi, sobre todo los fines de semana, pero también los días de cada día. Anna es vecina de la calle Virgen de los Desamparados, justo al lado, y comparte el diagnóstico sobre la importancia de este tipo de estructuras. Está muy pendiente también de la reforma integral del Mercado de la Abaceria, del que es aún más vecina. Pero también es asidua de Verdi de toda la vida. "Para nosotros, los gracienses a los que nos gusta el cine y la vida de barrio, es como una extensión de nuestra casa".

¡Larga vida al Verdi! ¡Viva el Verdi!

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