Leemos en el ARA este titular: "Jueves negro en los parqués mundiales". Se refiere, claro, a que el sonado de Estados Unidos está sacudiendo a la bolsa con su actitud de comensal de buffet libre con el mundo. Los parqués son la bolsa. Todos lo entendemos, al igual que cuando decimos "los papeles" entendemos que nos referimos a los periódicos.
La figura literaria que utilizamos, cuando lo decimos así, es la sinécdoque. Es decir: la figura que consiste en tomar la parte por el todo (o el todo por la parte). Cuando estudiábamos, el ejemplo que nos ponían para que lo recordáramos era el de "pedir la mano", refiriéndonos a pedir no la mano, sino el cuerpo entero de la persona en cuestión, en matrimonio.
Ni ahora pedimos manos de nadie, ni tampoco leemos (mucho) en papel. La bolsa quizá sea de parquet, pero no del sintético que se puso de moda cuando adaptamos todo lo natural a lo artificial. Piel que se convirtió en plástico, ladrillos que se convirtieron en empapelado de ladrillos, chimeneas que se convirtieron en televisores o madera que se convirtió en parqué. Hoy, hay unas baldosas de piedra que imitan a la madera natural. Las voces en algunos bares y parecen exactamente de verdad. Las ponen, en lugar de la madera, porque son más baratas y cuestan menos limpiar. No tienen ningún sentido, pero el parqué de plástico o de goma que quiere imitar la madera tampoco tiene nada. Estoy segura de que el parqué de la bolsa no es el parqué que te puedes instalar tú mismo, con el sistema del "clic-clac", que lo llaman, sino que es un parquet bueno, de madera natural. Es por eso que yo, a la hora de hablar de noticias de la bolsa, si quisiera utilizar la figura juguetona (siempre me hace gracia cuando me la encuentro) diría "el parqué noble" o bien "la tarima flotante".