Energia
Economía 15/05/2022

El bienio negro de Sánchez Galán

El presidente de Iberdrola tilda de "bobos" a los clientes con tarifa regulada de la luz y acumula una nueva polémica

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Ignacio Sánchez Galán en una imagen de archivo

MADRID"Llega hasta la cocina de todos los temas". Así resume una voz de la entorno al presidente de Iberdrola, José Ignacio Sánchez Galán, como es su papel dentro de la compañía energética. El empresario hace 17 años que controla Iberdrola como presidente ejecutivo, a pesar de que su aterrizaje en la empresa se remonta al año 2001, cuando fue llamado vicepresidente y consejero delegado. Un mandato durante el cual ha conseguido que la empresa se convirtiera en la yema más preciada del IBEX 35: tiene hoy un valor de mercado de 68.753 millones de euros, de forma que supera a Inditex. Que haya llegado hasta aquí, sin embargo, no es una sorpresa para aquellos que han trabajado con él y que lo ven "incansable". Ahora bien, esta larga y exitosa trayectoria, a ojos del mercado, también ha tenido puntos débiles que han colocado a Sánchez Galán en el punto de mira de unos y otros. La última polémica la protagonizó la semana pasada cuando tildó de "bobos" a aquellos clientes que tienen contratada una factura regulada o PVPC.

"Era en un tono distendido", aseguraban horas más tarde fuentes de la empresa. Las palabras de Galán, sin embargo, enseguida corrieron como la pólvora, tanto en las redes sociales como en los medios de comunicación, hasta llegar al Gobierno español. "Es necesaria una rectificación inmediata. Son una vergüenza", afirmaba la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. Las disculpas llegaron un día después a través de un tuit del perfil de la empresa. Esto, sin embargo, no ha calmado los ánimos. "Me pasó como a la mayoría de los ciudadanos, me produjo una profunda vergüenza", reiteraba este viernes la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera. "El problema energético es demasiado gordo como para no trabajar juntos", apunta una fuente del sector, que coincide en que las formas de Galán "son equivocadas". Diferentes voces que han coincidido con el presidente de Iberdrola están de acuerdo con definirlo como un "verso libre".

Con los "papeles" en todas partes

De hecho, la relación entre la cartera que dirige Ribera y Galán ya no pasaba por su mejor momento. Galán no se ha escondido de criticar la política del ejecutivo de Sánchez: "Con extremistas no se puede gobernar", aseguraba a finales del año pasado, cuando el gobierno empezaba a desplegar medidas para hacer frente al alza de los precios, entre las cuales el recorte de los beneficios caídos del cielo que obtienen empresas como Iberdrola. De hecho, meses antes Iberdrola había sido señalada para vaciar los embalses cuando la luz ya estaba disparada. Además, a Galán también se le había recriminado el no menos polémico fichaje del excandidato socialista en el Ayuntamiento de Madrid, Antonio Carmona. Aun así, una voz que lo conoce sostiene que no es un tema de color político: "No se casa con nadie".

Aun así, si alguien se ha opuesto públicamente a una de las medidas estrella del ejecutivo de Pedro Sánchez, el tope del precio del gas, ha sido el presidente de Iberdrola. Pero no solo lo ha hecho en España, también ha movido cielo y tierra para que Bruselas se lo pensara dos veces. "Defensa lo que cree que tiene que hacer. Mueve todo el ecosistema para que todo el mundo que tenga que saber una cosa la sepa", añade una persona que coincidió con él. "Se va a cualquier parte del mundo con sus papeles y sus carpetas, a Europa o a Estados Unidos, para que se lo escuche", añade. Una visibilidad que en 2013 lo llevó a ser honoris causa por la Universidad de Strathclyde, en Glasgow.

Quizás es esta perseverancia la que le permitió salir indemne de la opa hostil que Gas Natural planteó a la energética en 2002 en una operación que acabó desfalleciendo. También se ha salvado de los cambios en un accionariado, a quien no siempre ha contentado y menos cuando salió a la luz que la eléctrica recurrió al excomisario José Manuel Villarejo para rastrear la vida personal y profesional de un pequeño inversor crítico con la gestión, según publicaba El Confidencial. De hecho, tanto Vilarrejo como El Confidencial han sido protagonistas del puñado de historias que han trastocado la trayectoria de Sánchez Galán: en el caso del diario digital no solo porque Galán ha denunciado al medio reclamándole 17,5 millones de euros por daños y perjuicios por sus informaciones del caso Villarejo, sino también porque, según publicaba el mismo medio, Iberdrola hizo "informes reservados" sobre los periodistas que cubrieron las informaciones vinculadas a este tema.

La mancha de Villarejo

De hecho, esta es una de las otras manchas, si no la más polémica, que ha salpicado a la eléctrica en los últimos años. Galán está imputado por diferentes delitos vinculados a la contratación del comisario por atacar a rivales como Florentino Pérez o Manuel Pizarro, entre otros. Una investigación que se lleva a cabo en el marco del caso Tándem.

"Define muy bien lo que ha hecho y cómo es. En vez de quedarse encerrado, sale a defenderse", explican desde su entorno, y ponen de ejemplo a otras personas que también están siendo investigadas y a quienes no se les ve "una actitud de lucha". Eso sí, dentro de la empresa este es un tema tabú y no se habla con los trabajadores.

Precisamente por la actitud con los empleados, el presidente de Iberdrola también ha sido el blanco de todas las críticas. "No piensen, ejecuten. Ya piensan otros por ustedes", les decía Galán en medio de una presentación ante los inversores. El presidente de Iberdrola espetó estas palabras después de pedir a los trabajadores que bajaran la luz de la sala. Además, mientras los sueldos de los empleados cayeron un 1,3% el año pasado, José Ignacio Sánchez Galán cobró un 8% más para ganar, en total, 13,2 millones de euros.

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