Carniceros y pescaderos, satisfechos con la campaña de Navidad
Los tenderos de alimentación encaran el 2025 con el problema del encarecimiento de la carne y las restricciones a la pesca


BarcelonaEl comercio de alimentación ha cerrado con satisfacción la campaña de Navidad este enero, uno de los períodos del año en los que acumula más ventas. en Cataluña, los tenderos se muestran contentos tanto con los productos que han podido ofrecer a los clientes como con los niveles de ventas.
De media, cada ciudadano español esperaba gastarse estas pasadas fiestas unos 683 euros, de los que unos 105 euros se destinarían a comidas y celebraciones con familiares y amigos, según una encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). de Consumidores situaba el consumo en alimentación durante la Navidad en unos 287 euros por persona. En cualquier caso, se trata de cifras que reflejan la importancia que tienen las fechas para los comerciantes.
Así, las buenas expectativas del pequeño comercio catalán respecto a las fiestas se han cumplido. "Realmente ha sido positivo, ha habido animación" en las tiendas, asegura sobre esta Navidad Antoni Gálvez, presidente del Gremio de Carniceros, Charcuteros y Aviram de Barcelona y comarcas. Álex Goñi, presidente del Gremio de Pescadores de Cataluña, también considera que la campaña ha ido "muy bien", pese al sufrimiento inicial ante una posible prohibición de la pesca de algunas especies, sobre todo la gamba roja, muy demandada durante las fiestas.
En palabras de su presidente, los pescaderos empezaron la campaña navideña "bastante asustados" ante las restricciones y, por tanto, ante la posibilidad de quedarse con poco género, pero finalmente los temores no se materializaron: El gobierno permitió a los pescadores catalanes salir a pescar con normalidad, aunque la cantidad de gamba pescada durante diciembre se descontará de la cuota anual de este 2025. Con este acuerdo, pues, se pudo garantizar el suministro habitual de pescado a las pescaderías catalanas sin obstáculos. Esto "salvó la Navidad", comenta Goñi en el AHORA.
"La gente ha comprado bastante de género y los precios están estables", añade Goñi. En este sentido, aunque "la alimentación no está barata", el pescado ha ido "bajando de precio" o manteniéndose con pocos cambios en los últimos dos o tres años, cuando otros productos sí han experimentado encarecimientos más acusados . Además, en estos últimos meses el tiempo ha permitido que la actividad pesquera se llevara a cabo sin obstáculos, con la excepción de algún episodio puntual de mal tiempo: "Si hay buen tiempo y se puede salir a pescar, los precios bajan", recuerda.
Pese a la actividad registrada en tiendas y mercados durante las fiestas, Goñi alerta de que, en cuanto al pescado, "el problema vendrá este año", sobre todo si se mantienen las cuotas de pesca impuestas por la nueva normativa europea, que afectan especialmente a la pesca de arrastre.
Precios altos y falta de personal en las carnicerías
En cuanto a las carnicerías, la actividad de estas Navidades también ha sido positiva, pese al fuerte encarecimiento del vacuno y el ovino, que se acumula desde hace meses. De hecho, al igual que los pescaderos, los carniceros llegaron a la Navidad "algo asustados" por las subidas de costes y, por extensión, de los precios finales de venta del cordero y la ternera, indica al ARA su presidente. Sin embargo, desde el Gremio de Carniceros se destaca que los consumidores "se han dejado aconsejar" y finalmente las ventas han sido buenas.
En este sentido, Gálvez apunta a que se ha vendido menos cordero, cabrito y ternera por las subidas de precio, pero que, en cambio, muchos clientes "han comprado otras cosas que también hacen fiesta". "Mucho pollo relleno, canelones y escudilla, lo que hemos hecho siempre los catalanes", remacha. Gálvez señala que el consumo ha sido muy similar a otros años, y que aunque "todo estaba un poco más caro", los temores de los compradores por la inflación se han ido dejando atrás.
Sin embargo, el ritmo de ventas en Navidad o durante el resto del año no es el que más preocupa al sector, sino las dificultades para encontrar personal y, sobre todo, nuevas generaciones que permitan mantener las carnicerías abiertas en un futuro a medio y largo plazo. "El problema no es la venta, sino el relevo", dice Gálvez.